Ir al contenido principal

Recibí paquetito de Oliverio.


Fue la fiestita de final de curso en el colegio de los críos y, como miembro activo del AMPA, me toco hacer labores de reparto de bandejitas y limpieza de patio [el personal paterno piensa que por no estar en la directiva de la asociación de padres, los que sí estamos tenemos que ser servidores humillados... vamos, que nadie echa una jodida mano ni para quitar la basura que dejan a sus pies ni, siquiera, para hacer el gesto de tirar sus deshechos a los contenedores puestos al caso]. La cosa es que no pude participar en la preparación de la merienda [cortando chorizo, queso y haciendo la sangría fresquita] porque coincidía con mi horario de curro, y eché el resto en repartir bandejas de embutido entre los asistentes, llenar vasos de Fanta a los críos sedientos, barrer el patio, retirar las mesas y tirar las bolsas de basura al contenedor. Y me quebré, je, je... me caixo en Soria... me quebré como un arbolito tronzado y hoy tengo un ataque severo de ciática que me hace reír de dolor cada vez que intento un movimiento que cambie el sentido de mis engranajes.
Así y todo, que ya me vale, sigo atendiendo las cuitas de los poetas que van a venir a Béjar –dan más guerra que mis hijos, que ya es decir– y me cabreo como un mandril cada doce minutos por tanta tontería junta.
Y de pronto, a eso de las doce del mediodía, me llegó el cartero con un paquetito de Oliverio Girondo... sí, como lo cuento... un paquetito con el siguiente remite: “Oliverio Girondo. C/. Caminito, 23 - Planta baja. Buenos Aires 07370. Argentina”. Lo abrí con un interrogante colgado en las orejas/ojeras y... ¿qué contenía?... coño, pues un paquete de Chesterfield con versitos Girondo en las manchetas de “Las autoridades sanitarias advierten...”. Me hizo sonreír [y también me hizo pensar en otro día más fumando, que ya está la cosa chunga para conseguir tabaco].
Me encantó la sorpresa, amigo “Oliverio”. De estos detallazos uno saca conclusiones molonas que le hacen sonreír y hasta le ponen piporro el rodillar y las rabadetas.
¡Gracias!, ¡mil gracias!... que me ha arreglado el día el paquetito y como que me duele menos este haz de latigazos riñoneros cabrones.
Y me llegué a casa para hacer los macarrones con tomate y carne picada como a saltitos, apoyándome en todas las esquinitas salvadoras para amagar el dolorcete... e hice las camas medio jugando a la rayuela [me dejé caer en una de ellas y para levantarme parecía un trapecista con muñequeras], puse la mesa, rallé el queso, comimos mis dos chicos y yo –mmm, qué rico...–, quité la mesa, fregué los cacharos y me volví corriendito a la imprenta para ver si soy capaz de darle hoy fin a la revista bluesera [subir y bajar del coche fue la rehostia, que parecía el científico ése de la cabecita torcida]... y al llegar, caí en la cuenta de que se me había olvidado que tengo que preparar todo el tema de sonorización para los conciertos de Voces del Extremo, así que hice las llamaditas pertinentes mientras tenía en mente las palabras justas que Paco Ortega me lanzó por mail y teléfono: “... Por lo tanto me imagino que tendrás controlado el equipo de sonido y la iluminación. Recuerda que los cantantes queremos siempre reverb... Si necesitas raider o ayuda me la pides...”.
Y yo qué sé, Paquito, de reverb y raider, coño... habrá lo que haya y tiraremos adelante sin más...
Así que aquí me quedo, con mi doblez de cuerpo generando carcajaditas de dolor... no sé por qué me río cuando me dan los latigazos, pero juro que me descojono.

Comentarios

  1. Se habrá pinzado el nervio parasimpático. Intente descuidarse un poco para variar.

    urahdal

    ResponderEliminar
  2. Pues vete engrasando los resortes, que tendrán que cundir en esos días clave y no puedes fallar. Ánimo.

    ResponderEliminar
  3. Con los parches tan güenísimos que hay en la farmacia... verdad Urahdal? pero claro, si a él le da la risa... no vamos nosotras a aguarle la fiesta!

    Jo, y qué día más raro, no?? a ti te escribe Oliverio desde el más allá "argentino" y a mí se me caen las cajas de las estanterías como por arte de magia... hmmmmmmmmmm, noches de San Juan... sabes que mañana vendrá a clase Gonzalo Escarpa? jejé.

    Un besito Sr. Comendador, que no conozco a un alma solitaria más rodeada de mundo!

    ResponderEliminar
  4. Qué cosas te pasan. Yo una vez recibí un paquete con las gafas de Quevedo pero no veía ni torta con ellas (debía tener él mayor graduación que yo). Decidí devolverlas pero solo ponía "Francisco de Quevedo" en el remite... Cualquier día las dono a algún Museo.
    Como dice la niña, no he visto a un solitario más rodeado que tú. Está bien ¿no?

    ResponderEliminar
  5. Le he dicho a tu cuñadete que ya sabe de dónde tomar un ejemplo para que sus alumnos comprendan lo que es una hipérbole. Vamos que el mundo se va a creer que eres el perfecto amo de casa. Y eso sí que no, que hasta la mesa seguro que la dejas puesta. No puede haber tanta perfección en un solo hombre. Y de cocinar no me creo ná de ná. Claro que cada uno escribe lo que quiere, y que como dice Adu, no hay que créerselo todo. Lo que sí me creo es lo de la lumbalgia. Así es que cuídate mucho, o las voces del extremo, se van a quedar sin tenor.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…