Ir al contenido principal

Jo.


Sin rastro de la nada, esta mañana salí al mundo solito, y me costó levantarme de la cama ante la falta de mi Guille apresurándome para no llegar tarde al cole. Ayer llamó a casa como cinco veces, y también llamó a los abuelos y a su hermana en un par de ocasiones… a mí me contó que había cenado macarrones y pollo y que estaba todo muy bueno, que le había tocado en una habitación con otros cinco niños, entre los que destacaba con risas a uno de sus compañeros favoritos. Y dormí mal pensando en mi chiquitillo.
Hoy ya sabía que no podría tener noticias suyas hasta pasadas las 8 de la tarde, pero andaba ansiosillo y piporrín, hasta el punto de que un par de veces tuve el teléfono en la mano con intención de marcar –no lo hice, claro–… me despistó del asunto el alzado de un libro de los talleres de Jesusote Urceloy, mezclado con visita y llamada de Manuel Casadiego, consulta con Luisillo, un porte importante para recoger con Paquito una estupenda donación de libros de Marqués de Valero a SBQ y la magnífica noticia de que es muy probable que Alan García, el Presidente de la República de Perú, me reciba durante mi viaje a ese hermoso país [recibí notificación al respecto de la Oficina de Trámite Documentario y Archivo del Despacho Presidencial con la indicación de que formalice mi solicitud mediante burofax para que sea tramitada]… es para estar contento, ¿no?, pues el que Alan García me reciba supondrá un apoyo importantísimo a los proyectos SBQ dentro de Perú… pero mi niño chico sigue separado de mí y volvieron las lástimas de padre tontorrón… a las nueve, más o menos, me llamó mi chico, y le noté tristino, aunque me contó que se lo ha pasado estupendamente y que todo es muy chuli [todo con un fondo de gritos infantiles que apenas me dejaban entender lo que Guille me decía]. Yo, que le conozco como si le hubiera parido –no obstante me pasé una hora entera hablando con él cuando acababa de ver la luz, mientras atendían a su mami en quirófano– sé que la noche es su debilidad y que seguro que antes de meterse en la camita se le van a escapar unas lágrimas, pues a esa hora siempre peluchamos, nos besamos, reímos y nos hacemos bromillas… en fin, que ya queda un día menos para poder mordisquear a mi gañán en las orejillas.
Jo.

Comentarios

  1. te envío un pequeño mimo, no será nunca como el de tu guille pero algo aliviará que digo yo.

    enhorabuena por esa próxima visita con recibimiento incluído.

    bicos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …