Ir al contenido principal

COMENDADOR

NUBES BAJAS

Los entierros siempre fueron espejo de lo falso,
de cada falsedad individual y de cada falsedad colectiva.
Acompañar a la familia del finado en su casa para velarlo,
poner el rostro al tono del evento, echar alguna lágrima sin más
(como echar un cuarto a espadas o una siesta),
besar a la viuda o abrazar al viudo,
el pasamanos jodidamente absurdo y doloroso
en el que los hijos de puta se hacen ver o pasan lista.

Ricardo Rodríguez Conde, el tito que me llevaba a pescar bogas
o a merendar chocolate con churros, perdió de pronto la visión lateral
y empezó a padecer grandes dolores de cabeza.
Duró un par de semanas y fue duro observar cómo se iba.
El tito era del Barça, jugaba la partida en el casino
y era amigo carnal de un tal Gonzalo que manejaba un Seat 1500.
Estuve con el tito diez minutos tumbado en una manta
sobre el suelo de baldosas de rombos que bailaban.
Vivía en El Paseo de los Mártires.
Verle en paz fue un alivio inexpresable
después de aquellos días horrorosos.
Me dejó un Renault 9 color plata
con un portarretratos de imán y calamina
que llevaba grabada aquella frase: ‘Te esperamos, papá’

que fue récord de venta en esos años.

Comentarios

  1. Hoy me encuentro de golpe con tus últimos escritos. Y, como siempre, es un placer y un sufrimiento leerlos. Son tan veraces, tan agudos, tan llenos. Me alegra recuperarte. Gracias, amigo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…