Ir al contenido principal

De concejalillo...



Venía medio amulao de intentar cobrar a un tipo porque me dijeron en su curro que estaba huido y que pensase mejor en cosas más bonitas, y me encontré de pronto con unas fotos desconocidas de mi época de concejalillo que me hicieron mucha gracia... aún tenía la barba negra y esa pinta de tío medio serio que abandoné ya hace una buena pila de años... y que se me quitó el mal rollo del impagado mientras recordaba mis jodidos días municipales... reuniones interminables, vecinos pidiendo imposibles, sensación constante de una inacabable incapacidad personal, llamadas anónimas por las noches para insultar, misas obligatorias de representación [que me tragué más que cuando iba a los Salesianos]... recuerdo ahora una de ellas en la iglesia de Palomares, durante las fiestas de ese barrio, en la que un tipo, que luego llegaría a Teniente de Alcalde en una legislatura posterior, salió a hacer peticiones desde el micro iglesiero y decía... “que el ayuntamiento nos arregle los accesos de la iglesia, te rogamos, óyenos... que el ayuntamiento quite los baches de la entrada de Palomares, te rogamos, óyenos...”, que yo no sabía dónde meterme porque se me saltaban las lágrimas.
Recuerdo que algunas cosas salieron más o menos bien y que otras se torcieron hasta el verdadero sufrimiento... y todo a pesar de que en aquella legislatura hubo colaboración de la oposición y hasta había buen rollo... algunos concejales de los otros partidos siguen siendo hoy buenos amigos y, cuando coincidimos en algún lugar, recordamos aquellos días como ejemplo de lo que debiera suceder ahora.
Qué mayor voy, coño.


Comentarios

  1. Ohtiah tío vaya pinta que tienes de pringaillo, seguro que pusiste tú las cuestas en Béjar, alejaste Palomares del casco y oshe, ni habría nacido el alejo, me troncho, me has alegrao la tarde.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…