Ir al contenido principal

Poesía y presentimiento.


Me molesta de la poesía el corsé de tener que representarla con palabras, porque siempre resultan imprecisas con respecto al sentimiento poético… y demasiadas veces resultan el mal menor en el juego de representarlo. Esa imprecisión hace a la poesía humana y al idioma un río lleno de remolinos en el que puedes ahogarte. Sin embargo, es tanta la fuerza del sentimiento poético, que se hace necesaria su representación a pesar de saber con certeza que siempre es imperfecta y demasiadas veces resulta errada.
Así las cosas, solo me queda dotar a las palabras imperfectas de un ‘presentimiento’ para que se combinen estableciendo un poema. Y que ese presentimiento tenga la capacidad de ser percibido al leerlas, y que sea un presentimiento lleno de intensidad, un presentimiento capaz de ser el principio de una experiencia sensible o intelectual [a ese presentimiento lo he llamado siempre “indicio del poema” sin saber si esa acotación en palabras es correcta y puede llegar a ser definitiva]. Entonces, a partir de esta premisa, me considero capaz de decidir si lo que se presenta ante mis ojos como ‘poema’, lo es en realidad. Vamos, que si leo y ‘presiento’ un más allá, es que estoy ante un poema de verdad o que he conseguido penetrar en la verdad de ese poema.
•••
Enseñar las ideas y no los procesos y las técnicas que parten de ellas. Éste es el vacío de nuestra enseñanza, el terreno absurdo sobre el que posamos la semilla de nuestros muchachos: les enseñamos la técnica y los procesos sin dotarles del necesario porqué, y los dejamos tulliditos, huérfanos de la idea y del proceso reflexivo que lleva a buscarle la utilidad que les estamos metiendo en la cabeza con calzador.
Y lo peor es que un alto porcentaje de enseñantes tampoco conocen la idea y, por tanto, son incapaces de ponerla en valor. Sería delicioso un plan de estudios que plantease una idea al trimestre por asignatura para que los alumnos la desarrollasen, le buscasen los flecos, errasen y terminasen entusiasmados con el descubrimiento y con las respuestas obtenidas. Nada más… los chicos no necesitan nada más, que el resto está en Google a disposición de los interesados.
•••

Comentarios

  1. L.F. y cómo saber si el presentimiento es correcto? Cómo saber que uno no se equivoca completamente? habrá gente que tenga su "ego" en lo más alto y presienta en todo lo que toca (y también se dará el caso contrario, o no?)

    Está claro que para poder hacer arte, hay que nacer con él (presentimiento le llamas tú), pero si no tienes la suerte de ser uno de los elegidos, ¿eso también se puede llegar a aprender?
    cómo saber si uno debe seguir o si debería tirar la toalla?
    uff que rollo te estoy soltandooo...
    bueno, te dejo, a ver si puedo dormir (no creo, pero bueno)
    Un beso.
    Dnc

    pd.: Jeje, cómo molan los moteross!
    (pero eh, tú! tres puntos menos por el temita del casco, "chulito"!)

    ResponderEliminar
  2. Lo "correcto", los "elegidos"... puufff... todo eso es tan tan relativo. ¿Qué es "Arte"? ¿Quién pone los límites entre lo que "es" y lo que "no es"? Y... ¿Quién juzga al juzgador?...
    Yo te diría, Donce, que escribas (o pintes, o bailes o...) si sientes que necesitas hacerlo, si ello te hace bien; y que no nos preocupemos tanto de si somos buenos o no.
    Justamente la grandeza de Internet es poder exponer nuestras cosillas, y que luego cada cual tenga la libertad de leerlo o no.
    Es mi modesta opinión, que sólo es una más y a mí tampoco me deja satisfecha, pero aquí la dejo porque me ha parecido bien y ya está.
    Guadalupe.

    ResponderEliminar
  3. (Con su permiso Sr. Comendador)

    Guadalupita linda, gracias de corazón, yo sé que valgo para algunas cosas y tengo la certeza de que para otras no, sólo me gusta enredar un poco el tiempo, jeje.
    Por cierto, ya iba a preguntar por ti pq hacía tiempo que no te veía
    Un besito

    (Ya está, perdone Vd. caballero!)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…