Ir al contenido principal

Outi Alanne


La lógica arbitra casi todos mis actos, y por eso mismo la lógica aparece en mis poemas, pero siempre con un componente de sorpresa –que no es ilógico jamás, por cierto, aunque parezca inimaginable–. El problema fundamental que encuentro con demasiada frecuencia es que el instrumento de tortura que es la lengua –vamos a llamarlo mejor «el idioma»– llena de irregularidades el objeto de palabras que conformo. Por ello a veces parezco tan estúpido en mi poesía, porque el idioma no me es propicio para generar las figuras lógicas de mi cabeza, de mi realidad y de mis ensoñaciones. Pudiera decir que vivo la poesía con intensidad, que alumbro el poema con satisfacción personal y que lo estropeo en el acto físico de la palabra. Por ello siempre pienso que he de formarme como filósofo, que he de esforzarme en conocer los artificios del hombre y los artefactos de su cabeza social y científica.
Conocer el idioma es poder desentrañar un buen porcentaje de los jeroglíficos que sólo están claros en la nebulosa del pensamiento, y acotarlos, apresarlos con saña para luego lanzarlos a los oídos y a los ojos de los otros.
¿De qué me sirve el sentimiento –de los sentidos, coño– si sólo se queda en el plano de las sensaciones y no sabe llegar a mostrarse con perfecto detalle sobre una mano o sobre una mesa?
Describir sin contar con el conocimiento previo de un «objeto» o de una «vivencia» que sirvan como señal inconfudible y relacionable es fracasar siempre, pues el hombre, de natural, no sabe aprehender si no ha tenido antes materiales que le lleven a relacionar y a no confundir.
Busco y no sé dónde buscar... pero busco, joder, busco cada puñetero minuto del día.

Comentarios

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…