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Algunos ecos de sociedad y un lingüisteo de poda



Ni soy lingüista, ni se me ocurriría serlo en otras vidas [siempre me pareció que complicar la facilidad lógica de un idioma pertenece al asunto de la filosofía más que al de la comunicación real], pero ayer me amagaron amablemente –como en un tic– dos hermosos profesionales de la lengua a los que quiero un montón [Nuria Benito y Fernando R. de la Flor] –hay que explicar que me amagaron porque yo puse corrección en una forma verbal, también como en un tic–... se arrancó Lucía, la hija pequeña de Nuria y Manolillo Ambrosio, a contarme un chiste de juego de palabras ... “Felipe, ¿qué le dice un jardinero a otro?”... yo hice el silencio cómplice de espera y Lucía continuó... “seremos felices mientras podamos”... y yo, como un resorte, respondí “mientras podemos”... y Fernando y Nuria, como dos resortes, me apabullaron... “¡mientras podamos!” [hay que decir, en su beneficio, que, a los cinco minutos, Nuria aceptó el ‘podemos’, ya que ‘podamos’ sería subjuntivo del verbo poder o presente de indicativo del verbo podar, y la cosa tiene gracia si es del verbo podar ].
Veamos... el valor que el subjuntivo [‘podemos’, del verbo podar] le otorga a esta expresión es fundamentalmente de necesidad [solamente seremos felices si podemos podar -qué bonito juego de palabras-], de temor [si no podamos, no podremos ser felices], de incertidumbre... y, a mayores [esto del ‘a mayores’ me fascina], dice la gramática nueva de cien euracos por ejemplar que es obligatorio el uso del subjuntivo en la oración subordinada siempre que el verbo principal exprese una acción dudosa, posible, necesaria o deseada [¿en este caso expresa una acción necesaria?].
El indicativo [‘podamos’ lo es en presente en el verbo podar] habla siempre de hechos reales o que se tienen por ciertos, y se opone a los modos que dan valor hipotético, potencial, imperativo... je... así que mientras nosotros ‘podemos’, seremos felices... o quizás no.
Y que fue una tarde hermosa, con Antonio Gómez a mi ladito, enseñándome siempre –con los ojos, con las manos, con las palabras...–. Llegó a eso de las tres y media y me pilló montando una maqueta para cierta movida cultural que se anda preparando... rematé mi curro y nos subimos a PdT a pillar unos cafeses... allí me contó que se había inundado su centro de trabajo y habían tenido que sacarlo de allí en barca, que ahora trabaja en el psiquiátrico de Mérida, que su hija divina sigue pasos hermosos y que Claudia andaba algo asustada con mi serie de entradas dedicadas... hablamos también de los problemas de una ciudad pequeña que es capital autonómica [esos problemas los sufren Mérida y Santiago de Compostela], de las enormes deudas municipales que eso acarrea, de los latrocinios políticos y de las deserciones... también hablamos de amigos y de censores [un político extremeño ha parado la edición de un libro de un amigo común por contener un par de palíndromos que no le parecían adecuados], de nuestros achaques y de nuestros recuerdos... y en eso llegó Concha Bueno y le pasé el testigo para volver al trabajo de mi imprenta. Antonio y Concha se fueron juntos a preparar la presentación del libro de mi amigo y a ensayar con el guitarrista escocés [Guillermo] que haría el acompañamiento musical a su lectura.
Me escapé un par de veces del curro para ver cómo iba el asunto y noté enseguida que mi Antoñito se había ganado a todo el mundo y que le estaban tratando de fábula [como saben tratar los chicos y chicas NOTESALVES a quienes se acercan a esa su casa de todos].
Un puntito antes de las siete ya estaba yo en la puerta de NOTESALVES fumando un cigarrito y viendo cómo llegaba el público para asistir a la presentación del libro de mi amigo... Marina y Arturo, Raimundo y señora, Paquito Gabbana y su santa reguapa, el coleguilla que trabaja en la SS y que siempre anda muy preocupado por el mundo de la cultura, Antonio G. Turrión... y de pronto llegó el contubernio morillero... primero la avanzadilla de hermosísimas damas con Nuria al mando y luego los santos varones Fernando de la Flor, Manolo Ambrosio y el fotero Victorino... y otra sorpresa, que llegó la moza de la revista “La Huevera” [me recordó que Alberto Hernández y yo tenemos una participación pendiente en “La Huevera” y que tengo que escribirle un haiku]... y más gente, que el asunto estuvo bien habitado.
Y nada, que acometí la presentación del acto haciendo hincapié en los valores humanos de Antonio Gómez, y también en sus valores creativos [que guardan altura con los anteriores, no en vano tengo a mi Antonio como el mejor poeta concreto vivo europeo y el más destacado de la historia de nuestro país junto a Joan Brossa –el tiempo me dará la razón, que estoy seguro en esto–... conté algunas anécdotas de nuestro decurso juntos por las tierras de España y le di paso... Antonio leyó cuatro poemas de su libro y luego se lanzó con un inédito que nos dejó asombrados, una pieza larga de recuerdos de infancia que eran comunes a casi todos los que estábamos allí y que nos erizaron y nos llenaron de un sentimiento nostálgico que se percibía de forma neta... y yo me iba quedando con montones de imágenes que pertenecen ya a su obra gráfica y concreta, a sus objetos de Arte... aquel poema contenía montones de metáforas a las que Antonio les ha dado forma gráfica y volumen... me pareció delicioso escuchar a mi amigo, emocionarme con sus palabras y sentirme arrullado por la música de Gerardo [que el tipo escocés lo hizo de cine].
Cuando terminó el acto, nos tomamos unos vinitos con cacahuetes y charlamos de todo... se vendieron bastantes libros [mil gracias al detallazo de la editorial LUPI] y algunas láminas y pasamos a cerrar el día con otra copita en PdT... allí llegó la charla distendida, el chiste de Lucía y el trasteo lingüístico, el relato de anécdotas, las declaraciones de intenciones amigas, una bonita conversación de arte con Nuria en la que intercambiamos técnicas de trabajo, opiniones y sensaciones... le hice un dibujo a Lucía por ‘tener aún la cabeza a pájaros’ y acompañé a Antonio Gómez hasta su coche para despedirle.
Luego volví a despedirme de los contubernieros morillinos, que pillaron algunos librillos SBQ de los de a un euro y me fui a mi camita feliz y contento del buen día que me habían deparado mis amigos y, especialmente, de haber tenido a mi ladito, otra vez, a ese artista íntegro y rabiosamente humano que es Antonio Gómez.
Quede aquí mi afecto y mi agradecimiento para Luis, Concha, Mayca y Josetxo... lo estáis haciendo muy bien, amigos, aunque habrá que ir puliendo cosillas poco a poco para que NOTESALVES sea el referente cultural que debe ser... un abrazo fuerte por vuestro arrojo y a seguir como unos campeones.











Y que flipo con este enlace del santanderino "Diario Montañés":


No hay como tener colegas tan chulis como José María Cumbreño [gracias, amigo].


Comentarios

  1. Cuánta gente buena por allí.
    No te enredes en cuestiones de subjuntivo: en la gramática se admite la viviencia personal del hablante.
    Somos felices mientras podemos.
    Seamos felices mientras podamos.
    Seremos felices mientras pudiéremos.
    Es más, aquí el futuro de subjuntivo y otras formas que vendrían mejor a ese seremos inicial han pasado a mejor vida y nos suenan fatal (Salga el sol por donde saliere ya no lo dice nadie).
    En fin, que en un par de empujones nos han matado el subjuntivo: mejor para los programadores informáticos y los extranjeros, peor para los matices de nuestra lengua. ¿Y qué será de nosotros sin los matices, especialmente en la poesía, querido Luis Felipe?

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  2. Me gustó de Antonio, su chaqueta desgarbada, su mirada imprecisa que nos sonreia mientras sus labios, serios, eran capaces de contarnos anécdotas de otros tiempos, señalando en nuestra memoria instantes precisos y a nuestro gestos risas inmediatas. Me gusto su forma de estar, de ser, aún no le conozco. Me gustó verle sentado firmando libros mirando, si vernos, creo, a todos los lados desde los que le hablaban.
    Me gustó su dedicatoria, porque a mí me cuesta dedicar, es difícil.
    Me gustó estar contenida en un contenedor que será lo que nosotros hagamos de él.

    Me gusto estar.
    Bss

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  3. Quiero dedicarle este comentario a Gerry,que en esta tarde de recuerdos nos puso un hilo conductor musical "Blueseado" que le quedó al extraordinario poema de Antonio muy al pelo,porque el Blues es el alma triste de todos los músicos que también nos acordamos de otras vidas lejanas.Y que le dejó un apunte musical al poema para poder cantarlo,aunque los cantautores,o los autores que cantan -como dice Luis Farnox- ya no estén de moda.Thanks Gerry,so wonderfull.

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  4. Quiero dedicarle este comentario a Gerry,que en esta tarde de recuerdos nos puso un hilo conductor musical "Blueseado" que le quedó al extraordinario poema de Antonio muy al pelo,porque el Blues es el alma triste de todos los músicos que también nos acordamos de otras vidas lejanas.Y que le dejó un apunte musical al poema para poder cantarlo,aunque los cantautores,o los autores que cantan -como dice Luis Farnox- ya no estén de moda.Thanks Gerry,so wonderfull.

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  5. Luis Felipe, nunca leí nada de Antonio Gómez y, como ya me conoces un poquitín, seguro que no te asustas si te pregunto... ¿qué es un "poeta concreto"? es que nunca lo escuché, ni siquiera en Fuentetaja.
    (Y ahora todos estarán pensando: "halaaaaa, pero qué bruta es la gachíí!". Pues vale, y qué pasa? eh?! listillos...)

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  6. La metalingüística es poética por necesidad, sin embargo, entre risas, arte,poesía, vinitos y excepcional compañía se convierte en un "recuerdo de los que sí se recuerdan"; eso, no sabe uno muy bien cómo se puede agradecer y corresponder debidamente... supongo que con otro recuerdo... Besos desde Morille

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  7. Airun, el placer fue casi todo mío... de verdad.
    Un abrazote.

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