Ir al contenido principal

Simplificar la idea del mundo

Simplificar la idea del mundo, mi idea del mundo, siempre me ha ayudado, pues he sido exactamente feliz cuando he tomado la determinación de que algo es bueno o malo [me conviene o no me conviene] sin detenerme en un análisis pormenorizado que me llevase a situaciones intermedias en las que siempre dejaría arrastrando una duda… y sin embargo quiero conocer el mundo de forma compleja, e incluso vivirlo con complejidad.
Hoy, mientras tomaba mi café de la tarde, el colectivo de profesores del IROG, donde estudió mi hija los pasados años, se metían entre pecho y espalda una comida prenavideña y celebradora de su no sé qué. Yo ya había medio digerido la putada de retrasar un año su ingreso [el de mi hija] en la Universidad de Salamanca y estos pantagrueles ocasionales me han abierto la herida de nuevo.
Con el tiempo que ha pasado desde septiembre, ya he madurado un poquito mi opinión sobre el asunto, determinando con seguridad que, a mayores de que el sistema educativo vigente es una mierda pinchá en un palo, gran parte del colectivo enseñante no cumple con la idoneidad requerida [ni en vocación, ni en formación , ni –sobre todo– en humanismo pragmático]. No en vano supe hace unas semanas que la misma ‘profesora’ (?) que me negó en persona la revisión de nota bajo el argumento de que ‘no podría dormir esta noche porque habría cometido una injusticia’, sí que pudo dormir haciendo lo contrario en otro caso similar.
Su gracia –que es poca– ha jodido –de momento– una trayectoria que yo presumo brillante en el estudio del francés [territorio en el ha de nadar mi hija como los ángeles cuando pase este purgatorio infecto y provocado por una rijosa dama antigua y entelarañada]. Sus palabras sobre la justicia fueron tan falsas como el valor de la asignatura con la que se gana sus garbanzos solteros.
Gracias a ella, hoy mi hija trabaja en un curro prosaico y adocenante, cuando tendría que estar formándose en una vena en la que sabe brillar y para la que tiene disposición, formación suficiente y amplia proyección.
Y también gracias a que a veces sé simplificar, entiendo que el tordo que nos picó recibirá con el tiempo su gratificación de alimaña y todo volverá a su armonía sin más.
Enseñar no debe ser nunca destruir cuando se tiene la certeza de que juegas con material ‘sensible’ y ‘capaz’ [esos adjetivos salieron de la boca infame de la ‘enseñante’ cuando se refería a mi hija y me tenía sometido a su suerte].
Yo también soy sensible y capaz… sensible hasta llorar de rabia por lo que me ha hecho esta Condoleza de instituto y capaz de conseguir que un día se coma entre bilis su hecho destructivo y sus palabras bífidas.
Ojalá no hubiera tomado café esta tarde… ¡Me cago en rus!

De FUMADORAS

Comentarios

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …