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Coches y teléfono.


11 de mayo de 2009
Brrr... día de coches y teléfono, con la tarjeta de “Avizor records” sobre mi mesa, sin saber qué hacer, si llamar a Alberto Pérez o dejar pasar la oportunidad de traerle a cantar a Béjar por un precio irrisorio. Y luego me escribe Fernandito de la Flor para comunicarme que está jodido hacer el curso de verano de la Universidad de Salamanca que, bajo el título de “¿Por qué nos quedamos en la provincia?”, estaba programado para ser puente desde Voces del extremo hasta el PAN de Morille... cosas de recortes presupuestarios por la crisis... y no me parece mal, que hay que dar ejemplo... pero me había hecho a la idea... en fin.
Decía que el día va de coches y teléfono, de alzar un librote para un amigo onubense, de pagar dos o tres facturas pendientes y la derrama de la comunidad para poner la tele digital terrestre.
Solté amarras en el café, con Tomás Cubino [don Tomás], para oírle decir que antes se mataba mejor, más sanamente, que los asesinos eran como más educados en la premuerte... y que además, por lo menos, se iban a casa con las manos manchadas de sangre... salió el tema por los piratas somalíes detenidos en una barca de remos por la Armada española...
Y Ricardito que anda peleón con el monotema de la final de la Copa del Rey, porque el jodío muchachino es del Bilbao y no habla más que de la buena política de ese club abertzale [decía esta mañana el colega... fíjate si están al margen de la política que ni siquiera hacen un minuto de silencio cuando hay atentados de ETA... de flipar]... el fútbol nos pone tontinos de atar, coño... pero es casi mejor que hablar de la jodida crisis con sus intereses a un 1% que no lo cata ni su puta madre... bah...
No pasa nada... nada de nada... por lo menos ésa es la sensación que me queda cuando veo a mis hijos moverse... para ellos no pasa nada... y eso en el fondo me agrada, porque la cosa estaría bastante chunga si ellos llegaran a ser conscientes de lo que tenemos encima.
Y mientras alzaba, la radio contando que otros miles de autónomos han cerrado las puertas de sus negocios el mes pasado, que el sector bancario cerrará en breve hasta el 30% de sus oficinas en España, que Mariano Rajoy [morenito de unas estupendas vacaciones de playa] anda diciendo que él tiene soluciones reales a la crisis [tan reales como abaratar el despido y poner más dinero aún en manos de los ricos de siempre]... prefiero discutir de fútbol, coño.
Como punto bonito del día, pues que quité la radio y puse música al azar de la enorme lista de mi i-pod... y salió entero el concierto de Caetano Veloso en Italia, el de su homenaje a Federico Fellini y Giulietta Massina... cómo me transporta ese disco a otro tiempo y a otro estado del sentimiento particular... oyendo cada tema, me visualizo feliz entre vilanos o sonriendo entre la nieve...
Ahora empezaré mi tarde... a ver qué me depara... ya os cuento.
•••
La tarde no cambió el jodido tono del día, aunque se metió en tormenta y llovió a mares [me encaaanta]... continuó el alzado coñazo y Ricardo siguió con su monotema de los leones de San Mamés... a media tarde me visitó Miguelillo Alquitara y pude hacer un breve receso para ver llover.
Y durante el tedio, una cruz de galápagos y ese sueño común de huir un poco, un deseo de tren y de maletas, un ‘vas mayor, colega’, un pensamiento fugaz sobre esos cinco kilos que he perdido en los últimos dos meses [no sé cómo ni cuándo, pero bajé a 90 kilos de un plumazo], una voz de horizonte que me indica el camino que no sigo, un no entender qué pasa o qué no pasa, un orinar sentado pensando en el mamón que lo hizo hace un rato y dejó el baño guapo... que me tocó limpiarlo, un pensar en dos cuerpos [pensamiento normal en este imbécil], un frío de repente, un calor, un ardor, un dolor en la espalda, otro cigarro... y dos truenos perfectos como banda sonora a este día vulgar, vacío y plano.
•••
Disco dedicado a quienes sientan que se lo dedico...



O, mejor, en versión original...



O así...

Comentarios

  1. Te noto algo nostálgico... Pero al menos ya no parecen dolerte todas las entradillas. Jajaja.
    Precioso disco.
    Y besazos.

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  2. Una canción perfecta para escuchar mil veces en días de tormenta (aunque esta noche sólo llueva para adentro), así que l@s demás que hagan lo que quieran -sorteos, riñas, jugársela a los chinos- pero la primera versión es mía y sólo mía, eh?! -que me chiiifla-.
    (Por cierto, acabo de decidir que mi sitio perfecto para huir con maletas sería Guinea Ecuatorial. África en español y con su eterna sonrisa, ufffff!!)
    Gracias Sr. Comendador,
    Un beso.

    ResponderEliminar
  3. Gracias por la dedicatoria. Me encanta la Peyroux, pero sigo quedándome con la de Léonard Cohen. No puedo evitarlo.
    Este es el vídeo que intenté enviarte hace meses, y no fui capaz. Así es que me alegra que sin tú saberlo, lo hayas elegido.
    Besito grande

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  4. Regáñeme usted si lo ve pertinente porque no conocía la canción de Peyroux y no sé cómo he podido vivir hasta hoy sin ella. Cohen es para mí como el chocolate negro: delicioso. El último grupo lo desconocía igualmente. Imperdonable. No sé con cuál de las tres versiones me quedaría, si se puede, con todas.
    Beso.

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  5. Mira qué versión se me ha aparecido ¡traducida! y me he acordado, he llegado y te la planto, hale.
    http://www.youtube.com/watch?v=cwQipKCZs2k&NR=1

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