Murió hoy mi disco duro externo Lacie con todos los archivos de ocho meses de curro [me toca los cojones… relativamente] y con un poemario prácticamente rematado [eso me está doliendo casi como la pérdida de un amigo querido]. Y me he quedado como sin memoria, desnudo, absolutamente vulnerable y con cara de imbécil [este diario se ha salvado en parte gracias al blog, aunque he perdido cientos de subentradas privadas que guardaba para mí de momento y que suponían cierta luz a la historia pequeña de la gente que conozco, así como opiniones y reflexiones sobre temas tan heterogéneos como la política municipal, el urbanismo local y sus miserias, la poesía española contemporánea, la enseñanza cercana con crítica severa, nombres y apellidos, las historias de carácter familiar y muchos sentimientos privados que suponían casi mi desnudo integral].
Y me siento como perdido sin mi disco duro externo Lacie, como robado, casi como medio muerto [expresión incorrecta donde las haya, pero aquí define con imprecisa precisión].
Solo me queda ciscarme en todo lo que se mueve y acordarme de nuevo de que la ciencia solo aporta seguridad virtual y algo de velocidad en los procesos de datos. Me volví a fiar de los adelantos técnicos y me volvieron a dar una hostia en los hocicos.
Quizás a algunos les tranquilice mi pérdida, pero aviso que mañana envío mi disco muerto a una oficina técnica especializada en recuperación de datos.
Veremos si hay resurrección en este mundo binario y menstrual.
De momento…¡Me cago en todo!
Y me siento como perdido sin mi disco duro externo Lacie, como robado, casi como medio muerto [expresión incorrecta donde las haya, pero aquí define con imprecisa precisión].
Solo me queda ciscarme en todo lo que se mueve y acordarme de nuevo de que la ciencia solo aporta seguridad virtual y algo de velocidad en los procesos de datos. Me volví a fiar de los adelantos técnicos y me volvieron a dar una hostia en los hocicos.
Quizás a algunos les tranquilice mi pérdida, pero aviso que mañana envío mi disco muerto a una oficina técnica especializada en recuperación de datos.
Veremos si hay resurrección en este mundo binario y menstrual.
De momento…¡Me cago en todo!
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De FUMADORAS |
Pues por si no los recuperas -los datos- y desaparecen entre ellos unos besos que te envié pornorecuerdobinqué premio (creo que el Nacional de Poesía)vuelvo a mandarte un sobre lleno. Y también para que tu nuevo discoduro guarde en adelante que he pasado por aquí para deciros -a ti y al cacharro- que en el Sur se te quiere montón, hermoso. No más pérdida de memoria
ResponderEliminarmmmmmuuuaaccc.
Maríagomez
Espero que puedas recuperar toda la información. Seguro que te cobran una pasta pero te lo recuperan. Ya leeremos el desenlace... Suerte!!!
ResponderEliminarJa ja ja... perdona que me ría, pero estas cosas os pasan por confiar tanto en los cachivaches.
ResponderEliminarNo te preocupes, estoy segura de que recuperarás la memoria; mejor dicho: las memorias (la del Lacie y la del Poeta).
(Yo también tengo un Lacie en el estudio pero no me gusta nada y JL se enfada conmigo por ésto).
Joder Luis, qué putada tío.
ResponderEliminarLa verdad es que lo de tener copias de seguridad en tu caso, más que una necesidad, es una obligación moral para contigo y para todas aquellas letras que ahora están huérfanas de todos los nuevos significados que habían adquirido, un poco más desnudas, a la espera que vuelvas a arroparlas.
Tranqui, que seguro que pueden hacer algún que otro remiendo los informáticos-tejedores de palabras-
Saludote abrigado y mucho ánimo.
¡Hala! Menos lloriqueos y a construir.
ResponderEliminarSolo rezo para que tengas una excelente memoria para tu poemario. Si no es así, seguro que quedaron versos aquí y allá, en el aire, como chapapote en las paredes o en alguna lámpara, los tornillos de alguna silla o en los azulejos del baño.
Animo hermano.
Dé gracias que no le formatearon la vida. Malditos chats.
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