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Falla el sistema porque tú fallas... solo por eso. [elecciones municipales]

No es maravilloso el mundo de los hombres… y menos cuando se acercan unas elecciones municipales con su vorágine de carteles y mensajes falsos por su generalidad y sus palabras en letra gruesa. Y el error fundamental radica en que los prohombres [entre comillas] y las promujeres [faltaría más] no responden a la decisión convocada por los ciudadanos, sino que llegan desde la guerras interesadas de los partidos, guerras en las que solo se ponen en valor circunstancias como la antigüedad en las poltronas, los agradecimientos pacatos, la suma de apoyos en base a una ley extraña de oferta y demanda y, cómo no, la jodida y mal pensada cuota femenina [no me tomen por misógino a partir de esta afirmación, que mi postura es la de que la igualdad está en la cabeza y no en los gestos obligatorios ni en la imposición de cuotas absurdas]. Sólo pueden acceder a la opción del sillón representativo los que pertenecen a una secta [por norma con un funcionamiento piramidal y absolutamente antidemocrático]. Y para más ‘inri’, no hay listas abiertas en las que el ciudadano pueda escoger de lo malo lo mejor; y para más dolor, la ley electoral conculca la suma simple y se pierde en operaciones extrañas que dan voz a quienes apenas debieran tenerla y quita valor a quien lo posee por votos.
El resultado normal es una suma de mediocres sin sustancia dirigiendo los pequeños mundos que hacen del mundo entero una bomba de estupidez que amenaza constantemente con estallar y deshacerse.
Sólo sé a esta hora temprana del domingo que en cada partido hay siempre personas mucho más válidas que las que van a la foto del cartel… y que fuera de los partidos hay individuos geométricamente más importantes [en su intelectualidad y en su pensamiento social] que los más valiosos personajes de los partidos políticos.
Desde este punto de vista… ¿no sería mejor que los partidos y los demás grupos ciudadanos se reunieran antes de las elecciones e hicieran propuestas de personas con valores reales de integridad, gestión, formación y percepción del mundo para formar sus propuestas de gobierno sin tener que ceñirse a su pertenencia o no a una secta política, a una sexo político o a un grosero paquete de intereses?
La democracia es un sistema que nunca funcionará en lo común si no funciona en sus niveles celulares [que no funciona ni de coña]… También es cierto que tampoco se me ocurre otro sistema que propicie que los mejores nos lideren, pero para eso están los filósofos profesionales, los sociólogos y los que se dedican a la historiografía [aunque me temo que con ellos tampoco llegaríamos a ninguna meta aceptable].
(16:41 horas) He de reconocer que soy un hijo del ocio, por mucho que me pese, coño. Y con el ocio [en el ocio] he conseguido poder acceder a cierto estado de sensibilidad, a escalar poco a poco algunas escaleras del conocimiento, a dotar de un perfume de realidad la medida de mi imaginación, a meditar sobre el mundo y la gente, a escribir como me da la gana… de él también han nacido proyectos que, paradójicamente, me han llevado al trabajo y a las deudas, al riesgo y al juego de tener más de lo que necesito para vivir. Del ocio he aprendido que hay demasiados escritores que son solo empleados por palabras o esclavos de una reseña, que no escriben por vocación/evocación , aunque lo hacen por dinero… Yo ya entendí hace unos años que el ocio procura mi salvación como hombre y sabe marcar mi dignidad como escritor [malo o bueno, que eso no es del interés propio, sino del ajeno].
El ocio también me ha llevado al consumo… a un consumo para el ocio, claro.
Debo y no me va mal. Tengo y no me sirve para casi nada. Me arriesgo y respiro. Juego y lleno la vida. Escribo y me voy reconociendo. Muero poco a poco y me importa bastante, porque morir es jodido a pesar de los que elevan las palabras y los gestos para gritar que la muerte no importa. Soy un tipo de mi tiempo y me adapto a regañadientes. Sé quién es el que lo jode todo y también sé que no puedo hacer nada contra él [ellos]. No me importa demasiado el presente porque vivo en un pasado perfecto… y el futuro no sé si llegará algún día.
En fin, que soy un jodido hijo del ocio.
De Tontopoemas ©...


* "Our country" de John Mellencamp.

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