Ir al contenido principal

La noche americana.


La tarde de ayer fue como la noche americana: una sombra de luz con grill al raso y olor a carne churrascadita. Yo le eché un rato a mi nuevo cuadro-palé [cuadro-pallet] y casi me cargo la vieja Mont Blanc que me acompaña en las salidas… merendola, sonrisas, partidilla de tenis con los críos, mosqueo de Felipe y luego besos, puteíllos a Antonio [viejo lobo del mismito Valero que siente terremotos], miradas a la abuela enfrascada en su añil melopea, guiñitos a Julina y ganas de jugar a ser feliz por un ratito.

Se diría que estábamos en aquella USA sesenta de cine de verano y falditas de vuelo, de Coke con muchachas y de baile en la calle… pero ese paraíso solo existe en el cine [americano]… su verdad es de pobres, putas y vaqueros rechulos, de inmigrantes hispanos, de negros sin futuro y de landrias riquísimos con esa jodida e inaguantable cara de republicanos de culo lavado y cocorota repeinada.

Pinté tranquilamente al fresco Palomares con interludios de justo sumiller y paradiñas de horror cárnico [según cambiaba el aire subían los hedores del matadero cruel e ilegal]. Me preguntaba entonces cuándo llegará el día de la destrucción de tal monumento al desatino urbano.
Entonces me dio por imaginar un Palomares idílico, agachándose a Béjar desde sus casas con jardín, envolviendo el paraje de El Bosque con estilo y con gente… no sé.

(16:14 horas) En un ratito marcho con Guille y un coleguilla suyo, Juan, a ver una peli de pingüinos [‘Locos por el surf’], pero mientras contestaré como sin ganas a la última entrada de Pablo Fernández Magdaleno en su blog molón [http://lablogse.blogspot.com/2007/08/bejarana-potica.html]: La poesía, amigo Pablo, es oxígeno que se respira sin saberlo o sabiéndolo, pero se respira siempre, constantemente.
La forma suele adocenarla, pues un poema no puede ser ‘forma’, y el fondo tiende a hacerla prosaica. La poesía debe ser siempre portadora de indicio [por ello no puede ser descriptiva ni cerrada] y ha de contener al hombre que la escupe y a la vez a todos los demás hombres… pero sin contenerlos.
La poesía no debe servir para nada, porque la poesía no sirve, solo destella y muere, pues su mundo pertenece sin duda a ese ‘vacío cuántico’ que es motor sin espacio posible y sin tiempo probable.
La poesía es estúpida si el poeta es estúpido, y también si lo es el lector… se mimetiza bien y su función mejor es no funcionar nunca… pero es buena salida para algunos mediocres que medran en versitos.
La poesía, Pablete, es vivir simplemente y, en algunos momentos, anotar lo vivido.
Es no ser y ser nada.
En fin, gilipolleces grandilocuentes para que vivan muchos y otros mueran de hambre.
(12:12 horas) El cine era un desierto [no me extraña que los dueños se lo piensen] y en él estaba yo con sed de otra cosa muy distinta a esa peli de libreto previsible americano, con tres críos dándome guerra [que si se caen las palomitas, que vamos a pillar otras butacas, que si estoy cansado, que si qué hora es ya, que si Felipedejayadejoderatuhermano… ¡harto!] y un sueño del carajo.
A la salida respiré un Chester con hambre y me quedé pasmado ante un grupo de pijos neonada [cómo se reproduce esta gente, coño, si parece que les sobra el dinero] con motinas de mierda y cascos de medio cráneo, con niñinas calientes vestidinas con blusones de cuadrines vichy y la mirada lánguida y superior [siempre la jodida mirada superior, hasta en su pija adolescencia]. Hacía años que no veía yo grupos tan numerosos de bandarras de marca y pito chico… y me preocupa que esto sea culpa del cambio climático y nos llenen el garito con sus cosas pollardas y sus remilgos de clase.
Pasé de los mimones y me centré en buscar la merienda Palomares, sentadito al fresco de olor a matadero y con los gritines de los cuatro aficionados futboleros del Béjar Industrial… miré por sobre el muro y justo les metieron un gol a los textiles [soy gafe para estas cosas]
Y hasta ahora, que es casi como hasta nunca.
De LECTORAS

Comentarios

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …