
“¡RIP, RIP, hurra!”, que me dijo el que cobra las últimas facturas esta mañana mientras tomábamos el cafetín pertinente. Un buen eslogan para la muerte y contra la oscura idea que la proyecta en la cabeza de los hombres… y yo con el peso de la resaca del fin de semana [¡¡¡aún!!!, manda cojones], entre miau y bolinguilla, entre agotado y magullado… pero ya he dicho mil veces que me encantan las resacas, porque producen estados de lucidez y percepción exacta de la vida latiendo en el cuerpo propio… yo, por ejemplo, hoy sé que tengo un músculo estrechito y largo que baja desde el hombro al costado [duele el cabrón que no veas], que me funcionan los lacrimales sin que sienta tristeza, que hay dos puntos en las ingles que me hacen dar rabotazos y saltitos cuando tomo cierta posición, que algo me tensa el cuello por dentro y viene desde la espalda, que mi cabeza es grande porque la acabo de medir con el recorrido del dolor intenso que la transita, que hay terminaciones nerviosas vivas en la justa punta de la nariz, que hay un hueso que salta y chasquea en el centro de mi rodilla izquierda, que el mullido bajero de las nalgas también sabe quejarse si le pongo tensión y que hay jodidos ruiditos que molestan al oído resacoso y solo al oído resacoso.
Y entonces me doy cuenta de que la verdadera filosofía no debe ser lenguaje ni versar sobre el lenguaje [descarto así como filósofos a los pseudodidactas de la perfecta expresión –que no existe, porque la jodida palabra es imperfecta– y me quedo con los que discurren entre el decurso de las cosas y los seres para armar y desamar ideas que les hagan vivir o sobrevivir o destruirse]. La verdadera filosofía consiste en proceder sobre las cosas y los seres y hacer de ellos el acontecimiento de tu existencia, un acontecimiento que no requiera explicación, pero sí gestos.
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Elaboro la idea de que yo soy el filósofo de mi existencia y busco estructurarla como la rutina del desorden, solo porque soy un tipo rutinario y absolutamente desordenado… y no sé dónde he dejado los apuntes previos.
Joe Sr. Comendador, qué lucha! vengo de la compra y por casi me zurra una "maruja", la lista se quería colar y no me ha dado la gana (desde que aprendí a decir que NO, todo me va peor, pero me lo paso mejor, jijiji)
ResponderEliminarMira que es casualidad pero llevo unos días dándole vueltas a la idea de que soy desorden elevado a la máxima potencia (y ya aprovecho para contestar a Adu y a Isabel Huete: Chicas, no tengo blog, soy demasiado desordenada como para tener más obligaciones...), pero también sé que el orden riguroso me ahoga, así que...
como bien dices tú en este poema (que me encanta):
NO HAGO PLANES CON TANTA ANTELACIÓN
Porque de las borrascas
crece un olor a tierra mojada,
no debo armarme para la lluvia,
aunque mirar al cielo me está permitido.
Andar para que el paso sea
y no haya más que el tranco
que se da,
no la huella ni la trocha por hacer.
Ser amante
sin rizar hijos
ni plazos.
Todo a tragos.
El próximo minuto, quizá,
sea el de la deserción
o el túmulo.
- Quedamos esta tarde?...
- No hago planes con tanta
antelación.
L.F. Comendador
(Un besito)
Me gusta cuando filosofas, como dispones las ideas, y ese puntito contradictorio sufridor, y sobre todo ese "no se" tan humano que utilizas a veces.
ResponderEliminarEn este ejemplo, la función PV indica que tendría que hacer pagos mensuales de $7,060.43 durante un período de 10 años para obtener un saldo de caja de $8,000, suponiendo que la inversión devolviera una tasa de interés anual constante de 1 1/4 por ciento.
ResponderEliminarhttps://faithpublications.net/como-utilizar-las-funciones-pv-npv-y-fv-en-excel-2016/