Ir al contenido principal

Jo con la Huete...

Sé que pareceré un payasín y un gilipollas, pero no puedo resistirme a copiar aquí las palabras que hoy me dedica mi Isabelita Huete [http://isabelhuete.blogspot.com/], que son sencillamente palabras de amor, un amor especial y totalmente correspondido, un amor sin feromonas ni hostias, de los de verdad, de los que tienen vocación de eternidad. Querer como ella quiere es todo un homenaje a la amistad verdadera y al humanismo más chulo… yo intento alcanzarla, pero no sé si lo consigo. Va:
“L.F. Comendador, el "Comendatore"
Después de varios días sin escribir porque he estado metida en la tarea de diseñar y maquetar un catálogo de pinturas de José Mayoral (http://diogenesbitacora.blogspot.com/) para enviarlo a México, retomo el blog para hablar de alguien a quien tengo un enorme cariño, vamos, que lo adoro: Luis Felipe Comendador.
Conocí a Luisfe hace ya... como 10 u 11 años, quizá 12, que no es poco, en una reunión del Círculo de Bellas Artes convocada por Uberto Stabile (estupendo amigo, poeta y gestor cultural) para intentar abrir la convocatoria anual de editores alternativos e independientes que se celebraba en La Rabida (Huelva) a más editoriales que reunieran esas características. Nosotros, desde Diógenes Internacional Ediciones, asistimos porque vimos un artículo en la revista Ajoblanco que hacía referencia a esta convocatoria.
La convocatoria se abrió y ya va por la XII edición, bajo el nombre de EDITA, celebrándose ahora en Punta Umbría (Huelva). Creo que no he dejado ni un solo año de asistir porque, además de presentar las ediciones que hemos ido haciendo a lo largo de estos años y poder disfrutar de las que realizan otras editoriales alternativas y no tanto, es una manera de reencontrarnos con los amigos/as que durante el resto del año apenas podemos vernos, y entre ellos está Luisfe, que no siempre asiste, lo que alimenta las ganas de volver a verlo, y para mí es una fiesta cuando lo veo aparecer.
Luis Felipe me engancha por muchas cosas: su poesía (un lujo), su simpatía, su afectividad, su profesionalidad, su melancólica alegría, su honestidad, su lealtad, su creatividad, su capacidad de crítica y autocrítica, su sensibilidad... y un sin fin de cosas más, pero hay una que sobresale sobre todas o, quizá, sea un compendio de todas ellas y que yo creo haber percibido desde el mismo día que lo conocí: su gran humanidad. Y me voy a permitir mostrar una fotografía que él desconoce y que le hice en uno de esos encuentros de EDITA (creo que es de hace 2 o 3 años) en la que muestra su parte más humana, la de quien se deja abatir por el cansancio, o quizá el aburrimiento, y se sumerge en el sueño como un niño, ajeno al ruido circundante, inspirando esa ternura que a todos nos produce contemplar la felicidad de quien duerme. A mí me la inspiró y por eso me permití fotografiarle a traición, aunque siempre motivada por el cariño que le tengo.

Este ser tierno y grandullón (dejarse abrazar por él es una delicia) al que no puedo dejar de leer a diario en su magnífico blog, es capaz de compartir, sufriendo y/o alegrándonos con él, sus vivencias diarias mediante disertaciones tremendamente lúcidas ya sea sobre su vida familiar, sus amigos (qué emocionante respeto y cariño les tiene), sus vecinos de Béjar (ciudad en la que vive y revive), su trabajo editorial y de imprenta, los encuentros en bares con conocidos o no, o los chascarrillos y vaivenes políticos y sociales de una comunidad a la que no puede permanecer ajeno. A fuer de sensible es elegante en sus afectos y en sus desafectos, por eso no perdona el cutrerío ni las malas formas, y le duelen, y le dejan huella.
Me escribió ayer para decirme que ha incluido mi blog en su blog de blogs y, aparte de emocionarme con el detalle (soy una sensiblera de cuidado), me he sentido realmente honrada de que haya pensado en mí. Y si me he sentido así es porque sé que cuando hace estas cosas no es de forma gratuita, sino que pone en ello el corazón. Al presentar mi blog, dice, además, cosas bonitas de mí, de lo que hago y de lo que escribo, y también sé que si lo dice es porque lo siente, aunque yo, que tiendo a no dar importancia a lo bueno que se diga de mí porque siempre pienso que puedo hacer las cosas mejor (¡ese maldito perfeccionismo, princesa!), siento tremendo pudor ante sus palabras. Pero gracias por ellas, querido Luisfe, querido amigo, delicia de persona. (http://diariodeunsavonarola.blogspot.com/) Volver después de varios días para hablar de un buen amigo es gratificante y saber que está ahí, como toda esa buena gente que tengo el privilegio de conocer, te reconcilia con el mundo, y te hace olvidar las cargas de profundidad que a veces la vida nos lanza... y si no te las hace olvidar, te da fuerzas para hacerles frente, para mirarlas a la cara y demostrarles que no les tienes miedo. Los amigos, la buena gente, alimentan la vida. Son el azúcar de la vida.
Amistad y poesía.”
¿No es pa comérsela?, sobre todo si anotamos la suma de esa imagen divinamente robada… Nunca me había visto tan vulnerable.
Un beso, Isabel, y otro para mi Mayo. Mil gracias.
Y que esta tarde me voy a Salamanca con familia y colegas a escuchar a Sabina y a Serrat [también viene Paco Ortega, por si le interesa a alguna concejala bejarana].
De FUMADORAS

Comentarios

  1. ¡¡yo quiero una Huete!! Deberían recetar estas cosas en la Seguridad Social...
    disfrutarás de S y S, yo los vi en Valladolid y nunca defraudan, aunque S. esté mal de voz (a veces). O por eso mismo.

    ResponderEliminar
  2. ¡Se me había pasado esta entrada tuya, pendón! ¡Copión! :-)))
    Me alegro que te gustara. Eres un cielazo.
    Besos mil.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…