
Me pregunta un colega sobre las traducciones adaptadas que Javier Lentini hizo de los poemas de Giorgio Baffo [magníficas todas]. Pues bien, se encuentran en el número 30 [en cubierta –roja– figura ese número, pero en créditos indica que es el 29] de la desaparecida revista ‘Hora de poesía’, que con tan buena mano dirigió Javier. Este número está editado en el año 1983 y en él figuran trabajos de M” Victoria Atencia, Adrián Desiderato, Narcís Comadira y Jesús Hilario Tundidor, además de una trabajo extenso y delicioso de José Luis García Martín sobre la poesía de Antonio Beccadelli y el que nos ocupa, absolutamente brutal y magníficamente resuelto, de Javier Lentini sobre los sonetos pornográficos de Giorgio Baffo.

El trabajo sobre G.B. arranca con un texto de Maurice Regnaut [traducido por Lentini] que ya salió publicado en la edición francesa de ‘Sonnets èrotiques’ que editó Action Poetique en 1983, en París. En ese estudio previo de Regnaut se situa al autor en la Venecia a caballo entre los siglos XVII y XVIII, haciendo luz en la circunstancia de que Giorgio fue tutor de Giacomo Casanova, que relata una graciosa anécdota sobre Baffo relativa a un viaje a Padua en el que Casanova iba a ser internado, anécdota que se data con exactitud: el día 2 de abril de 1734 [si alguien tiene curiosidad por conocer esa anécdota, gustoso la transcribiré].
El caso es que, seguido de esta presentación entretenida y luminosa, podemos acceder a 19 sonetos de Giorgo Baffo traducidos y adaptados al castellano con verdadera maestria por Javier [la traducción fue supervisada por Bruna Cinti], todos de alto contenido erótico, con una ironía sobresaliente y con bastante mala hostia en algunos casos.
Mi ejemplar, que lo tengo plagado de subrayados y comentarios, anota el soneto más suave en lo erótico como el que más me gustó en su día. Voy a transcribirlo en el original y en la traducción adaptada de Javier:
PER LA PRIGIONIA DEL N. H. MARCELLO
Co mi penso a quel povero Marcello
Che xe lá, come un can, in t’un casotto,
Dalla paura mi me cago sotto
A figurarme, se mi fusse in ello.
No se vede a vegnir ch’un barisello,
Ch’appena di ve porta’l magnar cotto,
E infin al zorno dopó in quel gabbiotto
No se vede a tornar altro, che quello.
Lá lume no ghe xe, né mai ghé fuogo,
Per quanto longa, e larga sia la notte,
E i sorzi ve fá intorno un bruto ziogo.
No se sente che strepiti e che botte;
Ma’l piú fiero, e terribil de quel liogo,
El xe quello, che lá mai no se fotte.
POR EL ENCARCELAMIENTO DEL NOBLE MARCELO
Cuando pienso en el mísero Marcelo
En la cárcel, cual perro, con los grillos,
Del canguelo me cago en los fondillos
Al figurárseme que yo soy quien amuelo.
Con las primeras luces en el cielo
Un sayon le entrará en cualquier lebrillo
Su bazofia, y mañana aquel pestillo
Dará paso tan solo al mismo duelo.
Allí no hay luz ni fuego, por más larga
Que las noches la sombra desenrolla
Y le hagan los ratones ronda amarga.
Sólo se oye el chirrido de la argolla;
Mas lo peor que en ese sitio embarga,
Lo terrible, es que allí jamás se folla.
Hago referencia aquí de los títulos de los sonetos que componen el trabajo para que el personal se haga una idea aproximada:
I. Quare de vulva eduxisti me? [sic]
II. Los adornos femeninos / Abellimenti delle donne
III. Actas del bien joder / Documenti per ben fottere
IV. Cómo se formó el chocho / Come e sta forma la potta
V. Conoce la existencia cuando jode / Conoce l’esistenza quando fotte
VI. El placer de correrse / El gusto del sborar
VII. El bello mundo / El momdo bello
VIII. Placeres ansiados por el poeta / Gusti bramai dall’autore
IX. Todo hace llorar, menos ir de chochos / Tutto fa da pianzer, fuorche l’andar in mona
X. Por el encarcelamiento del noble Marcelo / Per la prigionia del N.H. Marcello
XI. El mundo al modo del autor / El mondo a modo dell’autore
XII. Opinión sobre la creación del alma / Opinión sulla creazione dell’anema
XIII. Placer de correrse en la boca / Gusto del sborar in bocca
XIV. Resolución y deseo del autor / Risoluzion, e desiderio dell’autore
XV. Precisa es dama encinta cuando ya no se empina / Ghe vuol’na donna gravia, co piu no tira’l cazzo
XVI. La polla en agonía / El cazzo in angonia
XVII. Querría hacerse sepultar en un coño / Vorria farse sepellir in mona
XVIII. Verdaderos placeres del paraíso / Veri godimenti del paradiso
XIX. En la muerte del autor / In morte dell’autore
Es francamente divertidísimo y el conjunto compone una pieza de alto valor en mi colección de poesía erótica y pornográfica.
(16:51 horas) En mi cata azarosa y diaria de la sabiduría Pavese [siento insistir] me topo hoy con una especie de sinsentido que tiene miga en el caso del suicida Cesare.
Dice el maestro en su entrada del día 24 de abril de 1936:
“El autodestructor es sobre todo un comediante y un dueño de sí mismo. No pierde ninguna oportunidad de sentirse y de ponerse a prueba. Es un optimista. Lo espera todo de la vida y se va afinando para dar bajo las manos del acaso futuro los sonidos más agudos y significativos.
El autodestructor no puede soportar la soledad.
Pero vive en un peligro continuo: que le sorprenda un frenesí de construcción, de arreglo, un imperativo moral. Entonces sufre sin remisión, y hasta podría matarse.
Hay que observar bien esto: en nuestros tiempos, el suicidio es un modo de desaparecer, se comete tímidamente, silenciosamente, anonadadamente. No es un hacer, es un padecer.
¿Quién sabe si todavía volverá al mundo el suicidio optimista?
Expresar en forma de arte, con propósito catártico, una tragedia interior, puede hacerlo sólo el artista que a través de la tragedia vivida ya andaba tendiendo sutilmente sus hilos constructivos, ya desarrollaba una incubación creadora. No existe la tempestad sufrida locamente y luego la liberación a través de la obra, so pena de suicidio. Tan verdad es, que los artistas que verdaderamente se han matado por sus casos trágicos son de ordinario cantores ligeros, diletantes de sensaciones, que a nada aludieron en sus cancioneros del profundo cáncer que los devoraba. De lo que se aprende que el único modo de salvarse del abismo es mirarlo y medirlo y sondarlo y bajar a él.”
Bestiales estos párrafos si se parte del conocimiento de que Cesare decidió quitarse la vida y lo hizo; delirantes si se analiza la obra de este tipo [no la encuento yo de ‘cantor ligero’ ni de ‘diletante de sensaciones’]. ¿Se equivocaba Cesare, entonces?… le salva la expresión ‘de ordinario’, pues hace que no sea excluyente esa decisión de muerte para los que ‘miraron el abismo, lo midieron, lo sondaron y bajaron a él’.
Sí que me encaja en esos párrafos la figura de Reynaldo Arenas, al que leí hace pocos días y del que no obtuve más que una poesía mediocre que solo obtuvo cierta calidad de mítica con su autoinmolación y con esa cosa mediática de llevar su historia decorada a todas las pantallas del mundo mundial.

A mí me sirven de mucho estas palabras de Pavese, me dan luz sobre esa circunstancia de vida, que es la muerte decidida, que tanto me apasiona y su relación con el asunto creativo, aunque, insisto, no es el caso de Kostas Karyotakis, María Poliduri, Antonia Pozzi, Sibilla Aleramo, John Berryman, Sylvia Plath, Anne Sexton, Gabriel Ferrater, Alfonso Costafreda, Pedro Casariego Córdoba, Alejandra Pizarnik, Luis Hernández, Antonin Artaud, Danielle Sarréra, Paul Celán, Walter Benjamín y tantos otros, incluido, claro, el propio Cesare.
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De FUMADORAS |
Veo que lo solucionaste, Luis Felipe. Un abrazo.
ResponderEliminarSí, amigo, muchas gracias por tu ayuda.
ResponderEliminarEl problema era Safari, que no está optimizado para Bloguer. Me descargué Firefox y empezó a funcionar el asunto.
Ahora lo que sucede es que no controlo, se me va el interlínea y tal y tal... es cuestión de jugar al acierto/error, ¿no?
Muchas gracias y un abrazote, Pedro.
en el fondo, en ese juego está el arte y la ciencia... tanto si aciertas como si fallas (casi siempre el arte está en el fracaso y la ciencia en el acierto)
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