Ir al contenido principal

Perú [19] :: Gabo Ricardo ::




Ricardo Falla Barreda es un Gabo limeño enamorado de la obra de Cervantes que te saluda y te enseña, te invita a café y te enseña, se fuma un cigarro contigo y te enseña… asombra su postura intelectual ante la fiera política y social que barre el Perú, sorprenden gratamente sus atinados comentarios a lo que sucede y convence siempre su discurso entregado a conocer y reconocerse en una sociedad que necesita de la crítica madura y de una seria focalización de sus problemas para tomar el camino seguro de las soluciones.
Comimos en su casa [que también es la de Sonia Luz Carrillo] una suerte de calderillo bejarano muy limeño que estaba delicioso, acompañado de limonada, frutas y un café riquísimo que sirvió para mediar en una conversación que se extendió mientras Sonia descansaba en su cuarto de la mañana agotadora que pasamos juntos [yo conociendo Lima y ella enseñándomela con verdadero entusiasmo].
Gabo Ricardo me habló de la familia como institución salvífica y segura, me contó que en Perú no hay soledad gracias a ella… me habló de los enormes recursos del país y del raro reparto de una riqueza que podría tener en un nivel de vida magnífico a todos sus habitantes… me contó algunos pasajes de la vida de Pizarro en Perú y todos los consecuentes de lo español en Latinoamérica… me habló de la mezcla de sangres y del barullo de razas con verdadero conocimiento y me deleitó con deliciosos pasajes de sus estudios de investigación sobre la literatura del diecisiete en España y Perú…
Yo escuchaba embelesado toda su plática, cuando me dijo… “amigo Luis, si usted volviera a Perú, me gustaría pedirle un pequeño favor que para mí sería motivo de gran alegría”… se levantó de su silla y se acercó hasta una de las librerías del salón para tomar una figurita negra y acercármela hasta la mesa… “este pequeño busto de Cervantes lo adquirí en uno de mis viajes de trabajo a la Universidad de Salamanca, es una pieza sin demasiado valor, es baratita, y, como verá, la dejé caer y se destrozó su nariz… he intentado repararla con pasta blanca y ahora quiero pintarla en el mismo color negro del resto de la figura… pero no quedará bien… me gustaría que usted me consiguiera en Salamanca una figurita igual, pues le tengo mucho cariño…”. Yo me comprometí a conseguirle la figurita a mi amigo, así como a realizar un encargo suyo de llevarle un librito a la doctora Carmen Ruiz Barrionuevo en la Universidad de Salamanca.
Cuando rematamos nuestro segundo café, Ricardo me entregó su poemario “Interludios” con una hermosa dedicatoria en la entrada… hoy leo en el silencio los poemas de Ricardo y todo me transporta a lugares en los que he estado y en los que me he sentido ebrio de impresiones y de sentimientos… “ Silba el viento entre recuerdos y razones / Los fantasmas sin nombre aparecen / en lo confuso que se mueve / canta el fuego de un incendio / y de sus llamas surgen / los jefes que pueblan las páginas de este mundo extinto / sin embargo vuelven a esta hora a mi memoria / como almas despertándose / de un pasado que se cumplió / y de tanto haberse realizado /me imprecan por el futuro que soy // Todo es silencio…”.
Ricardo Falla Barreda es poeta, periodista y profesor universitario; ha sido fundador de las revistas “Gleba” y “Nueva humanidad”, es Magíster en Literatura Peruana y Latinoamericana por la Universidad San Marcos de Lima, ejerce la docencia y es investigador del Instituto de Investigaciones Humanistas de la Universidad San Marcos, habiendo participado como profesor visitante en la Universidad de Salamanca y teniendo una actividad docente intensa en la Universidad de La Sorbona de París. Tiene Gabo Ricardo multitud de obra publicada [tanto de creación con de ensayo] y su mayor valor es saber recibir al visitante con los brazos abiertos y con la mente dispuesta a compartir.
Fue un verdadero placer conversar con él, leer su poesía y anotarle sin más en la lista de mis amigos importantes




Comentarios

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…

Me late el codo izquierdo...

Hoy me levanté con el codo izquierdo dolorido e hinchado, todo por un golpetazo que me arreé la semana pasada con una puerta [se conoce que ayer me apoyé en alguna de las barreras de la plaza de toros bejarana, mientras asistía al blues, y se me ha infectado]… y es que últimamente parezco un quecomari lleno de cuitas y quejicoserías… el cabrón está ardiendo y focaliza toda mi atención en su latido, hasta el punto de hacerme perder concentración en lo que hago.
En fin, que sigo en el asunto de vivir y eso me gusta mucho… hasta el latido este que me reclama atención constante.
Hoy le pegué la última corrección al nuevo libro de Belencita, “Orden de alejamiento”, y vuelvo a dejar escrito que me gusta muchísimo su forma y su contenido. Espero que en un par de semanas esté listo para hacerlo llegar a sus manos…. y que me ha gustado leerlo con ese latidito de dolor, pues el poemario es de dolor entero… y muy intenso.
Luego, me dejé de mí [y del trabajo] y le busqué contenido a ese pum-pum… y m…