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Otro viaje alucinado por la D. O. Jamón de Guijuelo... y unas palabritas emocionadas de jubileo


29 de julio.
Se presentó sin avisar, a media mañana, el coleguita Braulio García Noriega [T. S. Norio] haciendo paradiña en su viaje desde Oviedo a Moguer... y que tomamos unas cervecitas, nos pusimos al día de nuestras cosas e hicimos intercambio de cromos [a mí me tocó la suerte de quedarme con un ejemplar de “País”, de Alberto Porlan, y otro de “Las palabras del asombro”, una canana de los chicos hermosos de La Palabra Itinerante]. Vi a mi amigo más delgado, pero tan jovial, vivo e inteligente como siempre. Me hizo feliz poder abrazarle de nuevo.
•••
30 de julio.
Después de no poder pillar el sueño hasta eso de las tres de la madrugada [este calor me está matando... de sueño, entre otras cosas], tuve que madrugar para tomar camino de Guijuelo con el fin de hacerle un reportaje fotográfico a un cliente jamonero. Pablo tosía como un asmático durante el camino de ida y me dio unas lecciones breves sobre el color de las mucosidades de expectoración y de cómo atacarlas con antibióticos [magnífico para empezar el día... y sin desayunar]... y así nos plantamos en la tiendita de cárnicas, muy bien surtida, que pertenecía a nuestro cliente... el tipo era jovial, pero a la vez bastante peculiar, sobre todo en lo tocante a su orgullo de hombre hecho a sí mismo... sacó a toda la clientela temprana de la tiendita, ordenó a sus empleados [cinco] que se ocultaran en la trastienda y se puso en mis manos ‘profesionales’ [pobre]... y así comenzó el trámite fotero... tomas generales desde todos los ángulos, tomas de detalle [algunas robadas para mí, como un tostón blanquito entre carne roja, una colección enorme de rabos, una toma de jetas de cerdo muy bien colocadas y alguna otra curiosidad que me salió de ojo]... el tipo, mientras yo foteaba, me iba relatando parte de su vida... cómo llegó a Guijuelo, cómo se hizo a sí mismo con mucha voluntad y más trabajo... y de vez en cuando soltaba frases lapidarias que me dejaban flipaíto... un panorama.
Cuando acabé mi trabajo allí, debía esperar a Pablo, que había ido a visitar a otro cliente acompañado de su estado miasmático, me dediqué a pasear por la zona para buscar alguna toma sorpresa, y me topé de narices con un edificio lleno de pintadas realmente peculiares... desde una dedicada al Ché [en el pueblo más derechero de toda la comunidad de Castilla y León] hasta una pared entera que perfectamente la habría firmado Pollock sin problemas... me dije.... “¡Hostia, un Pollock a lo Banksy!”... y llegó Pablo... y nos fuimos a la fábrica de nuestro cliente para seguir haciendo fotos... el edificio era totalmente nuevo y de tipología federal [me refiero a esas casonas con columnas de la época de la Guerra de Secesión], un cerdo de fibra recibía a los visitantes a modo de león rampante [pero sin rampar] justo al lado de la puerta de entrada... y, adentro, las oficinas brillaban de un estuco amarillo muy bien tirado sobre el que lucían frases escritas en negro de grandes pensadores y de hombres de negocios... mi flipe iba en aumento, hasta el punto de que tenía que detenerme de vez en cuando a respirar hondo... charlamos un ratillo, rematé mi trabajo, hicimos unos mandados y terminamos tomando unas Cokes en el polígono industrial de salida hacia Béjar para quitarnos el enorme calor que llevabámos encima... las Cokes se acompañaron de magro, una bola de patata y atún picante y la segunda parte de la disertación miasmática de mi amigo Pablo, que realmente anda tocado y sufriente, pero trabajando.
De vuelta a casa vine en silencio, intentando procesar todo ese hiperrealismo acumulado en la mañana...
Carne muerta expuesta a los ojos tranquilos de las mujeres ancianas con monedero, carne muerta y esputos mezclándose con Pollock y la visión constante de los colores patrios [en balcones, ventanas, cinturones, pulseras, sobre la cafetera del bar, en la antenita de radio de los coches...], carne muerta colgada, en salazón, sobre los límpios mostradores de acero inoxidable... pero carne muerta con sellos azules... y yo en sandalias y sudando como si me estuviesen exprimiendo por dentro... carne muerta y el orgullo constante de los hombres hechos a sí mismos [ése 'yo no era y terminé siendo' que tanto nos gusta llevar en la boca], carne muerta y la cajera con piercing de la tiendona ‘Rodilla’, carne muerta y los tres minusválidos caminando con dificultad por la acera contraria a la que a mí me llevaba, carne muerta y teléfonos móviles, carne muerta y dinero y dinero y dinero y dinero, carne muerta y coches de lujo nubio [el mundo del jamón es hierático en su urbanismo –y también tremendamente hortera–, pero absolutamente cuidadoso en su atomoción], carne muerta y negros y latinos trabajando a destajo y haciendo horas extraordinarias, carne muerta y olor nauseabundo... de esas ruinas nace aquí el dinero... y también la opción política acomodada al monedero generalizándose y vistiendo las calles.
Al llegar a casa me entristecí, pues al tío Antonio, uno de los hermanos de Magdalena que anda por aquí de vacaciones [al que quiero yo un montón], le había dado un jamacuco y había andado toda la mañana metido en urgencias con la familia a cuestas [circunstancia que le hará volver de inmediato a Sabadell, donde reside]... y que empecé a pensar en que voy mayor por ambiente y por purita comparación con mis cercanos, y que me acordé de pronto de mis cuñaetes Antonio y Mª Adela, ambos ya en proceso de jubilación... y que me puse un poquinín mimoso y me dieron como ganitas de tumbarme un ratillo para pensar con detenimiento en ellos... que yo tenía pensado desde hace un par de meses dedicarles una entradita de este diario, y que quería currármela por lo especial de estos seres hermosos que me han acompañado durante muchos momentos importante de mi vida... pero que pasan los días y no me sale la forma.
Quizás lo mejor sea expresarme con parquedad y ya, y decirles a ambos, a Antonio y a Mª Adela, que los quiero un montón y que me emociona verlos quemando una de las etapas más complicadas de la vida de un ser humano social, la del apartarse despacito y en silencio. Y eso... que me apetece mucho darles las gracias y un abrazote fuerte por haberme acompañado en esto del compartir durante muchos años, por haberme enseñado y por haberme aguantado con esa generosidad que solo pueden ofrecerte los que te quieren [y sé que soy dificilito de aguantar por temporadas]... deciros que en el decurso de nuestras vidas juntos he gozado de ver nacer y crecer a vuestros hijos [y ahora lo hago emocionado viendo a la chuli Sarita], que hemos compartido sentimientos intensos y hemos dejado un camino realmente especial [ahora se me caen los palitos del sombrajo pensando en nuestra Magdalena bonita y la inexpresable Ramona]... y que os deseo a los dos un tiempo divino en el que podáis gozar con todos los sentidos de todo lo que os rodea y de todos esos genes lanzados a su suerte que os van a poner sonrisas inigualables cada día.
Disfrutad de este tiempo que viene, haced de él lo que realmente os apetezca... y que yo lo vea, coño.... y no me deis demasiada envidia hasta que a mí me llegue la hora de ese ocio ganado con trabajo y trabajo.
Otro abrazo fuerte.











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