Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...
Bitácora de Luis Felipe Comendador
Qué trabajo más rico. Es un libro entero. Belleza caos.
ResponderEliminarPaís al desnudo.
ResponderEliminarDecadencia, a través de la mirada de un poeta.
ResponderEliminarPensé como José Ramón: que es un libro. Cada foto, un pie de foto, un texto, un querer entrar en la foto con el bisturí de la palabra y extraer el punctum, que decían los sibaritas del pensamiento. Me duelen algunas fotos. Otras son surrealistas. Me parece un trabajo admirable. El post del día. Estoy alucinando. Es usted, mi querido amigo, aunque no haya habido roce fonético ni unas birras en una bendita barra de bar para sellar la amistad, un poeta total. La palabra es un instrumento. Uno solo. Y hasta ése lo domina con magisterio. Espero que le vaya de puta madre el domingo. Aquí llueve. Nos oxidamos.
ResponderEliminarEl poder de una mirada que sabe fijarse en los detalles...
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