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Palabras para Claudia (VI). Sobre la integridad.



Hoy toca ese imposible utópico al que llamamos “integridad”, Claudia, y para hablarte de él voy a guiarme por un poema absolutamente lúcido de Rudyard Kipling que se titula “Si”, del que saco esta lista que te dejo... ten calma cuando a tu alrededor todo el mundo la pierda y te culpe a ti de ello, mantén la fe en ti misma cuando duden e intenta excusar a quienes desconfían, espera sin cansarte, no le des pie al sentimiento de odio, nunca te creas buena, sueña sin rendirte a los sueños, piensa sin que el pensamiento sea meta, trata al triunfo y al desastre de la misma forma, soporta que tu verdad se deforme retorcida en otras bocas, recompón tus ilusiones si se rompen, juega siempre y pelea por volver a jugar si pierdes, que tu cuerpo te sirva aunque esté extenuado, trata sin diferencias al que triunfa y al que fracasa, no dejes que te hieran tus enemigos [y menos tus amigos]... Sí, chiquitilla, sé que suena un poco a esas potorrerías de los sectarios ultracatólicos conservadores, pero son asuntos que no les pertenecen por exclusividad y que serán para ti valores sólidos sobre los que edificar tu integridad entre los restos del naufragio... llevar tu verdad hasta el extremo requiere de este tipo de actitudes [fallamos todos en muchas de ellas cada día]... me cago en la puta, Claudia... si parezco un padre párroco, coño... discúlpame.
Si puedo decirte en otro tono que mis fallos en cualquiera de los campos que te he relatado son los que más me han dolido y, sobre todo, son los que han logrado algunas veces que me encierre en mí mismo con el daño personal que eso conlleva... mientras escribía esto se me acabó el tabaco y me acerqué al bar de al lado de mi estudio a reponer tal mercancía... allí estaban un par de camareros con cara de absoluta infelicidad [dos esclavos modernos que seguro que no ganan mil euros al mes], había una cuadrilla de bancarios disfrutando entre risas de un vinito de la Ribera del Duero [esclavos de los peores que ganan bastante más de mil euros al mes], una comandita de funcionarios municipales atiborrándose a tapas [no lo tienen mucho peor que los bancarios], un par de jubiladitas tomando café con pastas [al final es lo que le queda a algunos de esos esclavos] y un político solo en la esquina del fondo agarrado a una caña de cerveza [no encuentro definición en este caso]... todos se tienen por personas íntegras, que conozco a cada uno de ellos [mi pueblo es pequeñito], pero ni uno de ellos le echaría una mano desinteresada a cualquiera de los otros en el caso de que tuvieran un problema... esa es la situación en la que estamos... el mundo es un bar lleno de gente que sonríe y que solo mira para lo suyo. ¿Tipos íntegros?... una mierda pinchá en un palo, coño... pero persisten en su existencia falsa y anodina, siguen en su delirio de ‘normalidad’ y se espantan de que alguien los cribe con los ojos... eso es lo que debemos hacer, Claudia, buscar con los ojos cada disfraz de la gente e indagar en su verdad para encontrar la nuestra, bucear en sus defectos para intentar no cometerlos, escudriñar en su comportamiento para no comportarnos jamás como lo hacen ellos.
Bueno, chiquitilla, que me voy ya a ver si me sale algo de curro, que las cosas están bastante negras para mí en estos últimos meses... es bueno que eso también lo sepan los demás, que sepan tu situación para que tú percibas sus reacciones... cuando yo ando mal hay tantos que sonríen...

* La imagen es un montaje de Urah-dal sobre una foto que me tomaron en Perú.





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