Ir al contenido principal

TransBlues Béjar 2010 [cigarritos mágicos].






No sé si fueron los cigarritos mágicos... el caso es que juro que allí había un bajista tocando con guantes negros, pululaba por el lugar cierto espíritu sesenta trasegado en una mujer con un exagerado peinado afro, había dos tipos con Harley tomando Fanta de limón, Pablito se daba golpes con dos dedos en el brazo, un pijo ancianito bailaba poseído moviendo la cabeza, la latina de blanco se presentó de negro, un tipo de estética del Medio Oeste se encendía cigarritos liados con un mechero de mecha amarilla, una pareja mayor tapaba con mimo a una cría que dormía en su carrito [eran casi las cuatro de la madrugada], un borrachito joven estaba empecinado en hablar desde abajo del escenario con el tipo que estaba cantando y en una esquina andaban los jodidos representantes de los grupos blueseros reclamando servicios absurdos y pagos convenidos... y yo estaba en una nube fantástica que venía de la falta de sueño, de toda la acumulación de malos tiempos recientes, del puntito de alcohol y de la música molona que me entraba por los oídos y por los ojos [quizás también por los cigarritos mágicos... no sé]... el caso es que entre bajones y subidones me lo pasé de perlas, bailando a mi modo, coreando algunos temas, haciendo fotos, bebiendo cervecita fría, charlando con colegas o simplemente dejándome estar sentado a los pies de la barrera de la plaza de toros bejarana.
Quede para los anales que Bill Evans cuajó una actuación maravillosa en la que el soulgrass me pegaba duro en los padentros [a Robben Ford lo tenía entre sombras, aunque dejó algunos ratitos divinos de guitarra y de voz]... que los fabulosos Thunderbirds son realmente fabulosos, sobre todo esa armónica inigualable de Kim Wilson, un calvete mayor y blanquito que no da imagen de lo que regala en el escenario, que es una verdadera pasada... que Michael Hill fue el cierre que más he disfrutado desde aquél del tristemente desaparecido Skeeter Brandon con su ‘Georgia’ mítico [lo tengo grabado y lo escucho mucho, mucho, mucho... y os lo dejo aquí para que os hagáis una idea de la pieza que Skeeter nos dejó en Béjar antes de desaparecer].
Y que acabó el blues otra vez, aunque yo sigo en esa nube de cigarritos y estrellas arriba, una nube en la que me encanta estar y de la que no querría salir nunca.
Un abrazo agradecido a Miguel por propiciarnos momentos tan especiales.
Dicho y hecho.

















Gerardo, Chiqui y Elenita.












Comentarios

  1. El viernes, a las 6:30 h. de la mañana, puse RNE y estaban anunciando vuestro festival "en la plaza de toros más antigua de España...", eso decían.

    Cómo disfrutas!!

    Bsitos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …