Ir al contenido principal

Shichiban Nikki

¡Joder con los sentimientos de renuncia! Hay tanto prójimo amparado en ellos, jugando al «por y para los demás», que sería necesaria una operación mediática de desenmascaramiento. Yo dudo de todos, hasta de mí mismo, cuando dicen/digo que hacen/hago cosas desinteresadamente. Sospechemos de estas actitudes y seamos duros frente a ellas. Es fundamental saber el terreno sobre el que se pisa y, sobre todo, que la verdadera intención del hombre como individuo responde siempre a una dura ley natural de supervivencia (las religiones saben demasiado de este tema... y lo utilizan).

(15:55 horas) He visto un documental sobre el proceso de creación de la canción de J. Lennon «Démosle una oportunidad a la paz», y ha sido como volver a mis años setenta, con aquellos sentimientos sociales de utopía y con el alma radical.
Recuerdo que por entonces coincidía con un Jesús Caldera ORT, con Mercedes Sosa o Rosa León en las reuniones del Frente Sandinista en Salamanca, que salía con octavillas a la calle a horas tan brujas como para que todo fuera silencio y soledad, que esperaba un mundo mejor y... tan diferenta al que ha llegado.
(22:34 horas) Se me olvidó anotar ayer que hablé con Juanjo Barral y le noté animado de verdad, Hemos quedado en encontrarnos en Béjar en breve, lo que me hace feliz. Espero impaciente al amigo.

El Nietzsche que más me gusta es el que dice que «Los poetas carecen de pudor con respecto a sus vivencias: las explotan», sobre todo cuando él mismo fue un poeta destacado. Y la falta de pudor, el saber desnudarse, es muy benéfico para quien lo practica. Lo jodido es que un número elevadísimo de poetas (?) trabajan mientras dejan colgadas sus vivencias en el perchero, y todo resulta decorativo –cuando no «práctico», que es mucho peor–. La poesía que intento practicar desde que empecé con mi primer verso tiene como principio y fin mi conocimiento, mi anotación, mi desnudo y mi verdad. En ella crezco y me agoto, por mala que sea; en ella me «limito» y con ella quiero decir lo que soy y lo que querría ser... También adoro al Nietzsche de «En última instancia lo que amamos es nuestro deseo, no lo deseado». ¡Qué magnífico hijo de la gran puta!... Te adoro, tío muerto.


•• RECOMENDACIÓN ••

«Poesías»
Catulo
Editorial: Alianza Año: 2003 Páginas: 232
I.S.B.N.: 84-206-5576-7
[CÓMPRALO EN www.paquebote.com]

Contemporáneo de Cicerón, Pompeyo, Catón de Útica, Lucrecio o Salustio, testigo de la confrontación entre optimates y populares y atento observador de la mutación de la civilización urbana, CATULO (ca. 84-ca. 54 a.C.) es la figura dominante de los nuevos poetas de finales de la República, que introdujeron las Exquisitas virtuosidades helenísticas y enarbolaron la bandera calimaquea para reaccionar contra la poesía romana tradicional. Sus POESÍAS traducidas y Comentadas por Antonio Ramírez de Verger, que añade en esta nueva edición unos enriquecedores apéndices? exploran el éxtasis y la degradación del amor, los celos y el odio, la desesperanza y el abandono, dando forma a una obra que, caracterizada por una extraordinaria variedad de ritmos y metros, inicia la larga y brillante tradición de la elegía erótica latina.

(Fuente: www.paquebote.com)

Comentarios

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …