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Porque esto es un sindiós...




Porque esto es un sindiós y una cadena y una barba mal igualada y un cárabo y una rosa de sangre pendiente en algún pecho... porque esto es un sindiós, me agacho y espero, ya que no sé rezar ni me apetece, y me siento las ingles como si fueran escaramuzas, y me desolo solo, y me inquieto porque esto es un sindiós.
Aquella porcelana que late al otro extremo no quiere saber que aquí la ciencia es ciencia y el minuto es minuto, que a veces me detengo a escuchar cómo suena el agua en las claraboyas, que desfallezco y vuelvo a tomar aire como quien toma absenta... aquella porcelana bellísima no soporta los trámites ni el golpe... tan solo quiere luz y fuego intenso, caracolas y mástiles, agua limpia y quizás unas flores muertas.
Vivir aquí, donde nada es cerámico, donde todo es papel moneda y timbre, es bastante distinto que el ser de aparador o de encimera... y yo le intento hablar con palabras de barro, le intento sonreír con sonrisa de escuela, busco hasta los regates más finos de un plantío... pero a la porcelana no le gustan mis cuentas.
Porque esto es un sindiós, compro gasolina y aceite de girasol, manteca fría y cremor tártaro... e intento cocinarme a fuego lento por no explotar de pronto y ser pantera... porque esto es un jodido sindiós, comulgo pan reciente y mortadela con aceitunas verdes, y también unas lágrimas en el cáliz azul... lágrimas de vidriera.
La porcelana exige sus imposibles blancos y hay carmín en el vaso, carmín reciente.

Comentarios

  1. Que no debe uno irse de aquí, Luis. Volver es un dios, no un sindiós. Leer cómo te cocinas y te recocinas, te desencostras y te viertes lenta agua tibia para desmadejarte el hilo feo de los tiempos. Mira que son feos, amigo mío. Me has dado unas ganas enormes de escribir sobre absenta y pastores y la madre que parió a Annabel Lee.

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