Ir al contenido principal

Me solivianté mientras leía "Wabi-sabi"


Bastante gatinino, después de ver que el colega Montxo Armendáriz encabeza su facebook con uno de los aforismos de “No pasa nada si a mí no me pasa nada”, me pongo a leer un librito de Leonard Koren [“Wabi-Sabi para artistas, diseñadores, poetas y filósofos”] que me ha dejado Ad. con la convicción de que me va a encantar [no sabe Ad. que yo soy rarito de cojones para las lecturas y que lo oriental me fascina y a la vez me repele… no en vano estos tipos del minimalismo, el haiku, la pulcritud… son sanguinarios con los animales –los descuartizan y los cocinan vivos–, se comen la carne y el pescado crudos, buscan los extremos de la severidad en el dolor y el castigo… y apenas dejan pie a la libertad de lo creativo, mientras se encebollan en lo tradicional con verdadero empuje obsesivo… me llaman la atención, sí… pero les tengo más miedo que a Dios y al Diablo juntos en la cabeza de un tonto]… el caso es que me dispongo a pasar un día de lectura con la idea de no defraudar a Ad. y no abandonar la lectura a la primera de cambio.
Arranca la cosa con que el Wabi-sabi es la belleza de las cosas imperfectas, mudables e incompletas [no está mal el comienzo, aunque mis días discurren ahora por otros derroteros que intentan dejar a la belleza en un cajón aparte para poder centrarme en las ideas de justicia social y libertad]… la cosa sigue por el camino de los grandes maestros de la nada [el gran maestro del té, ‘iemoto’, Hiroshi Teshigahara] y el empeño de tres arquitectos japoneses de construir un entorno ideal para desarrollar la ceremonia del té… y es la primera página y ya me cabreo, me enciendo, me mosqueo muchísimo… con la que está cayendo en el mundo de los hombres, con las jodidas necesidades que existen… tres arquitectos pierden su tiempo y su ímpetu en darle un espacio a la absurda ceremonia del té, con la gente que hay que no tiene dónde posar sus huesos lacerados… en un punto escribe Leonar K. que “el Wabi-sabi solucionaba mi dilema artístico acerca de cómo crear cosas bellas sin quedar atrapado en el materialismo desalentador que generalmente envuelve este tipo de actos creativos”… y yo flipando, cabreándome a medida que avanzo en la lectura… y luego el Zen con su “agudo anti-racionalismo”, el oscurantismo estético –esa necesidad de dotar a las cosas de un misterio para que parezcan mejores... ya he escrito muchas páginas sobre la poesía críptica y sus absurdos–, el camino espiritual, el ideal estético, los principios metafísicos, la sofisticación exclusiva –que en sí misma deja a un alto porcentaje de la humanidad fuera de sus beneficios–, la meditación como religión, la mentira de querer definir “la verdad”, la poesía vista como una estética [brrrrr], el jodido orden cósmico… y el té siempre presente, como un Dios absurdo que se subsume en la estética de su elaboración… Dios siendo el ‘arte’ de la ejecución de un agua jugando a atisanarse… Dios como una suerte de tisanita tirada estéticamente en una taza primorosa…
Me leí el libro entero, aún sabiendo que no era mi momento para hacerlo, porque se lo debía a Ad., y la lectura me ha llenado de ira al precisarme con exactitud el desperdicio que supone dedicarle tiempo y vida a asuntos tan banales, asuntos que solo obtendrían corrección en una sociedad hecha al completo, en una humanidad sanada y sin hambre, sin sed y sin necesidades vitales perentorias.
Y lo siento por Ad., no podéis imaginar cómo lo siento, porque me apetecía mucho haberle dicho que he aprendido un montón con esta lectura, que me ha cambiado la forma de mirar y de percibir el mundo… pero no ha sido el momento adecuado… mi Wabi-sabi ahora es de miradas tristes y sin futuro, de necesidades urgentes, de indagación cabreada en búsqueda de justicia, de buscar ímpetu para seguir peleando por quienes probablemente nunca sepan lo que es el Wabi-sabi, entre otras cosas, porque no les va a solucionar la comida del día o una mínima ración de agua… y también porque no han aprendido a leer ni a escribir… solo a pensar en su supervivencia.
Lo siento de verdad, Ad., pero ahora mi forma de pensar es excluyente y agresiva… mi experiencia cercana de la pobreza me lleva a priorizar y a expresarme con rudeza y sin medias tintas… quizás en otro momento sea una lectura gozosa.
En descargo de Ad., y para su tranquilidad, debo decir que con lo que sí gocé fue con la lectura de unos textos suyos que me prestó por unas horas… en ellos no me asoló el sentimiento de rechazo, sino que tuve un maravilloso ratito de lectura en el que reconocí a alguien que pisa la tierra cada día, que cae y se levanta, que piensa y procesa lo que penetra en su mirada, a alguien capaz de mirarse con ojos despiertos y saberse en la certeza de la inseguridad constante que es la vida, a alguien capaz de tomar y perder, de dejarse caer y de levantarse… gracias por ambas lecturas, Ad., y por tu afecto constante, que es transitivo.
•••

Comentarios

  1. Vale tío, no vamos a estar de acuerdo en todo.
    Te agradezco de verdad tus palabras sobre mi diario en Íthaca. No dejes de ojear mi blog
    estos días. Te rindo un "petit homenage".

    "Ad."

    ResponderEliminar
  2. http://www.poemas-del-alma.com/nicanor-parra-el-hombre-imaginario.htm
    ¿Sabes que desconocía la existencia de este poeta aunque me sabía de memoria los versos de "nada es verdad ni mentira..." (los recitaba mi abuela) y tú me lo enseñaste?
    Felices 52, rubio. Te aseguro que se sobrellevan. Hemos de pensar que ¿peor? sería estar muertos.

    ResponderEliminar
  3. Gracias ADU... lo de estar muertos... no sé... jeje.... un besote

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…