
Me encanta jugar en el límite de los sentimientos, cruzarlo e intentar crear tensión con ello. Para hacerlo, necesito palabras y las busco constantemente, con auténtica fiebre de loco de atar… busco palabras blandas que recojan en sí lo que yo llevo adentro sin tener que explicarme demasiado, palabras capaces de la profundidad y del brote hormonal… y en las noches intento procesarlas con una alquimia extraña a mí [una alquimia que llega, sucede y no la entiendo], las saco de su normal contexto y juego a precipitarlas en el matraz de la idea que me come para hallarlas potentes, distintas y mejores.
Me encanta jugar al indicio, a haceros imaginar lo que es o quizás no sea, a provocar el pellizco ahí adentro como si fuera vuestro.
Y me queda de todo este proceso el saber que voy nombrando [con éxito o sin él] mi mundo poco a poco, verlo crecer y hacerse, verlo chispita y llama algunas veces… y en ese mundo crezco y me hago joven, me siento virginal y amoratado, me encuentro especialísimo y extraño, me alimento y degluto en soledad, gasto tiempo y lo gano.
El límite de mí, muchos días, es la justa necesidad de cada uno de vosotros… y eso me enciende… y ardo.
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De lo que cabe en mi mano… escojo el resplandor color canela de un pecho sin estrépito, el fósforo encendido de unos labios y el hábito del tacto para verte.
De lo que cabe en mis ojos… tu sonrisa de pérgola y esa armonía que eres
De lo que cabe en mi boca… tu lengua y la saliva en que bucea.
Intersticios calientes que acumuláis la esencia, sedme propicios hoy, que se me fue el blasón del esqueleto.
La mujer cose larvas sobre el raso y hay un tenue azar en las cortinas.
No podías expresarlo mejor,y eso es lo que nos hace compartir contigo la justa necesidad de cada uno de nosotros.
ResponderEliminarMojadopapel... no queríamos clases de poesía?? pues menuda lección ha dado hoy!!
ResponderEliminarPero, necesidad yo??? que estoy ahora en el trabajo y escondiéndome de mi jefe como si fuese una delincuentee?? nooo hombre NOOO, lo mío ya es perdición!!
Yo también gasto mucho tiempo –y lo gano- leyéndote. Y mientras se me va la vida, te siento crecer y rejuvenecer. Es lo que tiene el fuego en el que tú ardes, que te hace re-vivir vuelto en palabras, que salen cada vez mejores y más potentes, que llegan adentro y ¡claro! que provocan el pellizco. Hoy te leí más de una vez mientras escuchaba “Après moi”, y eso fue más que pellizco.
ResponderEliminarSigue jugando a cruzar el límite, y a crear esa tensión que sólo un jodío como tú es capaz de crear. Lo dicho.
PS. Dile a Donce (ya que os veis tan a menudo jaja) que yo también la quiero, que no se lo digo a ella porque se me acaba el cupo que tenía para hoy)
Haces fácil lo que muchos pensamos pero somos incapaces de expresa. Es lo mejor que tenéis los poetas, que sois la voz de todos nosotros.
ResponderEliminaryo estoy hecha un moratón de tus pellizcos que hacen que acuda la sangre...
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