Ir al contenido principal

Que estoy de fiesta...




La fiesta es droga oscura que me deja perplejo (últimamente no salgo de ese estado molondro por muy variadas circunstancias)... los chicos, que en el curso no dan un palo al agua y parecen unidades absurdas e inconexas, se agrupan empeñados en sus peñas y se organizan prestos para hacer camisetas, comprar bebidas frescas (por no decir infestas) y hacerse por tres días –”TRES DÍAS”– partícipes del ‘people’ en plan gentío grumero... si no se da un pregón al raso, como siempre, se amulan y cabrean... y hasta se manifiestan (perplejo, ya os digo, de ver a estos chavales, de común anodinos, cabreados como monas por asuntos tan magnos como que el chupinazo sea al uso o al eso)... son capaces de armar la de Mambrú si un grupo se retrasa en un concierto o si la pasma acota los horarios nocturnos del bureo...
Y viendo en positivo tal cremada juvenil y fiestera, pues que pienso que al cabo debo arder de esperanza, porque quizás un día los pregones se cambien por el paro, la mangada bancaria o el cataclismo asdrúbal de los politicuelos... que el chupinazo troque en sordina y se haga cabreo macanudo por tantas injusticias que devienen en hambre o en pobreza rampante... que el retraso en los sones de algún grupo de moda se cambie sin quererlo por el gasto membrillo de la I(i)glesia y su mano tirada hacia lo público o por el robo cierto de cualquier corbatero con su todo blindado... o que la pasma en trance de cerrar cada trago pase a ser pleonasmo (redundancia, ¿me  explico?) de esa otra pasma célibe que acatarra los cuerpos de quienes desalientan por razones de peso.
Nada, que estoy de fiesta... aunque mi monedero me dice que ni flores. 
Sin blanca me desfiesto.

Comentarios

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…

Me late el codo izquierdo...

Hoy me levanté con el codo izquierdo dolorido e hinchado, todo por un golpetazo que me arreé la semana pasada con una puerta [se conoce que ayer me apoyé en alguna de las barreras de la plaza de toros bejarana, mientras asistía al blues, y se me ha infectado]… y es que últimamente parezco un quecomari lleno de cuitas y quejicoserías… el cabrón está ardiendo y focaliza toda mi atención en su latido, hasta el punto de hacerme perder concentración en lo que hago.
En fin, que sigo en el asunto de vivir y eso me gusta mucho… hasta el latido este que me reclama atención constante.
Hoy le pegué la última corrección al nuevo libro de Belencita, “Orden de alejamiento”, y vuelvo a dejar escrito que me gusta muchísimo su forma y su contenido. Espero que en un par de semanas esté listo para hacerlo llegar a sus manos…. y que me ha gustado leerlo con ese latidito de dolor, pues el poemario es de dolor entero… y muy intenso.
Luego, me dejé de mí [y del trabajo] y le busqué contenido a ese pum-pum… y m…