Ir al contenido principal

Mi pueblo, Béjar, es absolutamente delicioso.


Anda el ambiente caldeado en el lugar durante este agosto de cinturas y mondongos. Ayer, mientras se desarrollaba la lectura poética que realice junto a mis colegas bejaranos y mediobejaranos Antonio G. Turrión, Antonio S. Zamarreño y Mercedes Marcos [invitados todos por la deliciosa agrupación vecinal Muralla de La Antigua] unos zorolos [los de siempre] se liaron a hostias en el fondo, junto al chiringuito que ha montado la agrupación… y a la una de la madrugada, otra vez hostias con similares protagonistas en la terraza PdT [esta vez le tocó recibir algo a mi You por meterse a apaciguar]. El personal anda de los nervios… vamos, que entre botellones, supuestas agresiones, intentos de linchamiento, peleas, sacos con huesos y otras mil miserias, este pueblo mío aparece en todos los papeles justo por lo que no ha sido nunca, un pueblo violento y acre [habrá que agradecérselo a los responsables individuales y a la jodida prensa amarilla que se hace eco de las peleas y no de los hermosos actos culturales organizados durante toda una semana [sin apenas presupuesto] por los estupendos vecinos de La Antigua.
Que mi Béjar era de tres horas en tren a Salamanca con paradas molonas en los diversos apeaderos, de Cañanda y Sebastián el de las medallas, de estirpe Mateín con su Gurugú y todo, de helado de mantecado en cucurucho de dos bolas para quitarse el dolor de anginas, de tocados indios hechos con hojas de castaño, de piñones saltando en el fuego y castañas recién asaditas, de vírgenes en El Castañar rezando a la patrona para dejar de serlo, de metiditas de mano en Campopardo, de grandiscas paseando La Corredera con sus zorros, de sus cuatro o cinco locos pacíficos, de uvas recién cortadas de las parras que daban sombra a los corralines de las casas, de días de matanza y de mañanas de hacer jabón con sebo, de bailes en la terraza Yuste y bodas piporras en el Hotel Comercio, de pompas fúnebres luisitas y de serrana a Salamanca a primera hora para ir al radiólogo, de días de fútbol en el campo florido del Béjar Industrial y de gloriosas victorias baloncestísticas en los salesianos, de ferias con tiovivo y coches eléctricos, de turroneras y panaderos con burro, de damas de un raro ejército de salvación que te condecoraban con crucecitas rojas si hacías una buena acción, de domingos en las lagunas bañándonos en pelota picada [se te quedaba el pito chico de puro fría que estaba el agua]… es la imagen que me gusta recoger de mi pueblo cuando quiero evocarlo, y no estas suciedades de hombres que son mondajas podridas [los hay en cualquier parte] y de otros que no piensan sino solo en sí mismos.
Mi pueblo, Béjar, es absolutamente delicioso, lo juro. Hay que venir y verlo.

ANTONIO

Comentarios

  1. Lo recomiendo, sin duda. Un lugar extraordinario. El sábado voy. Espero verte.
    Besos,
    Diego

    ResponderEliminar
  2. Cómo me ha alegrado esta mañana de viernes 8 de agosto, este artículo me ha traido tantos recuerdos de mi pueblo Béjar del que salí hace 18 años y que últimamente estaba siendo tan criticado por las acciones de una minoría que no representa para nada los ciudadanos de esa maravillosa ciudad.

    ResponderEliminar
  3. Es que tu pueblo tiene mucha "historia": vetones y bereberes, lecturas poéticas, festival de blues, muralla, palacio, hombres de musgo, tú, Mojadopapel, el carpintero ilustrado (aquel que sacó el libro de la "fergoneta"), Guadalupita linda (también va por allí (no?), la pintoresca plaza... (y sigue, y sigue...)
    No te agobies hermoso, de lo malo te acuerdas tú porque lo tienes cerca, a los lejanos (si no es algo muy gordo) en cuatro días se nos van de la cabeza los cómos, dóndes y porqués.

    Oye, y allí no había tahonas?? jó, qué de recuerdos me trae esa palabra (a los chavalines, tahona, sólo les suena a un tipo de letra del office. Sniffff)

    Bueno, venga, que pases un buen día 08-08-08.(Diosss, el 8-8-88 fue el mejor verano de mi vida y ya han pasado 20 años, voy pa mayor Sr. Comendador!)
    Desvarío un poco, no? (es que hoy casi no tengo trabajo y me aburro).
    Perdóname. Besines. Dnc

    Ah, se me olvidaba! ese ANTONIO tan solitario, te ha quedado un poco abstracto, no?

    ResponderEliminar
  4. Hola! yo estuve viviendo en béjar 5 años mientras estudiaba en la universidad y mi opinion es que para la gente joven la ciudad es una ruina. No hay infraestructuras decentes, ni bibliotecas, ni instalaciones, ni actividades para jovenes, ni trabajo, ni nada de nada.
    Se llegó incluso a hablar del "sindrome de béjar" como enfermedad depresiva entre los estudiantes que acudian a la facultad de ingenieria.
    Aparte la juventud obtusa de béjar, con pánico a todo el que no sea de la localidad, si eres de fuera no mires a una chica en un bar porque vienen los 4 de siempre...
    Supongo que para gustos estan los colores.
    Un saludo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …