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El agua de los ingratos no quita la sed. [ingratitud]

Si me paro a pensarlo detenidamente, quitando a mi familia, los que me han querido de verdad [porque yo lo he sentido así] han sido en su mayoría personas singulares que no encontraban en el mundo más que desprecio. Los otros mil ‘amigos’ siempre han crecido al amor del interés [y yo lo he percibido siempre, que no soy tonto del todo]… buscando la edición, la reseña, la buena crítica, el halago, la recomendación, puertas abiertas, cama, comida, vinos gratis…
Mi ventaja es que he sido capaz de verlos venir y pasar, de darles lo que querían y sentir luego su forzada sonrisa y su vacío… Siempre, y no es autohalago ensimismado, he sido profundamente generoso con quienes se han acercado a mí a pesar de que tenía muy claro su interés y su desprecio escondido. En mi generosidad crezco y eso vale sobradamente mucho más que los desaires en los que esos pequeños malvados no perciben que los que realmente pierden son ellos.
Sí, he dado mil espacios y multitud de bocanadas de oxígeno a esos ingratos aún a sabiendas de que lo eran, y me enorgullezco de ello, porque los he cargado de ese mal de conciencia que los hace más humanos de lo que eran cuando llegaron con intención de engañarme.
Si me paro a pensarlo, gracias a esos ingratos sé mucho más de lo que hubiera imaginado saber… y espero mucho menos de lo que alguna vez pensaba esperar.
Ojo, pero siempre ‘doy’… que no me dejo quitar.
De Tontopoemas ©...


* "Blue moon"

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