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Encantado y cabreado [octavo día y mejorando].


Encantado estoy porque acaban de enviarme un enlace sobre la movida literaria que se desarrolla en Malasaña durante la feria del libro madrileña. Una de las actividades consiste en algo hermoso que se llama así: “Los títulos que debieras leer según los libreros del barrio”... y resulta que me encuentro nombrado con mi librito “No pasa nada si a mí no me pasa nada” junto a Javier Corcobado y su “Yo quisiera ser un perro”... jo, esto me gusta mucho, me da vidilla y me pone ganitas, pues no hay nada mejor para el que escribe que alguien entienda que debe ser leído y lo recomiende. Chuli, ¿no?
•••
Ya van ocho días de dolor cabroncete y la cosina va cediendo poco a poco... me tranquiliza mucho saber que tengo a Ángela Asegurado atando los últimos nudos del encuentro de escritores [es una mujer estupenda en todo lo que se refiera a gestión , seriedad y trabajo] y que Concha, Luis y Josetxo tienen en sus manos fiables todo el asunto de la exposición de mandiles artísticos... otro asunto es el de los escritores tomados uno a uno... dan mucha guerra y algunos piden imposibles o tonterías que llegan a cabrearme y a sacarme de quicio. En próximas convocatorias, si es que llegan, procuraré hacer un grupo de gente asentada y con la cabeza bien amueblada, gente que entienda lo costoso que resulta llegar a conseguir fondos y confianza de las instituciones para sacar los proyectos adelante... en fin, ya que me tiré al agua, nadaré hasta la próxima costa como pueda... y luego la gente de aquí [alguna gente de aquí, mejor dicho]... vaya personal de tropa, vaya pandilla de mentes estrechas, vaya manojito de adocenados... este pueblo necesita una reflexión en voz alta y alguna boca que le diga a cada uno lo que es y lo que hace... me molesta mucho el afán destructivo del bejarano, el odio con el que arremete contra asuntos de los que no tiene ni puñetera idea, ni de lo que van, ni de lo que suponen... pero hace tiempo que me prometí no entrar a esos trapos y sigo creyendo que es lo mejor... aunque eso no quita para que me sienta vejado e insultado por voces anónimas a las que dan pábulo medios que lo permiten todo con tal de conseguir su absurdo espacio abierto con trencitas de falsa libertad. La verdad es que a uno le dan ganas a veces de largarse de esta tierra [aunque nunca lo haré, para disgusto de esa pandilla de hienas revenidas]...
Hace un par de días me decía una amiga que tiene que ir arreglando por ahí cada cosa que yo estropeo con mis palabras y con mis escritos, y yo creo que eso no es bueno, ni mi amiga tiene razón en el término “arreglar”. Yo digo cómo me va y de qué forma soy tratado, y eso no admite arreglos ni formas templadas... que creo que al que es una mierda hay que decírselo de cara y con claridad meridiana.
Ya sé que en este pueblo hay mucha gente que no me quiere... pues que les den bien por el culo, no te digo... en todo caso, podemos compararnos por los hechos tangibles y quizás cada uno empiece poquito a poco a encontrar su sitio.
La nave va... pues que sigan ladrando, coño.

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