
Hoy me gustaría escribir que hay un algo de dunas en mis ojos o que soy la Ginevra de Almieri en el poema de Velletti, la que murió dos veces... o que persigo al puma por los riscos rizados de Los Andes... o que simplemente me transmuto en el Lafcadio de Gide para hacer lo que me plazca...
Yo, que vi desde las fallas del Riff pastar a una manada de elefantes y me quedé absorto, que me abandoné una noche en las calles de Coimbra como un enmascarado, que paseé con zapatos gastados La Alameda y bebí agua en Longuido... yo, que comí un cocido madrileño con Pepe Hierro y perseguí jirafas en Karatu, que dormí en cama blanda cuando lo de las Torres Gemelas y escuché cantar a Mercedes Sosa una tardenoche de lluvia en los cristales... yo, que me emocioné bajo un baobab en Mangola y me dejé a la lluvia en el barrio occidental de Arusha, que pisé el volcán de barro y tuve en mis manos el pie recién cortado de un gorila... yo, que cené con glamour y la Montiel y pisé las salinas del Eyasi, que comí tortilla de avestruz y bebí en un hoteli junto a un Chaga... yo, que bebí con Ángel González y con Claudio, que sentí un temor ancestral en la Huaca de la Luna o paseé entre los cascotes del anteúltimo terremoto... hoy quisiera escribir con cierta cosa Steerforth, aquel irreflexivo de Dikens, y pediros en letras que recordéis de mí lo mejor, como yo hoy lo recuerdo... y me sintáis en las islas remotas jugando a trenzar palma o admirando el gran géiser de Strokkur con mi cámara alerta... que estoy cansado de este tedio diario y siento un yo qué sé de andar como perdido y tan sin norte...
Supe de la piel algunos días y también me asomé a un acantilado, sentí entre mis manos a mis hijos recién nacidos y ayudé a un hombre a erguirse justo antes de su muerte, lloré de impotencia y sentí amor y odio, caí y me levanté... y apenas he aprendido aún a decir que no cuando es preciso...
Recordadme de pie e imaginando mundos nuevos, cosas que hacer, disparos... imaginadme rendido por cualquier fracaso y dispuesto a empezar como si nada...
O, mejor, que no quede ni un rastro de mí mientras la hierba crece y el hombre sigue supurando en generaciones nuevas...
Hoy me gustaría escribir que hay un algo de dunas en mis ojos...
dunas en tus ojos??
ResponderEliminarel desierto en tu mirada..
me gustan mas los ojos que son como oasis
creo yo que sí, que hay algo de dunas en tus ojos...no se puede escribir así si no se ha vivido y raspado con arena el paladar...abrazo, yo
ResponderEliminarImaginando mundos nuevos!!!! Claro que sí!!
ResponderEliminarjoder, Felipe, eso suena a despedida y está Edita esperando
ResponderEliminarBuenos días, Luis Felipe Comendador:
ResponderEliminar¿Querías ponernos los dientes largos?. Vale. Lo que has conseguido con la enumeración de tus vivencias, es demostrarnos que tienes una responsabilidad para corresponder por todo lo que has recibido y disfrutado.
- Ya sabes: “Enviar la luz en las tinieblas del corazón de los hombres, ese es el deber del artista” Robert A. Schumann (1810-1856)
Te paso un enlace, que ha surgido al concentrarse el éter desprendido de los círculos de tus dibujos, que tanto acostumbras a repetir:
http://www.youtube.com/watch?v=g89Art4LxlI
Saludos. Gelu
Uau amigo, cuántas cosas ha hecho usté...!! ¿y con tanto flamenco, tanta áfrica y tanto Claudio quiere usté dejarnos?
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