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Minlongas cambioclimáticas.

Me asombra la permeabilidad humana a la manipulación mediática, que domina al individuo hasta tal punto, que consigue elevar a la calidad de realidad cada uno de sus inventos, creando corrientes de opinión que pasan de un segundo al siguiente, como si nada, del pánico a la euforia y de la euforia al pánico.
Escribía hace unos días sobre la nueva falacia mediática que supone el cambio climático, falacia que ya ha calado con tal profundidad en el sistema que hasta los más reputados gobiernos del primer mundo andan en la cosa de arbitrar medidas globales para ir calmando a las masas que ellos mismos, con sus medios, han soliviantado.

Yo me pregunto… ¿Dónde está la trampa?, ¿qué buscan ahora los grandes capitales para seguir en su progresión geométrica de acumular dinero y bienes?… si hasta mi cuñao Antonio, que es un tipo sumamente inteligente, ha caído en esa red ‘cambioclimática’ con sus cositas de que cada día somos más [en mi pueblo empezamos hace unos decenios con 19.000 habitantes y ya andamos por los 14.800 y descendiendo], de que cada día contaminamos más [obligación de catalizadores en los coches, con el aumento de coste consiguiente y la ganancia sumada para el fabricante; la milonga de la gasolina sin plomo, que es más cara, con el consiguiente beneficio para las petroleras; las normas para industrias peligrosas con residuos contaminantes –que me pregunten a mí el costo de adecuación a la norma que ha tenido que sufrir mi empresa–, con el consiguiente beneficio para las empresas instaladoras de los medios no contaminantes; La depuración de aguas en cabecera y salida de los cauces que alimentan poblaciones, con el consiguiente beneficio para las empresas instaladoras de materiales de depuración… y así, hasta el infinito y uno más].
Cualquier normativa vestida de protección al medio supone un gasto considerable que acaba siempre en los bolsillos de las grandes multinacionales… vamos, que crean la norma para justificar el gasto, cuando lo más fácil sería armar la prohibición de uso de ciertos materiales y técnicas de forma taxativa e inmediata y volcarse sin más en la promoción y adecuación de las pretendidas energía limpias.
Aún así, contaminando a tope, manteniendo el uno en los derivados del petroleo y en la madera como fuente de celulosa para, entre otras cosas, podernos limpiar nuestros enormes culos, no hay un ápice de probabilidad de que el hombre sea capaz de acabar con la biosfera en lo que se denomina tiempo biológico, que no son los años medidos en tiempo humano, sino los años medidos en tiempo natural.
¿De qué nos preocupamos como especie si hemos conseguido superar y casi triplicar las expectativas de vida, superando a cualquier otra especie en tiempo de uso [la norma biológica radica en que cuando un individuo de cualquier especie no es apto para la reproducción, muera], hemos contravenido la norma de selección natural [propiciando que los hombres no competitivos en el plano natural puedan seguir existiendo e incluso participando en el tejido social], hemos vencido de forma abrumadora a los millones de enfermedades que nos acechan, eliminando algunas de la faz de la Tierra?… ¿De qué cojones nos preocupamos todos los que, por suerte y por trabajo de investigación de nuestros congéreres, hemos pasado de largo el tiempo establecido y vivimos de puta madre?
El mal radica en no saber concretar dónde podemos hacer y deshacer y dónde empieza lo inexorable. ¿Defendernos de la Naturaleza? Je, je… Lo que tenemos que hacer es defendernos de nosotros mismos a la vez que convencernos de que el futuro perfecto radica en igualar a ‘todos’ los hombres por arriba mientras administramos con consciencia nuestros recursos.
Cada problema que crea el hombre es sólo un problema para sí mismo, no para el medio, que tiene sus mecanismos de recuperación y son más largos y seguros que la existencia de toda la humanidad.
Debemos dejar de intervenir, como pequeños dioses, en los asuntos de franca inexorabilidad y decidirnos por trabajar de forma decisiva en los asuntos de calidad humana: medicinas para todos, agua para todos, alimentos para todos, casa para todos, dignidad para todos… hasta que consigamos igualarnos.
Ja, pero eso no le interesa al capital, que la igualdad siempre fue jodida para el que tiene más.
De Tontopoemas ©...

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