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Seisensui


Encuentro chulo con jóvenes del IES Ramón Olleros propiciado por Antoñito G. Turrión. Se han tirado una semana leyendo mis poemas –pobres chavales/as– y hoy me han comentado sus impresiones y yo les he contado las mías.
Este tipo de historias animan a seguir, y más cuando los chicos advierten en voz alta que mi poesía es fácil de leer y de entender. ¡Mil gracias a todos!
(15:27 horas) Me apetece escribir sobre lo que no he hecho por descarte o, simplemente, porque la vida se ha retorcido en otros caminos. Escribir de los amores y los odios pendientes, de la brasa que nunca logró encenderme, de las historias truncadas, de los libros que sólo escribí en mi cabeza y de las verdades que no me alcanzaron porque no me dejé o porque sencillamente no estaba para la verdad. Pero, ¿cómo empezar? El camino que piso, por sí solo ya agota todo mi tiempo, ¿cómo meterme en los caminos no hollados y salir ileso? Y para colmo, mi trabajo es cada día más abrasador y se encarga de nublarme la cabeza con historias prosaicas de dinero y especias... Salirme de la esclavitud por conseguir un fin y dejarme llevar por la dispersión de lo que no ha sido yo jamás, y pensar, y escribir, y sentir de otra forma.
(21:07 horas) Ser honesto contigo mismo es muy distinto a ser honesto con los demás. Y también las razones de honestidad contienen su distinción y su miseria. No es lo mismo quien por honestidad tributa horario y dedicación a su familia que quien por sentido práctico realiza el mismo cometido y lo nombra como «su honestidad». El primero siente raíz y el segundo acomoda su raíz... Sí, son pensamientos simples y difusos los que me llegan hoy, pero es que estoy absolutamente simple y difuso... y mostrarlo es bueno para verme dentro de unos días con esa distancia que me pone nitidez, porque, ¿a qué viene esta patochada de la honestidad? No lo sé, sinceramente.

Y me llamó José Luis Morante a media tarde para decirme que su crítica de «El gato sólo quería a Harry» ya había salido en el «Diario de Ávila», y para contarme además que ya estrá en la calle su edición crítica Cátedra de la poesía completa de Joan Margarit, de lo que me alegro sobremanera, por José Luis y por Joan, que son dos poetas de la hostia a los que su tiempo no está tratando como se merecen.

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