Ir al contenido principal

Popa Chubby.

Estoy absolutamente grogui, pero divinamente feliz. Acabó el festival de blues de Castilla y León [Blues Béjar] y ni los alucinógenos ni el alcohol han podido distraerme ni un minutito de lo que ha pasado este año en la Plaza de Toros de El Castañar. Michael Roach y Johnny Mars enormes junto a su big band blues [destaco a su saxofonista y al tipo de la perilla que acariciaba el órgano Hammond de última generación], pletóricos en temas tradicionales más cajún, divinos cuando rozaban el country y absolutamente maravillosos cuando versionaron al mejor Miles Davis de St. Louis… de rechupete estos pericos. Gail Muldrow me resultó algo más dura de escuchar [todo venía de la comparación con sus compañeros de escenario, claro], pero no puedo negar su calidad bluesera y la entrega al público con su guitarra en la mano. Fue un descanso escucharla sentado en las barreras de la plaza de toros, con los ojos cerrados a veces y sahumando mis cigarritos recién liados. Y llegó el huracán esperado, Popa Chubby, con sus dos Fender calentitas para hacerme subir al cielo [un tipo importante y grande de verdad este perico, un músico racial y lleno de esa naturalidad que solo poseen los tocados por el arte]. Su concierto fue para correrse físicamente [se me viene ahora a la memoria la deleznable actuación de mi queridísimo Boby Dy en la pradera de Hoyos]: potencia, fuerza, magia, sentimiento, entrega, naturalidad, sencillez… El fruterito que nos dejó Popa en Béjar será alimento para muchos meses en esta cabeza loca que ahora mueve mis manos. Cuatro hitos marcaron el concierto de forma decisiva: la interpretación casi religiosa del ‘Aleluya’, la guerra de instrumentos con el saxo y el órgano Hammond de la big band blues de M. Roach, la insuperable versión del ‘A Walk On The Wild Side’ del gran Lou Reed y el brillante homenaje a Jimi Hendrix que dejó la noche bejarana poblada de estrellas.

Si habrá sido sublime este festival, que apenas tuve tiempo para tomar nota de las caderas moviéndose, de las miradas cómplices de las musas núbiles, de los pechos brincando al ritmo de blues, de los culos embutidos en los tejanos de cintura caída… ni de hacer recuento de las diosas [este año apenas pasé mi mirada un par de veces por la divina vestal JASP], ni de masticar el globuloso ambiente de decaídos y excitados, de ebrios y libidinosos, de padres de familia moviendo el esqueleto y de solterones regando con su babita el albero. Casi exclusivamente disfruté de la fiesta junto a mis colegas Joselín, Gerardo, Elenita y Juanma… y con mi cuñao Manolillo [que estuvo mojicón y casi se nos pone malito] y con mi hermana, con mi hija Mariángeles y con la loca pandilla de Ricardito Luis.
Y el final me lo guardo para Miguelón, el Miguel de las grandes ocasiones, el que sabe sufrir y llegar a la meta como sea y contra quien sea. Sin él no habría tenido yo estas hermosas sensaciones de vida aprovechada. Tío, eres grande de verdad y tienes un par de huevos… y me encanta verte sonreír, aunque la procesión vaya por dentro.
Gracias, Miguel, coleguita, por estos ratinines incomparables [y, por ende, gracias a toda tu gente por ayudarte a ser lo que eres y a conseguir lo que consigues].




Comentarios

  1. Me pongo triste como una mona cuando siento a la gente decaidita y feliz como una lombriz cuando se os palpa la alegría.
    Una de dos, o tengo muy poca personalidad, o soy medio hilipoias (jeje, disimula cara-mula que las dos cosas son ciertas!).

    Pues eso LF, que me alegra un montón verte contento!!
    Dnc

    ResponderEliminar
  2. Sí señor..

    ¡¡¡Back Door Man!!!

    tócala otra vez Chubby.


    Muchas,muchas gracias por traerlo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

Al Canfrán a varear fideos...

Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...

Para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…

Viendo los sucesos trágicos que atraviesan el mundo del hombre en estos días, me apetece dejar una breve reflexión sobre ello para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…   Las religiones son profundamente dañinas en lo individual y en lo colectivo, en lo cercano y en lo lejano. Siempre basadas en el miedo, en el temor, en la búsqueda constante de un estado de tristeza marcado a fuego en todas sus pautas morales, dirigistas, sometedoras de pensamiento, acodadas con fuerza al dinero y a los grupos de poder que emponzoñan las sociedades desde hace siglos… Por ello, no es peor un cristiano que un judío o un islamista, que son todos malos de raíz, perversos y fieros estabuladores de grupos humanos… Ordenan el odio y la agresión, las más bajas pasiones y la aniquilación de quienes no comulgan con sus mandatos morales. En periodos de paz penetran sibilinamente en las conciencias y procuran que en los poderes políticos y económicos estén sus fieles ordenándolo todo a su ex...

RAP PARA MARIO

RAP PARA MARIO No sé cómo explicarte lo que siento Ahora que estoy de lleno en mi descenso Y esto se acaba, Yo sé que esto se acaba Y no quiero marcharme dejándote una nada. Rapeo por si acaso no te gusta Leerte en mi diario y si te asusta Que en versos ajustados a la norma Tengas que conocerme. De esta forma, Que es más de calle trece que la mía, Voy a contarte, Mario, lo que un día Hiciste de este tipo desastrado, A veces caprichoso y a veces desbordado: Yo era feliz sin más, o eso creía, Dejándome llevar por la poesía, Sabiendo que era falso casi todo Y riéndome, sin más. Era mi modo Jugar a ser bufón y, entre los popes, Decir las cosas claras. Hubo golpes, Que todo hay que decirlo, golpes bajos, Que supe digerir. En mis legajos De aquellos tiempos quedaron escritos Palabra por palabra y muchos gritos. También triunfé, que no todo fue malo Y di algún que otro palo.   ¡Que bueno!   Pasados unos años, Jugando a ser oveja en el rebaño, Dejé una vida hecha, o eso creía, Hijos, ...