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Kinyoo Wakashuu


En un momento se te puede deshacer la vida sin que ni siquiera hayas percibido un solo signo en el instante anterior. Se pasa de la felicidad gansa a la tristeza desesperada en un «ya» muy duro de llevar. Por eso hay que estar preparado siempre, pero preparado desde el gozo del instante y desde el gasto total de energías en ser presente decidido. Así pues, Felipe, escribe tu último poema (?), abraza, besa, siente... y todo con la máxima intensidad que te permita el cuerpo y soporte el flujo de tu sangre. No sientas derrota donde hay luz ni miedo alguno donde reine la oscuridad. «Hacer» es lo que necesitas, «hacer» hasta que algo exterior diga su «basta» cabrón, ese «basta» que llegará inexorable en cualquier momento. No seas como ese tipo cercano que apenas sabe deducir el dolor si no es por las manos de otros, y a ellos fía sus días y su esperanza mientras permanece en un asombro estatismo que es peor que la nada, no contemporices más, Felipe, con nadie ni con nada. Di lo exacto, lo que te pide el cuerpo, y hazlo con seguridad.

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