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El café templado de Garbancito.


Entre que garbancito me puso el café templado y los clientes de PdT se estaban metiendo entre pecho y espalda ese cocidito molón de los miércoles, entre que recibí con alegría la adhesión del Roberto Bueno a la cosa SBQ y departí con Guadalupe media horita de reloj [también en PdT y con café], entre que mi You andaba diciendo a grito pelao [porque yo se lo había dicho antes] que los jugadores del Madrid son una pandilla de atracadores y que mi Felipón tiene que practicar con Excel para un examen de mañana, entre que tengo vacaciones intermitentes [media hora sí, media hora no] y que me he puesto flup con un litro de zumo de manzana Zumosol que he tragado a gollete… se me ha pasado el día como si nada.
Y, mientras, se medio caía el mundo, como todos los días, con la Aguirre en Bombay pasándolas más putas que Caín [y no me alegro, aunque quizás le sirva para pillar un poquito de humildad y sosegarse], con José Cedón secuestrado en Somalia, con los curritos de Nissan y Acciona gritando por las calles, con Congo hecho unos zorros por el jodido coltán [columbita/tantalita], con los talibanes amenazando otra vez, con Sacyr repsoleando y Rajoy amagando… en fin, lo mismo de cada día, como el disco rayado de Martínez Sarrión… otra vez, otra vez, otra vez…
Me piro a casa y sonrío por no hacer otra cosa.

Comentarios

  1. Aunque el mundo vaya cuesta abajo, el ánimo debe ir en sentido contrario (no digo cuesta arriba por lo cansado). No queda otra.
    Besitos, mi grandullón.

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