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La utilidad siempre es botín de otros.


¿Para qué dedicarse a ser útil, si esa utilidad siempre es botín de otros, viejo F?
El mundo es una guerra constante en cada centímetro cuadrado y nada se sustenta si no es por ese afán de vencer o de levantarse de la última derrota.
Te encanta sobresalir, que te miren y te envidien y te quieran o te odien… todo, menos resultar indiferente, viejo de mierda. Hasta la inocencia es una opción que valoras y tomas como arma [de eso saben latín los jodidos católicos]. Y es que la inocencia propia y escogida está hecha del muerto por hambre en cualquier país del Tercer Mundo, del clochard de París hurgando en los contenedores de basura, de la puta del Bronx golpeada por su chulo, de los torturados en Guantánamo o en cualquier bajo de un edificio de Gambia… así es la inocencia de los tipos como yo y como tú, una inocencia de ojos tapados y de conocimiento tácito de lo que pasa sin hacer nada de nada. Por lo menos búscale el posesivo a la utilidad y sé sincero, viejo. Di que no te importa el mundo, grita que no te importa el último muerto, sé honesto en eso, aunque solo sea en eso… pues morirás igual, pero no sufrirás lo mismo.
Acepta en público que tus palabras solidarias están totalmente vacías, que son solo justificación cobarde para parecer lo que no eres. No te rebajes a ser como esos a los que siempre llamaste culos planos, esos que parecen dueños de la palabra ‘justicia’ desde sus discursos grandilocuentes, pero que luego se guardan hasta la moneda más pequeña entre la mierda de sus nalgas, que se comen todo a solas con la mirada huraña, como las fieras hambrientas. No termines como esos desastres sociales, viejo, que te queda poco tiempo… ¿a ti qué te importan sus triunfos, sus casas, sus coches, sus trabajos regalados y estupendamente remunerados? Son los cínicos, los que lamerían las pollas más infectas por tener consideración social, por hacer méritos y por pasar a la triste historias de los que hablaron bien mientras blindaban lo suyo. Tú no eres de esos, viejo, y quiero que te salves, coño.

Comentarios

  1. A ver si el "viejo F" escucha esto y se convence de una vez!:

    "¿Y qué quieres que haga?
    ¿Buscarme un protector? ¿Un amo tal vez?
    Y como hiedra oscura que sube la pared,
    medrando sibilina y con adulación,
    ¿Cambiar de camisa para obtener posición?
    ¡No, gracias!
    ¿Dedicar, si viene al caso, versos a los banqueros?
    ¿Convertirme en payaso?
    ¿Adular con vileza los cuernos de un cabestro
    por temor a que me lance un gesto siniestro?
    ¡No, gracias!
    ...
    ¿Adular el talento de los camelos?
    ¿Vivir atemorizado por infames libelos
    y repetir sin tregua: «Señores,
    soy un loro, quiero ver mi nombre
    escrito en letras de oro !»?
    ¡No, gracias!
    ¿Sentir terror a los anatemas?
    ¿Preferir las calumnias a los poemas?
    ¿Coleccionar medallas? ¿Urdir falacias?
    ¡No, gracias!
    ¡No, gracias!
    ¡No, gracias!...
    Pero cantar... Soñar... Reír... Vivir... Estar solo...
    Ser libre, tener el ojo avizor,
    la voz que vibre, ponerme
    por sombrero el universo,
    por un sí o por un no.
    Batirme, o hacer un verso...
    Despreciar con valor la gloria y la fortuna,
    viajar con la imaginación ¡a la luna!.
    Sólo al que vale reconocer los méritos,
    no pagar jamás por favores pretéritos,
    Renunciar para siempre a cadenas y protocolos.
    Posiblemente no volar muy alto
    Pero solo..."
    Cyrano de Bergerac, escena 2a, cuadro VIII.

    (perdón por la extensión, un beso)

    ResponderEliminar
  2. Luis Felipe:
    Te veo muy combativo, y me alegra, ya ves. Descubrí tu blog hace unos días (el Urceloy no se chivó, ni yo le pregunté). Tus poemas visuales son magníficos, felicidades.
    Un abrazo desde aquí cerca, junto a Hervás

    ResponderEliminar

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