

Después de cuatro años volví a ver de frente a Belén Artuñedo [no me puedo perdonar todo este tiempo de ausencia] y la encontré pletórica, preciosa, animada, con un jugoso puntito de compromiso y con los mismos ojos llenos de poesía y sensibilidad. Me trajo mi bruja una botellita de absenta de Provenza y una caligrafía original china sobre papel de arroz en la que pone ‘Poesía y amistad’.
Comimos juntos y nos contamos de forma telegráfica nuestra vidas y nuestras cosas, nos miramos y nos encontramos creciendo a la vez en esta historia para la nada.
Fue un auténtico placer.

Belén es maravillosa.
ResponderEliminar¡Qué suerte tienen algunas!
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