Ir al contenido principal

Sobre esa necesidad constante de pintar.


Hace ya unas semanas que los guripas dieron suelta al desinhibido del pueblo, quitándole las argollas y la mordaza, y dejándole a su suerte [a la nuestra] en la Plaza Mayor. El tipo es porfiador y pendenciero, y se pasa los días echando un cuarto a espadas con voces y amenazas a todos los que pasan a su lado. Tenerlo de esta guisa frente al ayuntamiento le da a Béjar un punto algo dadá: el delincuente que goza su libertad y practica su libertinaje frente a sus carceleros y frente a todo lo que pudiera significar autoridad en esta tierra chica y escondida.
Como mucho, me parece curioso y algo incómodo.
Qué le vamos a hacer.
•••


Me pregunto con frecuencia sobre mi necesidad constante de pintar, y más aún sobre el empecinamiento de apuntar cuerpos femeninos sobre el papel. Sé que ese afán es resultado de mi imprecisión con la palabra [curiosamente salto de la palabra imprecisa al trazo o la mancha, más imprecisos todavía], pero también hay algo en este asunto que me intriga, y no es otra cosa que gozo con desmesura cuando siento que al apuntar un pecho en el papel estoy dándole respiración al cuerpo que lo contiene, que cuando apunto una boca le sumo capacidad de expresión vital al rostro vacío y plano que la recibe, y que cuando le sumo unos ojos acabo de darle vida como un dios pequeño y escondido. Es quizás esa sensación de dotar de vida a algo que no la tiene la que me hace necesitar con vehemencia volcarme en los trazos y las manchas. Además –lo decía Valèry– “dibujar es un acto de inteligencia” en el que la idea del resultado no se adelanta nunca al momento del trazo, sino al contrario, es el trazo el que fija la idea [circunstancia que no ocurre con la escritura].
En todo caso, nunca debe ser circunstancial que para llegar a una forma plástica se haya hecho antes uso de los sentidos como captadores reales de la esencia y la forma. Para dibujar un pecho debes haberlo palpado con la mano incendiada, habértelo comido con los ojos, haberlo degustado con la boca, haberlo olido cerca, muy cerca. Lo mismo debe suceder en literatura… de ahí la expresión ‘experiencia’, que siendo conocimiento real por los sentidos, termina siendo también experiencia de la escritura y de la pintura.
No sé, me lío demasiado, ¿no?; se me amontonan las ideas y se mezclan sin orden en una suerte de guirigay que me sirve sin servirme demasiado.
En todo caso, en lo más profundo sé lo que me sucede y casi he llegado a percibir por qué me sucede.



HERMOSA TARDE INTERRACIAL/INTERCULTURAL EN EL ENCINAR
Con detalle del delicioso baile de Youssouph entre su gente.

































Comentarios

  1. Hola amigo: no sabes la ilusión que me ha hecho ver tu comentario en mi blog.

    Un abrazo de los tuyos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…