Ir al contenido principal

Dimanche...


Dimanche... Guillermito tirado en el suelo como una madonna renacentista, jugando a construir naves espaciales con su juego de piecitas encajables... Felipe tirado en una esquina del sofá escaneando sus primeras salidas nocturnas y poniéndole valor a esa cosa que llamamos descanso... Mª Ángeles en la otra esquina del sofá, durmiendo todo lo que no durmió durante el marchoso fin de semana coritofestero... y yo mirando cómo pierde una rueda Fernando Alonso con cara de tonto del haba.
Me tiré la mañana haciendo experimentos con mi cámara web y un espejito, y notaba ya un leve dolorcillo de riñones [ayer no pude soportar el calor y me metí en la piscina de Julia para refrescarme, pero el agua estaba tan fría, que salí sin completar mi primer largo... de ahí vienen estas puñeteras molestias de hoy]... luego escribí un capítulo de mi narración ‘on line’, al que le sumé un par de cositas que me contó Albertito durante el café de ayer... y rematé leyendo un buen rato la poesía del nicaragüense Pablo Antonio Cuadra...
Los domingos son siempre así, con los hijos medio tirados por ahí, la lengua pastosa por haber dormido un poquito más de la cuenta y esta jodida sensación de prelunes que me entra justo después de comer.
Y a todo hay que sumarle que este año no tengo para vacaciones y hasta lo mismo tengo que quitarme un día de blues porque la cartera solo tiene telarañas [me jode, porque es una de las pocas actividades públicas que me suben la moral durante el año].
La sensación de fracaso se acentúa poquito a poco, y en ella abundan también los hijos con su falta de voluntad para casi todo y su desgana natural... no ayudan los puñeteros... pero los quiero tanto que me da un poquito igual que pasen su tiempo como ellos desean, sin cumplir con sus deberes diarios... o a lo mejor eso es no quererlos... yo qué sé. El caso es que la sensación de fracaso está ahí, latiendo como nunca en este proyecto de vida plana que me puede. Quizás haya asumido demasiadas responsabilidades y su peso me esté dejando seco... pero había que asumirlas por obligación de vida, que el padre es el padre para todo... así que seguiré con la sonrisa cuando llegué algo torcidito, empujando con calma y sin descanso a quienes me rodean, ocultando los verdaderos problemas –que a veces son grandes y graves– mientras intento ponerles solución.
Ya me convencí hace tiempo de que la mejor postura consiste en decorarlo todo de normalidad para que no se tense el ambiente y comerme los marrones a solas hasta que, por tiempo o por escala, le toque a otros apechugar y tomar decisiones.
Lo peor de todo es que en vez de completarme, me destruyo poco a poco mientras veo cómo van cerrándose puertas que me costó un montón abrir hace tiempo... en fin, que la razón me dicta, en mi descargo, que somos una flecha lanzada hacia la nada, que somos un puntito diminuto y despreciable en la amplitud del cosmos, que nada variará aunque lo intentemos, que hay algo inexorable que nos hace ser vida y también muerte, que no hay nada importante en lo diario y que hemos de acabar todos iguales, con el rasero puesto sobre nuestras cenizas o sobre nuestros huesos blanqueados al sol.
Dimanche... un día de desperdicio en la semana, un día que borrar y en el que borrarse, un día anodino que soporta sin más la previsión del lunes [le lundi] y que deja vencida la semana anterior ante el miedo cerval a la que llega. Domingos para borrar del calendario y de la vida como días escritos a lápiz blando... y Guillermo en el suelo, contruyendo naves espaciales, y Felipe con los ojos entornados en una esquina del sofá, y Mª Ángeles plácidamente dormida en el otro lado del mismo sofá negro, de piel gastada por tantos domingos tumbados en él como haraganes menores o como verdaderos sabios.
Dimanche de mierda...

Comentarios

  1. produce cierto desasosiego ver tu desazón como un voyeur.
    Trato de eludirlo pensando que se trata de un mero virtuosismo literario.
    natalia

    ResponderEliminar
  2. juer macho¡¡
    no me joas quien te mandaria a i ser poeta...
    con lo felices que son los necios

    ResponderEliminar
  3. ¡qué calor tenías! ¿no? como de infierno o así...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

Al Canfrán a varear fideos...

Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...

Para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…

Viendo los sucesos trágicos que atraviesan el mundo del hombre en estos días, me apetece dejar una breve reflexión sobre ello para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…   Las religiones son profundamente dañinas en lo individual y en lo colectivo, en lo cercano y en lo lejano. Siempre basadas en el miedo, en el temor, en la búsqueda constante de un estado de tristeza marcado a fuego en todas sus pautas morales, dirigistas, sometedoras de pensamiento, acodadas con fuerza al dinero y a los grupos de poder que emponzoñan las sociedades desde hace siglos… Por ello, no es peor un cristiano que un judío o un islamista, que son todos malos de raíz, perversos y fieros estabuladores de grupos humanos… Ordenan el odio y la agresión, las más bajas pasiones y la aniquilación de quienes no comulgan con sus mandatos morales. En periodos de paz penetran sibilinamente en las conciencias y procuran que en los poderes políticos y económicos estén sus fieles ordenándolo todo a su ex...

RAP PARA MARIO

RAP PARA MARIO No sé cómo explicarte lo que siento Ahora que estoy de lleno en mi descenso Y esto se acaba, Yo sé que esto se acaba Y no quiero marcharme dejándote una nada. Rapeo por si acaso no te gusta Leerte en mi diario y si te asusta Que en versos ajustados a la norma Tengas que conocerme. De esta forma, Que es más de calle trece que la mía, Voy a contarte, Mario, lo que un día Hiciste de este tipo desastrado, A veces caprichoso y a veces desbordado: Yo era feliz sin más, o eso creía, Dejándome llevar por la poesía, Sabiendo que era falso casi todo Y riéndome, sin más. Era mi modo Jugar a ser bufón y, entre los popes, Decir las cosas claras. Hubo golpes, Que todo hay que decirlo, golpes bajos, Que supe digerir. En mis legajos De aquellos tiempos quedaron escritos Palabra por palabra y muchos gritos. También triunfé, que no todo fue malo Y di algún que otro palo.   ¡Que bueno!   Pasados unos años, Jugando a ser oveja en el rebaño, Dejé una vida hecha, o eso creía, Hijos, ...