Ir al contenido principal

¿Cómo se le hace un marcaje al hombre a una mujer?


Empieza el día con visita de Manuel Santonja para rematar la corrección de su libro Premysa, una edición técnica y muy pormenorizada sobre la calzada romana en la ruta de la plata. Creo que va a quedar una edición potente después de todos los problemas técnicos y de gestión que se nos han presentado.
Luego me abrieron el teatro Cervantes para que pudiera realizar unas fotografías con el fin de poderlas utilizar en la Feria de Muestras de Béjar y me gustó mucho la sensación que sentí ante el teatro vacío, sobre todo cuando aún perduraba en mí el recuerdo de Elliott en ese escenario. Chulo de verdad.
Y el resto del día en asuntos profesionales de sede candidatural incluyendo golosa minisesión fotográfica con Ana Muñoz de la Peña [una delicia de mujer en todos los sentidos]… y encima sabe posar la jodía, que no me ha salido ni una foto mal.
Mirando ahora las fotos de Ana me acuerdo con nitidez de su/nuestro tiempo baloncestístico. La moza le daba bien al basket y tenía los reaños de mezclarse con los chicos [unos pequeños cafres] en aquellos bolos de dos horas bajo el patio porticado de los salesianos [los alesianos]. La verdad es que nos hacía una putada, porque todos nos quedábamos como lelos ante la naturalidad de aquella zagala que rompía nuestros esquemas masculinos. Los mayores problemas radicaban en cómo la cubrías [en el buen sentido de la palabra, coño, por favor…], pues nuestras costumbres defensivas corrían siempre alrededor del contacto físico… pero con una mozona enfrente… ¿qué podías hacer?… coño, pues dejarla pasar y sonreír aunque te metiera canasta.
¡Que tontitos éramos! Y lo peor es que me doy cuenta ahora.
Bien. Un cariño fuerte para Ana y su sonrisa.
De Tontopoemas ©...


* "My sweet lord" por George Harrison

Comentarios

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …