Ir al contenido principal

Cuando llega septiembre [vintage naked]


* [Foto robada por Concha durante el Festival de Blues... ¡brujilla!]
•••
Cuando llega septiembre me entra una euforia chiquitita que se lleva de pronto, como el simún, el placer de las chanclas, el sudor sobaquero y la estival estética de llevar las camisas por fuera del pantalón. Mi cuerpo empieza a pedir el jerselino y mis pies demandan calcetines… junto a ese vestuario viene también la gana de escribir y el rumor de cistitis se va haciendo más cierto.
Ya no sirven las sábanas como ayuda nocturna contra los relentes para tapar el cuerpo desnudo… ahora empieza el ciclo del pijama [primero el de tela de algodón y luego el antilujuria esquijama –que lo mismo viene de ‘pijama de esquimal’– de rizo], el rito de las mantas [en octubre con una y en noviembre con dos], que no soy tipo de edredones modernos.
En cuanto a las posiciones, pasaré del estiramiento pleno veraniego a la posición fetal de oso en invierno, ésa en la que me recojo para sujetar el calor corporal y sentirme carne apretada.
Sé que lo que pierdo de mirada lasciva con la llegada de septiembre, lo gano en pensamiento lúbrico… que no sé qué es mejor, si imaginar sobre lo mostrado o imaginar sobre lo tapado.
En fin, que va entrando ya mi tiempo preferido… y cambiaré los cafés con hielo por esa cosa calentita del corto de café con leche, y volveré a mis horarios normales, comiendo a solas con mi Guille y charlando de nuestras vidas cruzadas inexorablemente y de nuestras generaciones [la suya de Shin Chan y la mía de la familia Trapisonda], haciendo macarrones con tomate a vuelapluma, corriendo a la una menos cinco para recogerle en el cole y echándole una mano con los deberes de mates o los de Lengua [la tabla de multiplicar ha pillado cojera con la Play Station y los baños de verano]. Otra vez la vida de familia dividida por los horarios, los documentales de Odisea o Canal Historia, los baños de la noche con sus ‘¡Papaaaaá, lávame la cabeza!’, ‘¡Papaaaá, tráeme las zapatillas!’ y los cuentines a la hora de dormir, y los besotes de buenas noches… Todo será otra vez como antes, aunque tampoco volverá a ser como antes.
Cuando me detengo en estas cosas, me veo mayor [pero no arrepentido]… y también me veo cierto punto entre pirata y canallita cuando muevo la lista de mis preferencias cincuentonas. Veamos:
1. Querer a mi Mª Ángeles sobre todas las cosas.
2. Disfrutar de mis hijos en ese juego de ser y hecerse/deshacerse.
3. Leer diarios de tipos que escribieron su vida sin pensar en epatar, con sentimiento sincero y lúcido.
4. Imaginar mujeres en posturas dispares [este apartado es solo físico].
5. Imaginar sentimientos de mujer en distintas circunstancias vitales y darles forma en el papel [siempre acabamos en sexo o en muerte].
6. Fumar indefectiblemente dos paquetes diarios de Chester.
7. Tomar café a las 9,30 horas y a las 15:00 horas.
8. Escribir este diario hablado/mudo con la dedicación mínima de dos horas diarias [es obligación que me impuse hace ya muchos años].
9. Pintar mujeres desnudas con la mirada triste.
10. Coleccionar imágenes de mujeres fumando, de mujeres leyendo, de mujeres besando…
11. Beber tres Cocacolas diarias como mínimo.
12. Leer poesía y cabrearme.
13. No leer prosa si no es imprescindible.
14. Cultivar la amistad de los que me caen bien.
15. Tunear ‘Los cipreses creen en Dios’ [ya me quedan solo 346 páginas].
16. Mirar a las mujeres maduras e imaginar su desnudo como un ejercicio plástico [es complicado, pues las formas no terminan siendo lo que parecen, lo que hace el trabajo muy similar al estudio de un green golfero]. Oye, y lo que me gustan esas mujeres cercanas a mi edad como material incendiario [tenía razón Joan Margarit cuando me dijo que el deseo real va parejo a la edad]. Vamos, que no hay comparación con las jovencitas.
17. Intentar poemas a partir de microrrelatos previos que llegan de esos ejercicios de menudeo ‘vintage naked’.
18. … y otras cosas que no cuento.
De FUMADORAS

Comentarios

  1. Como desde el principio, me gustan tus propósitos, sobre todo el primero y el segundo.
    un beso
    maitana

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…

Me late el codo izquierdo...

Hoy me levanté con el codo izquierdo dolorido e hinchado, todo por un golpetazo que me arreé la semana pasada con una puerta [se conoce que ayer me apoyé en alguna de las barreras de la plaza de toros bejarana, mientras asistía al blues, y se me ha infectado]… y es que últimamente parezco un quecomari lleno de cuitas y quejicoserías… el cabrón está ardiendo y focaliza toda mi atención en su latido, hasta el punto de hacerme perder concentración en lo que hago.
En fin, que sigo en el asunto de vivir y eso me gusta mucho… hasta el latido este que me reclama atención constante.
Hoy le pegué la última corrección al nuevo libro de Belencita, “Orden de alejamiento”, y vuelvo a dejar escrito que me gusta muchísimo su forma y su contenido. Espero que en un par de semanas esté listo para hacerlo llegar a sus manos…. y que me ha gustado leerlo con ese latidito de dolor, pues el poemario es de dolor entero… y muy intenso.
Luego, me dejé de mí [y del trabajo] y le busqué contenido a ese pum-pum… y m…