¿Cómo son mis pensamientos húmedos? Fundamentalmente de lencería posada sobre piel abultándose en una geografía sinuosa y escondida, en blanco y negro con un efecto flou… una colección de medias negras, braguitas mínimas de un blanco inmaculado, sostenes que permitan adivinar cómo crece lo que contienen, bocas con un gesto en el labio superior derecho, ojos entrecerrados, cuellos dispuestos, nucas limpias, cabello derramándose sobre los hombros.
Resultan particularmente enervantes una mano posada con elegancia sobre el cuerpo, un mohín vergonzoso, una mirada con la cabeza en escorzo, la lluvia mojando, las sombras que ocultan y a la vez enseñan… y una espalda en torsión, como buscándome.
No acostumbramos los hombres a expresar este tipo de pensamientos y gustos para una estética erótica, y nos equivocamos. Nos equivocamos al dejar que la mujer imagine y recorra caminos incorrectos hacia nosotros, nos equivocamos por dejarlas llegar directamente a su forma de ver el juego sin mostrarles nuestros caminos pensados y, por supuesto, nos equivocamos al no indagar antes en su hermoso y excitante mundo desiderativo.
Ando en estos días trabando una serie de poemas eróticos para los que guardaba mil apuntes y millones de sensaciones húmedas recogidas durante un montón de años de deseo y me gustaría conseguir poemas abiertos en los que la humedad fuera parte de mí y también parte de todos. No quiero hacerle un proceso al amor ni al sexo, no quiero trabajar solamente en un trasunto estético y erótico… quiero nombrar al deseo [mi deseo] con palabras exactas, con versos tan contundentes como una erección y tan sugerentes como un escalofrío; quiero correr a solas un camino de gestos y de pieles rozándose que me permita ver con distancia lectora lo que consigue erizarme en un instante.
Es difícil, pues se cae con facilidad en el meloso lugar común y se corre el riesgo continuo de traspasar el límite de lo que supone el ardor perecedero… y yo quiero hablar de algo constante, inmortal, misterioso y capaz de convocar mil reacciones químicas y eléctricas.
Me ayudaría mucho saber cómo sentís hasta la humedad, qué os produce ese vacío bellísimo que os hace tan humanos/as como yo… y a la vez sentiros profundamente divinos/as.
* Huelga decir que no importa el anonimato en la respuesta, aunque me gustaría conocer vuestro sexo.
(22:30 horas) Hay también cierto placer en sentirse triste y notar que dicha circunstancia proviene de una preocupación por ti mismo… entonces miras a la cara de la gente buscando esa diferencia con tu estado [pues no somos, y es triste, más que por comparación]. Cuando yo lo hago –lo de buscar comparación con mi estado de tristeza–, parece que enseguida empiezo a tomar aire y mi placer cambia su curso hacia la hilaridad: el mundo exterior sí que es triste, pero de una tristeza pachanguera y chusmosa que anonada. Creo que es por esto que he perdido el sentido del gozo con asuntos tan comunes como salir a cenar con unos colegas o irme de copas a un lugar de movida… este tipo de cosas –con las que antes gozaba tanto– ya no me interesan… hasta me aburren y me ponen de mal humor. Ver al personal jugando a desaforarse, haciendo intentos de salir de su mundo anodino con voces y frases absurdas, comentando en alto circunstancias de los demás que en cualquier otro momento les avergonzaría hasta pensarlas… me jode mucho escuchar –es muy común en este tipo de saraos y zorriondas– sandeces alrededor de las mujeres cercanas, esos ‘yolacogía’, ‘melatiraba’… cuando el que osa pronunciar tales machadas es muy probable que no haya llegado más que adelgazarse las muñecas a base de vaivenes.
Quiero estar solo y, en todo caso, escoger mi compañía si es que me apetece, porque ya tengo solamente ganas de orinarme en todos los símbolos del mundo igual que esos perros que marcan su territorio (?) en las ciudades.
El mundo es inservible e irreversible.
Resultan particularmente enervantes una mano posada con elegancia sobre el cuerpo, un mohín vergonzoso, una mirada con la cabeza en escorzo, la lluvia mojando, las sombras que ocultan y a la vez enseñan… y una espalda en torsión, como buscándome.
No acostumbramos los hombres a expresar este tipo de pensamientos y gustos para una estética erótica, y nos equivocamos. Nos equivocamos al dejar que la mujer imagine y recorra caminos incorrectos hacia nosotros, nos equivocamos por dejarlas llegar directamente a su forma de ver el juego sin mostrarles nuestros caminos pensados y, por supuesto, nos equivocamos al no indagar antes en su hermoso y excitante mundo desiderativo.
Ando en estos días trabando una serie de poemas eróticos para los que guardaba mil apuntes y millones de sensaciones húmedas recogidas durante un montón de años de deseo y me gustaría conseguir poemas abiertos en los que la humedad fuera parte de mí y también parte de todos. No quiero hacerle un proceso al amor ni al sexo, no quiero trabajar solamente en un trasunto estético y erótico… quiero nombrar al deseo [mi deseo] con palabras exactas, con versos tan contundentes como una erección y tan sugerentes como un escalofrío; quiero correr a solas un camino de gestos y de pieles rozándose que me permita ver con distancia lectora lo que consigue erizarme en un instante.
Es difícil, pues se cae con facilidad en el meloso lugar común y se corre el riesgo continuo de traspasar el límite de lo que supone el ardor perecedero… y yo quiero hablar de algo constante, inmortal, misterioso y capaz de convocar mil reacciones químicas y eléctricas.
Me ayudaría mucho saber cómo sentís hasta la humedad, qué os produce ese vacío bellísimo que os hace tan humanos/as como yo… y a la vez sentiros profundamente divinos/as.
* Huelga decir que no importa el anonimato en la respuesta, aunque me gustaría conocer vuestro sexo.
(22:30 horas) Hay también cierto placer en sentirse triste y notar que dicha circunstancia proviene de una preocupación por ti mismo… entonces miras a la cara de la gente buscando esa diferencia con tu estado [pues no somos, y es triste, más que por comparación]. Cuando yo lo hago –lo de buscar comparación con mi estado de tristeza–, parece que enseguida empiezo a tomar aire y mi placer cambia su curso hacia la hilaridad: el mundo exterior sí que es triste, pero de una tristeza pachanguera y chusmosa que anonada. Creo que es por esto que he perdido el sentido del gozo con asuntos tan comunes como salir a cenar con unos colegas o irme de copas a un lugar de movida… este tipo de cosas –con las que antes gozaba tanto– ya no me interesan… hasta me aburren y me ponen de mal humor. Ver al personal jugando a desaforarse, haciendo intentos de salir de su mundo anodino con voces y frases absurdas, comentando en alto circunstancias de los demás que en cualquier otro momento les avergonzaría hasta pensarlas… me jode mucho escuchar –es muy común en este tipo de saraos y zorriondas– sandeces alrededor de las mujeres cercanas, esos ‘yolacogía’, ‘melatiraba’… cuando el que osa pronunciar tales machadas es muy probable que no haya llegado más que adelgazarse las muñecas a base de vaivenes.
Quiero estar solo y, en todo caso, escoger mi compañía si es que me apetece, porque ya tengo solamente ganas de orinarme en todos los símbolos del mundo igual que esos perros que marcan su territorio (?) en las ciudades.
El mundo es inservible e irreversible.
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De FUMADORAS |
Tus deseos son ordenes, hermano (risas).
ResponderEliminarAhora en serio.
Mis deseos húmedos suelen ir unidos a otro montón de sentimientos. Nada mas erótico que sumergirte en un tiempo muerto y aislado lleno de arte y sexo, mezclando pintura, sonido, mordiscos...
Mi fantasía incumplida es un paréntesis totalmente oscuro, donde los ojos solo sirvan para llorar de placer y dar rienda suelta al tacto, al gusto y al olfato.
Un besillo.
Antes que nada, identifico mi sexo como sugeriste al final del post,
ResponderEliminarI am a lesbian man.
Y cómo tal reivindico un amor entre dos lesbianas que se quieran tanto entre ellas cómo me quieran a mí ambas dos, lo demás es sólo entrar en el JUEGO.
Soy mujer.
ResponderEliminarMi sueño erótico con la persona que deseo es:
Calor, encuentro sorpresa anocheciendo,miradas de tristeza,acercándonos, miradas de ternura, sintiendo miedo, ganas de huir, el lo impide recorre el cuello mirándome con ojos de deseo, sus ojos me atrapan.Siento un escalofrió eléctrico,ojos llorosos,jirones de seda acarician mi cuerpo.
Buscando el frescor de la hierba para sentir el calor de nuestra piel,lenta,sosegadamente descubrimos cada movimiento que nos une, le obligo a parar para sentir el latido de nuestro sexo,nuestro cuerpo en quietud con toda la fuerza del deseo.
No quiero el final,quiero que me mires así siempre,no dejes de mirarme,es lo que me provoca.
Espero que te sirva.
Va de maravilla el asunto, amigos/as. Muchas gracias. Especialmente a 'Soy mujer', que ha hecho su comentario muy en el tono en el que quiero vibrar.
ResponderEliminarOs quiero a todos.
mmmm.
Lo que "me pone":
ResponderEliminar- Una mirada profunda que sonríe y abraza.
- Unas manos grandes,acariciadoras.
- Un comentario inteligente, agudo y afectuoso a la vez.
- Una actitud de serenidad, de disfrute, sin prisas ni metas preconcebidas.
- Caricias y besos muy suaves, lentos, por el cuello, por el pelo, por la nuca, por... por donde sea, que sepan a espontáneo y no aprendido en un manual.
- Los "perdedores" sin acritud ni resentimiento.
Lo que "no me pone" ni después de treinta años en una isla desierta:
- Una actitud altiva, orgullosa, despectiva.
- Unas manos con las uñas sucias.
- Una mirada de persona retorcida.
- Una actitud de "sabérselas todas" y especialmente con las mujeres.
- Ir al grano en seguida y a plazo fijo (que suele ser corto).
- Las manos que al saludar, se quedan como flojas.
- Una conversación que sólo gira en torno a "yo".
- El tic de estirarase las solapas de la americana.
(Por si aún lo dudas, soy una mujer.)
Cada momento es diferente. No funciona siempre de la misma manera, pero la mirada sabedora e inteligente suele ser una constante.
ResponderEliminarhombre mayor aunque sin asumir
"Soy mujer" responde:
ResponderEliminarme costo trabajo desnudarme,el nerviosismo no deja encontrar la perfección en la manera de expresar.
No te has planteado nunca hacer un taller literario on line?, la verdad es que escribir los sentimientos sienta bien,poder expresarlos correctamente y con fuerza, necesita capacidad. Podrías enseñarnos?.
Cambio de tercio, hermano. Acabo de leer la última anotación de ayer y surge un sentimiento amargo.
ResponderEliminarEstoy convencida de que el sexo supremo es el de la desesperación, tener constancia de la importancia de cada instante, saber que es lo único para compartir aunque lo quieres todo.
Chica: que esa noche que le espero desnuda bajo el edredón acrílico,ese tan feo, apague el puto ordenador y venga pronto y me ate y me de en la espalda, solo ahí, con el látigo que hiere sólo lo justo:uf..., carne de gallina y después me tumbe sobre la hilera de hormigas y cuando empiecen a subirme por el tobillo me las quite con la lengua, una a una:uf..., escalofrío y siga haciéndome una coleta y tirando de ella fuerte hacia atrás me obligue a..., uf..., que sale...,que se va.
ResponderEliminarTodo me pone y todo me sirve. ¡SEGUIMOS VIVOS!
ResponderEliminarNo se me ocurre mejor manera de pasar esta noche mas que juntando tu ausencia y la mia; besarte como besaría al ausente...dejarme acariciar como tocarías a tu ausente. Y despues llorarlos.
ResponderEliminarFeliz noche.
me empiezo a poner cuando llego a su casa y no está el coche de su mujer en la puerta, entro, lo veo, se que sólo va a ser un momento, pero va a ser y vaya cómo va a ser ...Tiene que ser todo lo deseado hasta ese momento,darnos la mano, sentarnos en un sofá y tocarnos los pies, pasear juntos, abrazarnos, besarnos en el cine, tiene que ser todo lo que hemos querido compartir y no podido....y en ese momento lo es...mirarnos a los ojos, con ese brillo, escuchar bajo " mi amor", jugar, reir......es lo que hay, ¿qué más?
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