Ir al contenido principal

Las gárgolas mochicas de Salaverry




Mi suerte siempre fue más de arándanos que de monedas, pues jamás me tocó una lotería ni algo parecido que no me hubiese trabajado antes, pero siempre tuve una suerte muy especial para los tesoros que la mayoría no ven como tales.
Paseando por Salaverry acompañado por los bomberitos voluntarios del lugar, llegamos a la plaza de armas, que está coronada por una iglesia limpia de corte español... y me dio curiosidad por ver el templo (cosa que pocas veces me sucede)... lo bomberitos me acompañaron en la visita... una iglesia llena de luz y exenta de lujos, con sus virgencitas vestidas como para una fiesta... de pronto, uno de los bomberitos, con formación en historia del Arte, me dijo que hacía poco tiempo habían descubierto unas gárgolas mochicas en el tejado del templo... y me entró la curiosidad... ‘Nadie las conoce, porque no se pueden ver desde la plaza y tampoco está permitido el acceso al tejado, pero si usted quiere, subimos...’... y claro que subimos... dos enormes saurios mochicas en perfecto estado de conservación se acodaban detrás de la cúpula del templo... y los miré con auténtico placer, y los toqué con mis manos blancas y les hice un par de fotos... todo a pesar de que me golpeé dos veces en la cabeza al atravesar los accesos pequeñitos que llevaban al tejado y aún me duelen los chichones. Mis ojos acababan de ver lo que la mayoría de los habitantes de Salaverry no conocen... y me sentí como si me hubiese tocado el gordo de Navidad por haber tenido ese privilegio.
¿A que tengo suerte?


Comentarios

  1. Además tienen esa expresión Lacoste que me suena de algo ;) A veces las coincidencias son reencuentros.

    ResponderEliminar
  2. Nunca ocurre nada por casualidad...tus ojos debían verlo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

Al Canfrán a varear fideos...

Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...

Para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…

Viendo los sucesos trágicos que atraviesan el mundo del hombre en estos días, me apetece dejar una breve reflexión sobre ello para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…   Las religiones son profundamente dañinas en lo individual y en lo colectivo, en lo cercano y en lo lejano. Siempre basadas en el miedo, en el temor, en la búsqueda constante de un estado de tristeza marcado a fuego en todas sus pautas morales, dirigistas, sometedoras de pensamiento, acodadas con fuerza al dinero y a los grupos de poder que emponzoñan las sociedades desde hace siglos… Por ello, no es peor un cristiano que un judío o un islamista, que son todos malos de raíz, perversos y fieros estabuladores de grupos humanos… Ordenan el odio y la agresión, las más bajas pasiones y la aniquilación de quienes no comulgan con sus mandatos morales. En periodos de paz penetran sibilinamente en las conciencias y procuran que en los poderes políticos y económicos estén sus fieles ordenándolo todo a su ex...

RAP PARA MARIO

RAP PARA MARIO No sé cómo explicarte lo que siento Ahora que estoy de lleno en mi descenso Y esto se acaba, Yo sé que esto se acaba Y no quiero marcharme dejándote una nada. Rapeo por si acaso no te gusta Leerte en mi diario y si te asusta Que en versos ajustados a la norma Tengas que conocerme. De esta forma, Que es más de calle trece que la mía, Voy a contarte, Mario, lo que un día Hiciste de este tipo desastrado, A veces caprichoso y a veces desbordado: Yo era feliz sin más, o eso creía, Dejándome llevar por la poesía, Sabiendo que era falso casi todo Y riéndome, sin más. Era mi modo Jugar a ser bufón y, entre los popes, Decir las cosas claras. Hubo golpes, Que todo hay que decirlo, golpes bajos, Que supe digerir. En mis legajos De aquellos tiempos quedaron escritos Palabra por palabra y muchos gritos. También triunfé, que no todo fue malo Y di algún que otro palo.   ¡Que bueno!   Pasados unos años, Jugando a ser oveja en el rebaño, Dejé una vida hecha, o eso creía, Hijos, ...