Cuando nos comunicamos, todo es tiempo, autorreferencia y referencia a lo otro... y nada más. Conociendo estos mimbres y dominándolos podemos establecer un discurso lógico con el que hacernos entender y explicar el mundo al otro o explicarnos a nosotros mismos. Y esto es fácil de comprender... no tiene demasiadas vueltas: tres herramientas que bien usadas dan resultados óptimos... pero aquí comienza el juego... ¿y si intentamos expresarnos procurando evitar el uso de esas tres herramientas?... expresarnos prescindiendo del tiempo, de la autorreferencia y de la referencia a lo otro... ¿sería posible?
Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...
Comentarios
Publicar un comentario
Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...