Ir al contenido principal

“A las niñas les crecen largas piernas..."


¿Me apoyo en mi poesía para meditar o medito como apoyo a mi poesía?
No lo sé. En todo caso, sí que percibo que antes del poema hay un silencio hermoso, y que el poema en su cauce me lleva de nuevo a ese silencio después de las palabras, brillando con su forma en el papel blanquísimo.
¿Es el poema, entonces, el silencio que lo trajo y el que lo dejó atrás… o es el plazo en el que se hace dibujo de palabras como un frenesí?
A mí me gustaría que el poema fuese todo: el silencio, el coito de la mente con el trazo, el silencio otra vez, la recreación por otro o por mí mismo, la interpretación por otro o por mí mismo, el silencio de nuevo y una muerte plural que lo deshaga.
•••
Mi problema es el tiempo [este tiempo en el que intento multiplicarme y me divido o me sustraigo]. Querría estar pensando y escribiendo doce horas diarias, pues es mi fortaleza y mi salvación como hombre, pero me puede esta labor de taxista/taxidermista/hombreparatodo mediocre en la que estoy metido. Para ejemplo, un botón: esta mañana me levanté a las 8:30, me duché con desgana y sentí el agua fría correr entre las piernas como un insecto, me sequé sin cuidado –muy deprisa–, me peiné y me vestí con lo primero que se me vino a las manos [unos gayumbos de cuadritos azules y rojos sobre fondo blanco, los pantalones crema de ayer, unos calcetines negros de algodón y un polo negro que estaba a mi alcance al abrir el armario], apremié a Guillermo para que se vistiera rápido y le hice el desayuno [leche chocolateada con galletas Lu de dinosaurios] mientras yo me bebía un basote de leche fría a la carrera. Fui al lavabo y me cepillé los dientes… apremié de nuevo a Guille para que terminara su desayuno y vigilé su cepillado de dientes mientras le peinaba… pillamos nuestras mochilonas, nos echamos unos plis-plis de colonia en el cuello, nos pusimos el calzado [Guille sus deportivas y yo mis sandalias viejas] y salimos pitando escaleras abajo mientras jugábamos a ver quién llegaba antes a tocar la puerta del portal [Guille me hace trampa siempre]. Me encendí mi primer cigarro del día antes de entrar al coche, respiré y tomamos camino del cole. Guille puso el aire acondicionado bien frío [le encanta] y me hizo poner el ‘El último vals’, de Leonard Cohen, en el equipo de música del auto [parece ser que éste va a ser el himno de este curso para ir al colegio –el año pasado fue la canción de Joe Cocker que sirvió de banda sonora a ‘Nueve semanas y media’–. El tío se las aprende de memoria y vamos cantando los dos a grito pelado hasta llegar a destino, aunque veinte metros antes siempre me dice mi chico: ‘ya, papá, para de cantar, que nos van a oír mis amigos’]… y colocado mi Guille, pues al curro. La jornada de hoy fue como las de siempre, distinta e igualísima: empezó con el cafetito de rigor en PdT, acompañado por los coleguillas de diario, y siguió con visitas a clientes, entregas de material, un ratito de alzado, atender mil llamadas telefónicas, maquetar documentos del montón pendiente que está a la derecha de mi silla, ponerle nombre a un par de malos rollos, intentar cobrar algo para pagar algo, disculparme y exigir, cabrearme y sonreír… hasta que a la una y cuarto compré el pan donde Filito y corrí a recoger a Guille a la salida del cole acompañado de mi padre… vuelta a pillar el coche con ‘El último vals’ a todo trapo y a hacer la casa antes de empezar con la comida… hacer la cama de Guille, hacer la cama de Felipe, hacer las dos camas de mi dormitorio y poner a calentar el puré y las albóndigas que me habían dejado cocinadas por la noche… servir la comida después de poner la mesa [hoy he echado mucho de menos a mi Mariángeles –hasta el punto de soltar a solas un par de lagrimillas– , pues ya se me ha medio emancipado y se fue ayer a vivir a Salamanca], recoger y fregar los cacharros.
Cuando terminé de la cocina, llegó el turno de ponerme a hacer algunos deberes con mi Guillito [hoy tocó Naturales –los alimentos y los nutrientes–], hasta que dieron las tres y salí pitando de nuevo para la imprenta. Tomé un café con hielo en diez minutillos y me encerré a escribir mientras se calienta la encuadernadora de calor –aún anda en proceso– en la que me tiraré media tarde con la encuadernación de una buena montonera de libritos.
Todo esto hasta ahora, que son las 16:17 horas.
A toda una mañana y un principio de tarde he logrado tan solo robarle 45 minutos para escribir esto. 45 minutos de lo que debo y quiero hacer contra ocho horas de lo que tengo que hacer por cojones.
•••

Me encanta esa tapita de José Ángel Valente que pertenece a ‘Fragmentos de un libro futuro’ y dice:

“A las niñas les crecen largas piernas, delicadas orejas, incandescentes vellos, moluscos sumergidos, muslos húmedos, cabelleras doradas por el viento en otoño, insondables ojeras, párpados y pétalos, cinturas inasibles, precipitados límites del cuerpo hacia la lenta noche del amor, su infinita mirada.”

Y hoy más, porque se ha ido mi niña a vivir su vida en la distancia y me duele el estómago de sentirla mientras la presiento entre feliz y asustada. No estaba preparado aún para esto, y ha venido de pronto, sin más, como llegan las lluvias un amanecer o el viento levanta las faldas. Y yo me siento más mayor, más gastado, más aturdido que nunca… y me agarro a su huella para no caer en el abismo.
Después de comer, entré en su habitación y me bañé en el desorden de sus cosas, y toqué su cama como si fuera una de sus mejillas, y me miré en la foto grandona en la que estamos juntos [ella sobre mis rodillas] para verme en él deshaciéndome… y me morí de pronto entre su ropa y entre sus libros.
Ahora el miedo es más miedo y la falta es verdad entera. Mi niña se ha ido y me me ha abierto otra herida donde ya no caben.
Nunca supe ser padre, y ahora menos.

Comentarios

  1. No te preocupes volverá, cada vez más mujer y más independiente como debe ser, lo peor es que volverá con "piojos arrimaos", (así llamaba mi padre a los novios).

    ResponderEliminar
  2. Aturde eso de que los hijos se fuguen. Porque, a su manera, lo que ponen sobre la mesa camilla del salón es una fuga: como si hubiésemos hecho algo mal, Luis. Yo, que tengo hijos a media edad todavía, en ese limbo perfecto en el que se pueden todavía acostar a la hora que tú les impones y se refugian en libros bajo el flexo cómplice de la noche, pienso que debe llegarme también esa hora brumosa en la que tú ahora andas. Y no creo que me afecte en demasía, pero hablo desde la distancia, que es el término idóneo para no tener necesidad alguna de involucrarnos en loq ue verdaderamente debe importarnos. Por eso, Luis, al leerte, me leo, y al ver qué cuentas y cómo lo cuentas adivino palabras mías en cuatro o cinco años, alguno más, quizá. En todo caso, no es una pérdida. Es un abandono, uno responsable, maduro, necesario. Lo de Valente es un prodigio de la lengua castellana. Por cosas así merece la pena que exista la poesía, los libros y los blogs. De hecho tiro de cabeza al libro esta noche y bajo mi flexo me cuelo en los versos. Hace mucho que no vuelvo a la poesía, sin haberla dejado nunca. Un abrazo, amigo.

    ResponderEliminar
  3. Sois majetes, amigos. Muchas gracias.

    Imagino que dentro de unos días se me habrá pasado.

    Besos y abrazos.

    ResponderEliminar
  4. No sabes lo que yo daría porque mi hija se emancipara.
    Ya pasé por eso con mi hijo mayor, y ahora cada vez lo siento más cerca, siempre pendiente de nosotros (y más desde que él es padre).
    Lo que me abruma es el paso del tiempo, tan brutal y tan imparable, y no saber qué será de mi Leticia cuando mi reloj y el de su padre se paren.

    Lo que tú necesitas y yo deseo para ti es que cada vez dispongas de más tiempo para escribir y hacer lo que te gusta.
    Suerte para tu Mariángeles en su nueva andadura.

    ResponderEliminar
  5. Fue duro marcharse y más duro al saber que lloraban al ver mi nido vacío (soy la pequeña y la primera en salir de casa), pero a todo nos hacemos, y hoy recuerdo, con especial cariño, mis lloreras de aquellas noches mirando a la luna.
    Ahora me parto de risa cuando todos coincidimos en casa de mis padres (con Pablete -mi sobri- y Kiko -mi perro- incluidos...., vaya locura!) y entonces mi padre mira a mi madre con cara de resignación y dice:
    con que nos íbamos a quedar solitos, ¡¿EH?!.

    Mucho ánimo Sr. Comendador que, como dice Mojadopapel, mañana mismo la tienes otra vez ahí (a ella y al chorbo, claro).
    Un besazo.

    (Oye LF, la otra noche me acordé de ti cuando vi la luna gigantográfica de Chema Madoz)

    ResponderEliminar
  6. Fue duro marcharse y más duro el saber que lloraban al ver mi nido vacío (soy la pequeña y la primera en salir de casa), pero a todo nos hacemos, y hoy recuerdo, con especial cariño, mis lloreras de aquellas noches mirando a la luna.
    Ahora me parto de risa cuando todos coincidimos en casa de mis padres (con Pablete -mi sobri- y Kiko -mi perro- incluidos...., vaya locura!) y entonces mi padre mira a mi madre con cara de resignación y dice:
    con que nos íbamos a quedar solitos, ¡¿EH?!.

    Mucho ánimo Sr. Comendador que, como dice Mojadopapel, mañana mismo la tienes otra vez ahí (a ella y al chorbo, claro).
    Un besazo.

    (Oye LF, la otra noche me acordé de ti cuando vi la luna gigantográfica de Chema Madoz)

    ResponderEliminar
  7. Y yo estoy en la Milla Verde hasta el domingo. Veo que el sentimiento hacia la marcha de un hijo es (des)comunal.
    Presiento que nos saldrán mas "recados" que hacer en Salamanca este año.
    Concha.

    ResponderEliminar
  8. Pues esta mañana me dije, voy a visitar a Luís Felipe, mejor dicho, voy a conocerlo un poco y allá que me fui decidida a pinchar en tu enlace. Lo que allí me encontré me dejó gratamente sorprendida. Curioseé por tu espacio con avidez pasando de un post a otro, de unas fotos a otras… hasta he recogido colillas de algún cenicero. Fumas demasiado ¿no?, tendrías que dejarlo. Yo llevo ahora sin fumar desde diciembre en una de mis “miles de veces que dejé de fumar” y estoy muy contenta: ya no me duele la garganta, no me pongo afónica, no me sabe mal la boca por las mañanas, ha mejorado mi bolsillo… y no me fatigo como antes.

    He visto ese magnífico hotelito en S. Martín del Castañar. Tus pinturas quedan fantásticas, el dueño ha tenido muy buena idea. Fíjate que no sabía nada de esa zona de España hasta este fin de semana que estuvimos con el Club BMW Touring en La Alberca, unas 55 motos y unas 90 personas en total. Igual hasta nos has visto por una de esas carreteras. Visitamos Peña de Francia, Miranda del Castañar y La Alberca, claro está. Una visita breve pero magníficos paisajes. Este fin de semana pondré algunas de las fotos que hice, será la visión de una gallega de tu tierra.

    He tenido que ponerme a escuchar a Leonard Cohen, lo tengo aquí en el ordenador, a mí también me gusta mucho, no tanto como a tu hijo porque lo tengo mucho más oído, claro está.

    Me he alegrado con el nuevo trabajo de Youssouph, te he visto en el cuadro de Hopper (¡como me gusta ese cuadro!, aunque todo Hopper me gusta)…

    En fin, que he disfrutado un ratito grande. Ahora sé que existes, sé algunas cosas que te gustan, sé algo de cómo vives y si me dejas te acompañaré a través de la red… Me pareces como un hombre orquesta, te estaba leyendo y te veía haciendo tantas actividades que me mareaba, ¿cómo haces para mantener a raya al stress?

    Y ya por último, que ya me he extendido mucho (pero encontré más cómodo escribir todo junto que post a post) me gustaría que me recomendases un libro tuyo para leer. A mí me gusta más la narrativa que la poesía, aunque desde hace unos años la poesía ya no es una desconocida y he aprendido a quererla. De entre todos dime uno, por favor, me gustaría leer el que más te defina, con el que te sientas más identificado, y no me digas que los quieres a todos por igual (como los hijos) porque creo que siempre hay pequeños matices que diferencian a las cosas y a las personas. Indícame por favor la editorial porque tal vez tenga que adquirirlo por Internet. Vivo en un pueblo pequeño Narón (A Coruña) y es difícil conseguir libros aunque A Coruña está a un paso y ahora han abierto una FNAC estupenda.

    Un saludo y bicos,

    p.d.: tu chica estará bien.

    ResponderEliminar
  9. Como se parece tu hija a Carmen, su abuela. Si también se parece a ella como persona la querrás el doble.
    Te digo lo mismo que los demás: Ahora estareis más próximos porque pensareis más uno en el otro.
    Dale un beso a Mariángeles madre.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …