miércoles, enero 07, 2009

Dejad que rumien.


http://www.literalia.tv/programacion/leer-os-hara-libros/edicion-1.asp

Yo trago y me indigesto mientras los otros rumian.
Y ya era hora de ver en algún sitio recogido el trabajo experimental y arriesgado por el que he apostado en silencio durante demasiados años [gracias desde aquí al coleguilla Gonzalo Escarpa y a su "Leer os hará libros"]. Nada es en balde cuando uno cree en lo que hace. "X", de Antonio Orihuela, fue un riesgo importante del que aún queda la deuda en mi caja de cartón de facturillas [apenas se vendieron cinco o diez ejemplares –se regalaron más de doscientos– y la edición restante fue medio a dormir en una caja en mi almacén de locuras].
Hoy lo ha rescatado Gonzalito como a mí me parece que el conjunto creativo [autor/editor] se merecía. Algo parecido sucedió con el poema objeto de Antonio Gómez "El peso de la ausencia" [de éste sí agoté la edición, pero nunca nadie dijo nada al respecto de la enorme dificultad que supuso en todos los sentidos editar ese libro bellísimo y arriesgado]. Otras diez o quince obras del mismo tono experimental y artístico siguen aún en mi almacén llenándose de polvo hasta que pasen trescientos años como poco para que sean descubiertas. Entonces, cuando alguien las descubra, se tirarán de los pelos por lo que pudimos hacer y nunca hicimos.
No tengo abuela para estas cosas, ni para otras... por eso puedo decir con la voz más alta y tabaquera que, como editor, he realizado una tarea importante que permanecerá. Lo saben quienes la conocen.
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Jo... he leído mis dos últimas entradas en el blog y me siento mal porque soy un pagado de mí mismo, así que os pido disculpas por ello. La verdad es que después de fin de año me ha entrado como una fiebre rara por sentirme valorado –algo que me sucede algunas veces– y ha salido el narcisote que llevo dentro.
Juro que volveré a la tranquilidad de los tipos humildes y que no os castigaré más con mis aventuras de capitán araña.
Soy cada día más fieramente humano [además de cándidamente gilipollas]... y se nota.

martes, enero 06, 2009

El Nota.


6 de enero de 2009
Después de que César Yuste descubriera un día mis múltiples similitudes físicas y psicológicas con El Nota [The Dude] de “El Gran Lebowski”, decidí tomar ese alter ego como articulista cabrón y deslenguado en mi periódico [ya desaparecido] y en algunas otras publicaciones del panorama nacional. Bajo esa firma dije verdades como puños y me reí del mundo mundial en un como si nada que me dejaba estupendo el cuerpo de vaciarme tan bien. Hoy, día de Reyes, mi hija rebonita se ha presentado en casa con una figurita de El Nota realizada para celebrar el décimo aniversario de esa peli molona... y somos igualitos [El Nota y yo... y mi hija]. Es ridículo, lo sé, pero me he emocionado como nunca con este regalito, y lo he colgado de la pared de mi estudio sin sacarlo de la caja... y ahí está, con su vasito de Ruso Blanco, con sus gafas de sol y su bolsa de bolos, desaliñado y realmente hermoso. Junto al Nota, una caja de madera molona de verdad, llena de pinturas acuarelables que me van a dar vidilla para un montón de meses, fruto de la ocurrencia estupenda de Geles y los críos.
Y todo mientras mueren palestinos a mansalva, coño, mientras el ejército judío entra en el campo de refugiados de Yabalia y arrestan a todos los varones con más de doce años, y les quitan la ropa y les tapan los ojos mientras los mantienen de rodillas maniatados en el suelo a cero grados centígrados... mientras veo los cadáveres lacerados de tres críos pequeñitos por la tele.
Este mundo es absolutamente cabrón. Mientras aquí estamos realizando un trabajo constante para conseguir un futuro mejor para 300 niños de Gambia, Perú y Senegal [es lo poquito que podemos hacer], concienciando a los cercanos y movilizándolos, arrancando pequeños óbolos y obra y apoyos de artistas magníficos [gente grande y hermosa] para conseguirlo, ellos siegan vidas inocentes en un jodido segundo con bombas cuyo precio de unidad sería capaz de financiar una o varias de esas escuelas.
Hijos de la gran puta.


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Yo, que no existo para Ángel Luis Prieto de Paula ni para Luis Antonio de Villena, que ni siquiera fui admitido en el malditismo radical y heterodoxo de Isla, que fui un cero a la izquierda para García Martín y ni ese puto cero para García Posada, que no aparecí nunca en las listas publicadas de Ricardo Virtanen o Juan Cano Ballesta... ni en los roles Munárriz o en las colas poéticas de Noni Benegas... soy un poeta a tientas perdidito en el culo del mundo [y eso está muy bien] que no le debe a nadie nada por sus silencios... pero he sabido vivir jornadas imperiales con media generación del 50 [no se me debió pegar ni un solo verso, coño], bebiendo con el último Claudio, comiendo con el preúltimo Pepe Hierro, riendo a carcajadas con Ángel González y compartiendo mesa, musarañeando con Tundi o charlando delante de un café con Angelito García López, disfrutando de la prosa de sobremesa con Joan Margarit o jugando a engañar al tabaco con Antonio Gamoneda y carteándome fieramente con Rafaelito Pérez Estrada [ni un solo verso, coño]... yo, el olvidado sonriente, que quiero como a un padre poético a Luis Alberto, que tomé un San Francisco alicantino una noche estival con Jaime Siles, que escuché sin moverme un pregón estupendo de Felipe Benítez Reyes y cenamos entre chistes no sé qué minimalismo gastronómico, que aprendí con Paquito Castaño a amar a Valéry una noche de fieras matritense [no se me pegó ni una metáfora]... yo, que nací casi a la vez que Fernando Beltrán y lo tengo por hermano poético, que temblé con los versos de Herme y vi crecer poquito a poco la poesía serena Morante, que trabé horas enteras con Antonio Orihuela y fui testigo de la soledad Riechmann, que abracé sin rubor a Ada Salas y sentí escalofríos con los versos de Moya, que supe cada hora del hermano Urceloco y tengo por amigos a poetas tan grandes como Abraham Gragera o Belén Artuñedo, que siento envidia sana de los versos Aguirre y alucino si leo al cachorro Bernier, que me gustan Ben Clark y Gonzalito Escarpa, que soy testigo mudo de la obra magnífica del gran Antonio Gómez y flipo en colorines si recibo noticias del amigo Cumbreño [y me deshago entero si lo leo], que vi nacer literariamente a David Torres o al joven Andrés Neuman, que paseé por los campos cercanos con Antonio Colinas y merecí una tarde aquella frase de Antonio Carvajal de “yo te haré un abrigo de Visor”, entre otras cosas y otros nombres... persevero a diario en la palabra y dejo que me hiera, conservo la esperanza del poema y lo busco a puras dentelladas, soy testigo de mí y de todos ellos [mis poetas conocidos] y recibo tan solo lo que busco.
He de morir un día y así será mi obra completada: haber vivido a medias, haber bebido poco, haber fumado todo, haber tenido amigos y perderlos, haber escrito algo intrascendente... haber estado siempre en la palabra.
Lo dijo Carlos Barral al final de su poema ‘Apellido industrial”: “Y era libre / sólo para decidir lo que no importa.”.

lunes, enero 05, 2009

La retórica de la poesía burguesa.


5 de enero de 2009
El amaneramiento sin sentido, el no hablar desde el hombre y hacia el hombre con temporalidad y con fiebre humanista, el pensar que la poesía tiene sentido en sí misma y que no debe salir a la calle para exponerse al gentío, el subjetivismo como todo y la jodida deshumanización del arte... es la retórica absurda de la poesía burguesa que se enquista en los centros de poder literario y maneja las pautas oficiales para acceder a los dorados dineros públicos... y algo peor que eso [pues hasta aquí hablo de una estética definida y no compartida]: los poetas de base social que han hecho de ella ‘utilidad’, a los que someto al título de “poetas sociales burgueses”, que, amparados en la altisonancia mediática, utilizan el tono de denuncia en su poesía [siempre respondiendo a un modelo aceptado que funciona y procura un estado personal y una posición absolutamente contrarios a lo que se denuncia en sus propuestas poéticas –no proéticas–. Ellos son los peores, poetas burgueses disfrazados de poesía social que le han pillado el punto de ‘beneficio material’ a lo que solo debiera ser tensión entre la realidad exterior y la necesidad interior de poner orden en el caos percibido... ellos son los verdaderos poetas burgueses de nuestro tiempo, y su retórica es realmente perversa, pues juegan al peligroso juego de alimentar al sistema sumándole en su raíz lo que debiera estar frente a él siempre.
Poetizar desde la condición de hombre siempre es fruto de un desequilibrio entre el mundo y el yo que se siente afectado por la tensión que producen en él las verdades reales y las metafísicas, embriagadas siempre de soledad, pero con referencia constante al hombre puesto en el mundo, entre los demás hombres. Y poetizar así también debe consistir, fundamentalmente, en ‘ser’ así. El poeta social debe responder con signos vitales inequívocos a su propuesta poética... mejor dicho, la poesía social debe partir inexcusablemente de hombres que sientan y vivan con intensidad ese desequilibrio entre el hombre y el mundo, y que su poética sea respuesta de la talla exacta a la que su cuerpo de humano presenta en la vida.
Así las cosas, deben dar igual la coloquialidad, el horizonte narrativo del poema [sé que es una contradicción, pero sirve como expresión que explica], la esencialidad o el lirismo. Lo fundamental es “decir” desde el hombre hacia el hombre, decir en conciencia [y también en gestos] sin medir consecuentes de fracaso o de triunfo, sin ver economía o edición, afectos o desprecios.

domingo, enero 04, 2009

Bocángel.


4 de enero de 2009
El cáustico y delicioso Quevedo me impidió ayer cumplir con la labor que me había impuesto para el día, que no era otra que leer al culterano Gabriel Bocángel y Unzueta en una edición chiquita de su antología poética que me regalo Luis Alberto.
Hoy lo hice a primera hora, igual que ya lo había hecho allá por 2005. Descubrí esta vez a un Bocángel más de mi gusto [que uno cambia con el tiempo en todo], quizás porque llevo unos años acercándome a esa poesía con más ganas y con la mirada más abierta [antes tachaba por sistema ciertos tonos poéticos... tonto de mí].

SONETO

Huye del sol el sol, y se deshace
la vida a manos de la propia vida;
del tiempo que, a sus partos homicida,
en mies de siglos las edades pace,

nace la vida, y con la vida nace
del cadáver la fábrica temida.
¿Qué teme, pues, el hombre en la partida,
si vivo estriba en lo que muerto yace?

Lo que pasó ya falta; lo futuro
aún no se vive; lo que está presente
no está, porque es su esencia el movimiento.

Lo que se ignora es sólo lo seguro;
este mundo, república de viento
que tiene por monarca un accidente.


Así lo he pasado de puta madre esta mañana entre endechas, sonetos, seguidillas y romances... pensándome siglos atrás en los mundos de Lisi, de Celia o de Pantagia. Y luego escribí un rato para entrenarme un poco.

ANSIAS DE LIBERTAD

Quedábamos los jóvenes,
lejanos,
con el presentimiento jubilado
de no volver a casa por las noches
y seguir al escándalo
del alud de la gente en la calzada
o hacinarse entre aquellos brazos
que envolvían ciñendo
y podían no ser de una muchacha.

Quedábamos múltiples los jóvenes
ante el azar medido,
sin conocer la dimensión del día o de la noche,
desatados,
gustándonos o no –que no importaba–
y tramando sin plazos el deseo
surgido de una sombra indefinible...

Y vimos ya algo tarde
que amar nos excluía,
que ser igual a otros
o distintos
también nos excluía,
que escoger o no hacerlo
también nos excluía...

Huimos a lo gris...
y fuimos hombres
buscando el acomodo
entre las torres
donde todo termina mutilado:
hombres inadvertidos,
carne dormida,
muertos.

Hoy, completado el círculo,
batido el fango entero
con un fragor de nada,
solemne, erguido y viejo,
busco esa bicicleta
con la que ser el ansia.

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El soldado judío que mataba en Sabbath se detuvo un instante en su camino hacia Gaza para orar –lo vi en la tele mientras comía–, y un joven tocaba la guitarra en los territorios aledaños y cantaba en idish con cierta cosa Bob Dylan que me puso los pelos de punta mientras caían las bombas sobre suelo árabe.
En Ramallah, un guerrillero de Harakat al-Muqáwama al-Islamiya lloraba desconsolado delante del cadáver de su hermano, que estaba reposando destrozado en un congelador para fiambres.
Judíos e islamistas son hombres de lesa religión [los primeros con todo el dinero del mundo y los segundos con la más alta miseria de la Tierra]. Ambos grupos de humanos tienen cuerpos iguales con órganos iguales, tienen familias organizadas en piña con hijos nuevos... pero se ciegan en la jodida tundra religiosa y se asesinan por un Dios que nunca han visto ni saben si existirá. Todos son hombres que conocen lo que es la risa y el llanto, que sienten tristeza y alegría, que caminan y duermen, que hacen planes pequeños de futuro y quieren vivir apaciblemente junto a los suyos... pero creen en un Dios que les empuja a destruirse.
La mejor revolución pendiente de la humanidad sería destruir a los sicarios de cada uno de los dioses creados por el hombre y lograr esa mezcla necesaria de razas y culturas para que no haya posibilidad de pureza racial ni de integrismo, para que no haya guerras de religión, cruzadas estúpidas e infames de tipos abducidos por la espiritualidad barata.
No hay malos ni buenos de base en estas guerras, hay solo estúpidos, tontos de baba, gilipollas, individuos sin la mente formada con estructura de realidad y de verdad tangible... sí que hay quince o veinte hijos de la gran puta que se apuran a ganar millones de dólares con ellas, y quizás también unas elecciones [que viene a ser lo mismo].
Dios, con todos sus nombres, es el mal del mundo.

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sábado, enero 03, 2009

LAVS DEO.


3 de enero de 2009
Ayer le prometí a Guillermo que iríamos todos a desayunar juntos a la pastelería Italia, que mi chico flipa con los desayunos pantagruélicos [igualito que yo, a qué negarlo], y quedamos en madrugar para que no tuvieran atascado el lugar esa horda de madrileños y portugueses que vienen al mochileo o al esquí proforma.
A primera hora de la mañana ya estaba mi Guille en pie esperando como un campeón a que yo saliese de la ducha [Felipe se rajó por ardor de cama y Geles dijo que desayuna mejor en casa, por lo que la cosa se quedó en dos, los dos glotones de la casa]. Nos manducamos colacao con bollería y un enorme zumo de naranjas recién exprimidas... mmmmm... y compramos unas palmeritas de huevo y unos donnuts para que los desayunaran en casa Geles y Felipón [el secreto del paquete es que también había goloseo para Guille en su interior].
Dejé a Guille en el portal de casa y me fui hasta mi viejo estudio de Colón en busca de una preciosa edición de “El Parnasillo”, con la antología poética de Bocángel en dos tomos, que me regaló Luis Alberto de Cuenca el 2 de julio de 2005 en uno de los encuentros que tuvimos por aquellas fechas [me lo dedicó el colega “Para Luis Felipe, con la devoción milenaria de Luis Alberto”]. Pues buscando esos tomos deliciosos del que escribió “Cautiváronme dos ojos / como Dios hizo un Argel...”, me topé con una bolsa blanca que alguien había depositado sobre mi vieja Underwood. La tomé y enseguida supe que contenía un libro gordote. Lo saqué de la bolsa y tuve que sentarme en la sillita de mi biblioteca para no caer desvanecido al suelo. Era una edición de 1702 conteniendo la parte primera de las “OBRAS DE D. FRANCISCO DE QUEVEDO VILLEGAS, Cavallero de la Orden de Santiago, Señor de la Torre Iuan Abad. DEDICADAS A LA MVY ILVSTRE ACADEMIA DE LOS DESCONFIADOS DA LA EXCELENTISSIMA CIVDAD DE BARCELONA”. La edición es del maestro impresor Jayme Suriá y rezan como lugares de venta, en Barcelona, la casa de Jayme Suriá en la Calle de la Paja; la casa de Iuan Piferrer, en la Plaza del Ángel, y la librería de Iayme Batlle. Contiene un prólo de Fray Miguel Zugarramurdi y los imprimatur “Die 19. Octobris 1702. / IMPRIMATUR. / Romaguera, Vic. Gen. & OFF.” y “ Die 19. Octobris 1702. / IMPRIMATUR. / De Senjuft, & Pagés, Cancel.”.
Toqué el libro con incredulidad, pasé sus páginas [algunas con restos inequívocos de carcoma, pero limpias de hongos y humedades], leí algunos párrafos con auténtica curiosidad y me detuve en el índice de contenidos, que es el que sigue [sic]:

• EL Sueño de las Calaveras.
• El Alguazil Alguazilado.
• Las Zahurdas de Pluton.
• El Mundo por Dedentro.
• Hiftoria, y Vida del gran Tacaño.
• Vifitas de los Chiftes.
• Cartas del Cavallero de la Tenaza.
• Libro de todas las cofas, y otras muchas mas.
• La Culta Latiniparla.
• El Entremetido, la Dueña, y el Soplon.
• Cuento de Cuentos.
• Cafa de los Locos de Amor.
• Carta de las calidades de vn Cafamiento.
• Carta de lo que fucedió en el viage, que el Rey nueftro Señor hizo a Andaluzia.
• Vida de Marco Bruto.
• El Romulo, traduccion del que efcriviò el Marquès Virgilio Malvezzi.
• Carta de Luis XIII. Rey de Francia.
• Tira la Piedra, y efconde la mano.
• Vida de San Pablo Apoftol.
• Vida del Bienaventurado Fr, Tomàs de Villanueva.
• Memorial por el Patronato de San-Tiago.


Y pasé la mañana entera rendido a la escritura del maestro Paquito Q., descifrando su ingenio poderoso, riendo con sus continuos golpes bajos a Garcilaso y subidito a una nube de las buenas.
Con mi tesoro, como un Frodo temiendo convertirse en Gollum, corrí hasta mi estudio nuevo, pues en el viejo hacía un frío de cojones, y volví a disfrutar como un crío tocando, acariciando páginas, leyendo aquí y allá, riendo de satisfacción...
No sé quién lo ha dejado donde lo encontré, pero para mí supone el mejor arranque del año que pudiera imaginarme. Jo, estoy absolutamente emocionado.









viernes, enero 02, 2009

Los goznes de la espalda.


2 de enero de 2009
Como escribía el bueno de Carlos Barral en su poema “Evaporación del alcohol”, empiezan a ‘notarse los goznes de la espalda’, chirrían las rodillas igual que lo hace el coche [hoy lo dejé depositado en el taller de Vicente para ver qué le pasa], la cabeza no aguanta ya el trasnoche, las manos se aturullan con un no sé qué eléctrico que las deja entumidas por segundos, el cuello cruje [y no es vejez, que es solo fruto de un jodido frenazo hace unos meses] y hasta mi pie derecho ha perdido una uña fruto del golpe seco de una máquina.
¿La cabeza?... a su jodida bola, intentando flotar o huir o encontrar un olvido decente sobre el que hacer dos pausas.
El año empezó así, como si nada, con avería en el coche, como he dicho, y un hervor a tartana en el chasis del cuerpo, y un montón de clientes pidiendo calendarios, y ese tipo del banco que me llamó hace un rato para decirme no sé qué de que no hay saldo [ayer tampoco había, pero no me llamó porque era festivo].
En casa, todo chuli, pues nos llegó la niña para pasar dos días [no le vimos el pelo, pero la casa mordía su presencia en cada esquina] y tramitamos juntos –todos– las cenas y comidas, los juegos de la Wii, las pelis de la tele, el turrón y las risas, los brindis con champán...
Al mundo también le suenan mucho los goznes de la espalda, con los judíos matando en la tierra usurpada y metiendo tensión con su chispa de guerras y conflictos mundiales, con la falsa esperanza negra que es Obama [para el que no lo sepa, será más de lo mismo, pero con mejor cara, que en esa Roma yankee solo manda el dinero y los que lo poseen... quizás cambien las formas, que no es poco], con la gente olvidada haciendo el día entero alrededor de un pozo o huyendo por caminos de barro hacia el siempre peor... ¿a qué darle más vueltas, si no puedo hacer nada?
Para salvarme un poco, me reúno en mi estudio conmigo y hago un rol de proyectos de supervivencia:

• Escribir cada día dos horas como poco.
• Mantener la ilusión intacta de los proyectos SBQ solidario y trabajar en ellos con la sonrisa puesta y sin saber de obstáculos.
• Dibujar si decaigo.
• Mirarme lo del cuello antes de 2010.
• Intentar otro año de empresario mediocre.
• Editar cuatro libros ajenos que me gusten [ya tengo a J. M. Cumbreño y a J. A. Sainz en cola de impresión].
• Viajar por fin a México si la AECI lo quiere y me da facilidades.
• Leer poesía a diario.

En fin... pasar entretenido el tiempo que me venga y tener siempre un as en cada manga para salvar las crisis pequeñas que me lleguen.

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LA FUGA DE ANTOINE DOINEL

Fue la lluvia
y mirar desde el furgón
los rostros vegetales del gentío,
el medir las mañanas en el suelo
según la luz corría de baldosa en baldosa,
el eco de tu voz en las paredes
–sin respuesta jamás–
y esa curiosidad que es como el hambre
por ver el horizonte de los héroes.

Te preguntaste si en el mar habría
una salida neta del silencio
que rezuma el ser uno entre los hombres.
Te quisiste matar por un segundo,
y comprendiste al fin
que hay un abrazo tuyo
pendiente de entregar
y otro que espera
a sopesar tu escuálido volumen.

Pues claro que la vida te interesa,
¿a qué si no esta huida de lo inhóspito?

Colette en bañador
merienda al fondo.

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jueves, enero 01, 2009

L’art n’est pas chaste.


1 de enero de 2009
La niña que salió a la noche vestida como una mesita camilla, repintada, olorosa, como virgen putón del loliteo, esta mañana quizás esté pidiendo en urgencias Norlevo o Postinor... o lo mismo no se atreva, porque la dormidita me flocó los ojos con una edición Gallimard de Dominique Dupuis-Labbé [“Picasso érotique”] y el día que contiene el final y el principio se me hizo rustidera entre “Suzanne et les vieillards” y “Le Rève”.
La niña de lunares, la niña, pintada y de lunares, la niña, con medias negras tupidas y unas braguitas rojas se fue hasta el ron barato con tacones. La niña con el pelo hecho bucles, la niña, y una diadema y un bolso negro y esa fiebre...
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Salí a la noche, justo después de las uvas, porque el jodido estómago me pedía un tratado de no agresión, y lo hice con Antonio, que también va mayor, como casi todo lo que me rodea, y fuimos a felicitar a You, pero no pudo ser, pues andaba currando como un esclavo, que lo es, que lo es, que lo es [ha tenido que trabajar las noches de Nochebuena y Nochevieja quizás porque es negro o musulmán o un paria o, simplemente, uno más de todos los que no tienen suerte con la aplicación tácita de los convenios colectivos o sectoriales... en fin, en fin, en fin...]; y le dejamos una notita de afecto sobre su ordenador de explotado, mientras una pareja con hija monamona se hacía fotos “Hola” junto al florero hortera de recepción [pijos repugnantes con crisis de gusto y telarañas en la entrepierna]. Y que nada, que volvimos a la calle para hablar simplemente, para darnos noticia de la herida de edad mirando ese desastre de los padres que tiemblan y que olvidan, que tienen miedo y comen porque les va la vida en ello, sabiendo que algo va mal y soportándolo.
Y felicitamos al bonito de Antúnez, que nos quiso invitar a probar ese ron venezolano viejo mezclado con Perrier, pero que rehusamos, porque era mejor la calle medio sola y mojada... y volvimos a casa, y se me puso el sueño en las pestañas como una máscara y medio me cabreé porque los críos no querían dejar de jugar a la Wii y yo estaba partido, con una sensación de no hacer nada que me mata... y que nos fuimos prestos a dormir para olvidar el día, las armas, los beodos... y la niña niña con sus lunares y su braguita roja y su pose Degas y sus medias tupidas...
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CANTO AL EXCESO

Hijos de la fiebre,
que habréis de ser el polvo repetido
o el humus que alimente
a la amanita o a la russula
un otoño cualquiera,
podad la vida con la afilada hoz
de vuestro aliento
–no con el fino cuchillo de plata
ni con la cimitarra tocada de marfil–,
sed parte de la hoguera
que se enciende con el alcohol barato,
lamed los ácidos nucleicos
mientras estén calientes,
arded en la ictericia del hachís
y que el desorden mismo
sea el corcel que os lleve
a destruir las leyes indecentes
del que apaga la luz.

Hijos de la fiebre,
sabed que cada anciano muere solo
y todo su resumen
es mansa incertidumbre y voz vencida,
que el gris está apostado en la próxima esquina
aguardando ese paso seguro que daréis
y no habrá vuelta atrás
ni miradas posibles.

Soy la sal de Adit,
Isak Borj,
la paura.