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Una nada nunca es bastante.

Ya no hay héroes ni irremediables tragedias que nos hagan sentirnos románticos, vivimos en un mundo que se divide en sísifos [con su ridícula tragedia de llevar la piedra a cuestas hasta la eternidad] perfectamente conscientes de que el fracaso personal es el fracaso de toda la humanidad y en sísifos que no saben aún que lo son.
Si vamos a morir irremediablemente, todo puede resumirse en un absurdo lleno de desconsideración hacia los hombres que lo sufrimos: Matas aunque sabes que vas a morir, sojuzgas aunque sabes que vas a morir, te sacrificas auque sabes que vas a morir, te privas de lo deseado aunque sabes que vas a morir… Y de ahí el fracaso como hombre y como parte de la humanidad, que erramos intentado creernos que estamos en un camino de búsqueda mientras que tenemos la absoluta seguridad de que somos fruto de desaparición.
Sinceramente, no entiendo nada… no entiendo cómo no salgo ahora mismo a la calle y le digo a cada uno de los que se crucen conmigo justo lo que pienso, o cómo no mando todo a la mierda [el trabajo, la familia, los lazos, las obligaciones…] y me tiro al barro hedonista hasta que llegue el final o yo me atreva a forzarlo.
El absurdo nos hace ser criaturas pacatas, miedosas, acumuladoras de posesiones sin futuro… y el absurdo es fundamentalmente la moral y sus usos, la ética y sus babas… Yo prefiero una estética, una forma de estar hasta que llegue la sucia muerte, la que nos deja feos y terriblemente reales.
Pero no sé salir, no sé rebelarme, no sé decir.
Es muy triste.
De Tontopoemas ©...


* "Anda" de Luis Eduardo Aute.

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