Ir al contenido principal

Prefiero las saetas civiles y profanas. [lo abstracto]

Vinicius pone fondo a este descanso a medias propiciado por ese tipo que nos regaló una cruz y cuatro días de fiesta… y millones de muertos y millones de situaciones injustas y cientos de miles de dirigentes morales/inmorales y santos a patadas.
Es otro día de doble moral con mi Magdalena hecha unos zorros y la nariz encendida de frío, con mi Mª Ángeles esclava de un patriarcado desfasado y de una familia de vacaciones, con los madrileños jodiéndome otra vez los aparcamientos, el café y el pan… Y me deleito en el último envío de Albertito Hernández [unos cuadros con textos que son nuestra memoria común de una tristeza] mientras Lázaro no acaba de levantarse y andar… ¡Anda, coño, anda, que pareces tonto!
(13:43 horas) Salí a la calle un ratito para respirar hondo y vi pasar a gente de festivo con chaqueta y corbata. Béjar sigue siendo un ridículo universo de la apariencia y la doble moral: corbata para intentar llegar al día quince con un sueldo grimio o una pensión de mierda… corbata para ir a misa y odiar en gracia… corbata para limpiarse los mocos como único gesto posible de dignidad.
Hay demasiada doble moral en este pueblo chico encharcado de obreros de derechas misóginos e hipócritas que buscan un decorado absurdo donde hacer brillar su nada. Adoro este espacio y desprecio a la mitad más uno de su gente… todo es apariencia, máscara, purito cartón piedra.
La soledad es una buena estrategia.
(16:24 horas) ¿Existe lo abstracto? Si entendemos por existencia todo lo que se considera material, debemos decir que lo abstracto no existe más que como vehículo de presentación, es decir, un cuadro, un texto… pero no creo que la existencia se cierre sólo en eso. Idealizar, crear en la mente, elucubrar ya es en sí mismo una forma de existencia… y también es una forma de existencia lo aún no pensado. Existe cualquier mancha posible sobre un lienzo como existe cualquier pensamiento posible independientemente de que aún no hayan tenido efecto.
(17:32 horas) Cada día me molesta más el entorno grotesco de internet. Mi correo [que el jodido pasa de mis órdenes antiespam] se llena de “che, Viagra”, “sex, sex, sex”, “porn”, “pising”, “psicólogo argentino te arregla el matrimonio”, “mira las mejores mamadas”, “¿buscas pareja?”, “gana dinero en casa y sin esfuerzo”… estoy hasta los mismísimos cojones de que por cada correo normal de mis amigos me lleguen veinticinco de ese lumpen infecto y virtual. Pero no sé qué hacer… lo mismo el día menos pensado me apunto a todo para ver si me dejan tranquilo de una puta vez: me compro diez cajas de Viagra, me pongo ciego a “sex” en una sesión de 36 horas seguidas, luego otras cuarenta de “porn” y otras tantas de “pising”, contrato a ese psicólogo argentino [¿pibe, notás cómo enloquezco?], hago una performance de mamadas con verga de metro cuarenta, me busco diez o doce parejas [por eso de darle salida a toda la salidez de las visiones anteriores] y me hincho a ganar pasta desde casa sin esfuerzo hasta que se me cambie el apellido Comendador por el de Onasis [mejor Onansis].
¡Manda huevos!
Debieran plantearse en las escuelas poner una asignatura con carácter troncal en la que se enseñase a utilizar esta magnífica herramienta con cabeza y con aprovechamiento, pues todo lo bueno que tiene, que es casi infinito, se anula con todo lo nefasto que arrastra, que es más que infinito.
(22:29 horas) Decía Carlitos Baudelaire de la democracia que “es absurda y débil”, y la definía como “náusea inmesa de carteles”, y en ambas afirmaciones me encuentro cómodo. Lo malo es que acababa su diatriba con la siguiente frase: “Únicamente existen tres seres respetables: el sacerdote, el guerrero y el poeta. Saber, matar y crear”… y aquí me incomodo de cojones con el compañero Carlitos, pues desde mi primario punto de vista no dio ni una, ojo, ni una [sería que andaba desubicado por aquello de pisar a diario el siglo diecinueve].
Se lo perdono por sus “Flores del mal”, que si no…
De Tontopoemas ©...


* "O fortuna" de Carl Orff.

Comentarios

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…