jueves, enero 07, 2010

Palabras de usar y usar...


Por eso de comerme el tiempo de alguna forma, me paseé la Plaza Mayor [por donde pude, claro, que entre las obras pantagruélicas y los coches aparcados a su bola, no hay forma humana de centrarse en ese foro bejarano en estos días]... según bajaba, vi que la librería Cervantes ha cerrado por jubilación de Ricardo y que la tiendita de dulces y pan de la esquina ha pasado a mejor vida... dos negocios menos en el barrio... por allí pululaban el pintor artístico de la zona con su purito, el taxista gimnasta haciendo sus sesiones sistemáticas de paseos a velocidad y levantando los brazos, la gitana gorda, el tuerto cansino, la viejina de los cafés a domicilio y una comandita municipal de mujeres que intentaban levantar una losa de granito de la calle entre risas y chascarrillos [el ‘Plan E’ de don Zapatero es fabuloso para contar... no sé si tanto para arreglar la crisis, aunque ayuda]... la Plaza Mayor está remojada estos días, como si hubiera salido de una inundación con terremoto incluido [a las obras me remito]... la iglesia está como lamida y goterosa, aunque no para en su cansino campaneo [el cura es insistente, insistente, insistente... y el palacio/instituto ducal tiene una de sus torres encondonada y como de luto [van a hacer allí no sé qué historia para ver las estrellas].
Busqué los soportales, que siempre me han gustado como mirador, y me fumé un cigarrito escudriñando el biotopo placero, que con estas temperaturas y estas nieves está como desalojado... y nada, oye, ni los gitanillos cantautores, ni el desinhibido [que lo mismo está penando destierro... Dios nos libre de él por mucho tiempo], ni las viejinas caedizas de después de misa, ni la hermosa señorina de la bata de boatiné azul... mi mundo Amarcord hoy no existía a pesar de que lo busqué pleonasmo en mis iris tiritones.
Y de esa nada con humo, a la deriva de mi silla/ataúd, a esperar a que llegase algún cliente y a indagar en mi memoria algún guiño desde el que escribir algo...
Hoy soy el justo estribo de un cubismo plano hecho con tonos sienas y grises, pero también estoy como encogidino y sin ningún sentido práctico... veo al fondo de mi cabeza azoteas con gatos andando despacito entre las venas gordas, como si quisieran cazarme; muertitas sin sepultar que sonríen vivarachas, dos días mal llovidos porque no pude verlos, un patio con aljibe, dos caléndulas [¿o quizás calendarios?... no sé], el pedazo de falda que le quité a una musa, un frutero con dos naranjas mandarinas y un prendedor plateado... pero todo cubista, plano, siena y gris... al norte de las sillas reposan las cabezas recién cortadas y suena un minué [también es plano]... más allá están los santos con descochones, los techos altos de cuando era chico, los curas con misal y mala hostia, el rubí que se desplomó del ojo sideral de una estatua de Shiva, un espectador dormido de 1959, los ojos de un lenguado, un delicado vasito con el sudor de una tarde y el pecho sin pezones que dibuje en agosto... así nace el dibujo antes de ser el trazo, así se me incorpora hasta las manos y busca una salida temblorosa, así rezuma para ser siempre mucho peor que el más malo del mundo... globos glóbulos ojos blandos blancos oblongos lenguas bilingües blindándose Berlín brocados lívidos Ludivina blondas muslos clavo crótalo crema vientre violín Violante boj... me encanta asar palabras, dirimirlas, hurtarlas de su costra, deshacerlas, colmarlas... me encanta pronunciar palabras a solas, en alto, sin sentido... cable bloque botella cono cal molibdeno moltura mijo mole muele ele... palabras en favor del aire viciado, salidas a la vez que el humo del cigarro, hechas para volar y golpearse despacito en el cielo raso de mi cuarto, en la bombilla, en los libros con olor, en la servilleta... palabras de usar y usar que no me digan ya nunca que la jodida vida es esto y esto y esto, coño, que ya está bien, que ya es suficiente, que ya basta.
Hoy la hierba está más que para tumbarse.

Día de nieve y fotos.


Otra vez con el tranco corto y bufando... sin retranca y con bufanda... retorcido y menos bufón que ayer.
Llegué anoche a casa y ya estaba nevando, y tenía frío, y me dolía el estómago, y estaba hasta las trancas de haber fumado como un cosaco aburrido... tomé mi vasito de leche chocolateada y me metí en la cama para intentar quedarme dormido viendo la tele... ponían en ‘La 2’ un documental sobre los orígenes del hombre y su evolución y me enganché... la caza, las primeras luces del arte en las cavernas, la comunicación hablada, el primer lobo domesticado, los primeros poblados, la agricultura, la ganadería... y yo tosiendo... y seguía nevando afuera... me imaginé entonces uno de aquellos tipos recolectado bayas o afilando puntas de lanza, sin la comida del día asegurada, pero con el espíritu de la dominación de su entorno... ya no podríamos entrar en esa gesta, porque somos una especie adocenada que se ha salido de la ley de selección natural por auténtico desparrame.
Los problemas ahora son acuciantes (?) en el campo de lo ficticio, ya no son de necesidad perentoria y vital [para la mayoría de los primermundistas, claro], son de puro capricho en su mayoría y de mera virtualidad.
Antes se disputaba y hasta se mataba por comida, por agua, por espacio físico... y ahora se hace lo mismo por dinero [en todos sus cortes y sus sesgos], ese material de valor supuesto y cambiante que en sí mismo carece de valor.
Vaya, y no tenía yo ganas hoy de hablar de cosas mundanas... y no las tengo, así que voy a cambiar de tono.
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Ayer me descojoba cuando descubrí en la red que el Doctor Honoris Causa, por la Universidad de Salamanca, Enrique de la Villa Gil [al que no tengo el gusto de conocer], hacía mención a mi obra en su discurso de investidura con una nota a pie de página [la 183] en la que, para mi sorpresa, me acreditaba como ganador del Premio de Poesía Ciudad de Melilla 2006 [craso error del Honoris, que ese premio dado es excesivamente difícil por su golosería y por las migrañas de sus antes y despueses] por mi obra “El gato solo quería a Harry” [que los doctores por la USAL confundan Mérida con Melilla me deja cierta esperanza]... el caso es que me reí al leer el discurso entero por ver cómo se utiliza el material creativo de quienes no tenemos sueldo fijo ni discontinuo por ese trazo, y que se hace en los actos de pompa y boato [con errores en nota incluidos] para que a uno [a otro] lo empaqueten con birrete y titulote... ¿eso podría mirármelo la SGAE para ver si le saco al perico unos eurillos?... porque utilizar mi versapia para obtener un cargo de honor [y sin petición previa] debiera ser más o menos [en términos SGAE] como que Ramoncín cante en concierto multitudinario tres temas de los Rolling’s... es broma, eh, Dr. Enrique... que luego todo se sabe y llegan las malas interpretaciones... que sepa usted que me siento muy honrado por su cita [aunque lo de sentirme honrado no va mucho con este toque amorfo que me lleva y me trae últimamente].
Lo dicho, que descojonadito y gracias.
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Y que me llegó librito firmado del colega antequerano Agustín Porras [‘La mosca becqueriana’] en edición de Papeles de Trasmoz subvencionada por el Ministerio de Cultura... me divertí con la lectura y lo pongo en su haber. Gracias, Agustín.
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Falto de curro y con ganas de hacer, a la una y media me tiré al frío con mi cámara para intentar algunas tomas aprovechables para el fondo de imágenes de imprenta, me subí hasta el paraje de La Fuente de el Lobo [donde había unos veinte centímetro de nieve] y me enganché a experimentar con obturador abierto y el 400 mm sobre la ciudad ahogada en la neblina... fui a comer a casa [lo hice a velocidad de crucero] y me llegué hasta la imprenta con ganitas de ver el resultado de mi trabajo... ¡sorprendente!... os dejo algunas de las imágenes.








miércoles, enero 06, 2010

Hypokrisis


Tomaba esta mañana un café con Albertito [él con porras y yo sin ellas], cuando salió el término “hipócrita”...
La hipocresía, que no es ni más ni menos que un miedo incontrolable a referirse a uno mismo de forma directa y con sinceridad, es uno de los peores males de nuestro tiempo que utiliza la lógica y el discurso como medios de ocultamiento de los verdaderos criterios personales, intentando confundir ‘lo que se es’ con lo que ‘se piensa’, arrojando un altísimo porcentaje de hipócritas que se nos presentan como salvadores ideológicos del mundo [la verdad neta es que intentan ser salvadores ideológicos de ‘su’ mundo] mientras que ‘son’ solamente individuos aprovechados que chupan como esponjas y no devuelven nada al medio, ni siquiera el agua bien filtrada.
El hipócrita más dañino [hay un exceso de ellos] resulta ser el gran egoísta/egotista que, desde una posición asentada, con más medios que la enorme mayoría de la humanidad, con su empleo fijo y un sueldo que no responde ni en sueños al trabajo que desarrolla, se atreve a levantar la voz para dar lecciones [siempre teóricas] de moral y de vida, de justicia y de libertad... esos tipos crean una realidad para sí mismos en la que mezclan con maestría la lógica y el discurso e intentan convencernos, desde esos parámetros, de que solo su vida tiene sentido, mientras piden valores al otro que jamás se aplican a sí mismos.
El hipócrita grita lo que desea que suceda, mientras oculta qué él jamás pondría nada de su parte para que suceda lo que desea... de esta forma crece la gran mentira en la que nadamos todos, la del fingimiento continuo, esa mentira que hoy se hace precisa para ocupar espacios en los que, si nos mostramos como somos, no tendríamos cabida.
Y, ¿a qué viene todo esto?... pues viene a mi necesidad de definir hoy la mentira hacia la sociedad y hacia uno mismo, a la necesidad de saber cuándo, cómo y a quién llamar hipócrita, a mi necesidad de buscarme hipócrita e intentar borrar ese aspecto de mí... en fin, a intentar conocerme y conoceros mejor para poder caminar más relajado, conociendo mejor el terreno y sus charcos...
Ahora sé que quien plantea políticas de justicia social y de igualdad, mientras coloca a sus cercanos ideológicos en residencias de ancianos o utiliza sus poderes democráticos prestados por el pueblo para aprovecharse de la situación es un hipócrita... que quien grita “¡justicia y libertad!”, mientras no da un paso real y tangible para que eso suceda, es un hipócrita... que quien habla de la pobreza con entusiasmo combativo y no hace nada con el excedente de su sueldo o con las sobras de su comida, y busca trabajos dobles y triples para acumular, es un hipócrita...
La verdad es que conozco a más hipócritas de izquierdas que de derechas [aunque cuando sale un hipócrita de derechas es para echarse a temblar].
Y la solución debe ser siempre práctica... si quieres arreglar el mundo, hecha horas en arreglarlo y no en contarles a los demás cómo podría arreglarse.
Y la respuesta al hipócrita debe ser siempre tajante... practica lo que dices y hazlo frente a mis ojos... y en caso contrario, cállate ya.
Jo, voy a tener que decirme a mí mismo tantas veces estas cosas.
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Por eso de que hoy es día de Reyes, he decidido echarme un nuevo ‘template’ para mi blog, que ya estaba harto de verme oscuro y de que algunos amigos me dijesen que tenían dificultades para leerlo e incluso para abrirlo... es curioso que justo al habilitar por primera vez el apartado de ‘reacciones’, la primera en llegar ha sido un ‘bah’ que me ha encantado. Espero que os guste el nuevo formato... feliz año a todos.
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Andaban mis sobrinos charlando sobre sus curros, contándose que a su lado ha caído el empleo en un 50% desde el año pasado, que se están viendo venir que sus empresas [grandes y de telefonía] van a empezar a imponer contratos profesionales [a trabajadores dados de alta como autónomos] para cargarse los clásicos contratos de trabajo por cuenta ajena con alta en la seguridad social y derecho a paro... y si mis chicos las ven venir así, que son jóvenes y listos, es que van a venir así... y en esto no hay convenios colectivos que sirvan ni gaitas de negociación entre sindicatos y empresarios.
Me preguntaron en un punto que cómo veía yo la cosa, y les dije la verdad, vamos, lo que pienso... si se destruye el enorme cultivo de pequeñas empresas [que es el que sostiene el sistema], todo se va a la mierda en menos que canta un gallo... y para que se detenga esa destrucción que ya está en marcha, hace falta voluntad política y arrojo por parte de quienes manejan las estructuras económicas, volver a crear autopistas para el jodido ‘circulante’, obligar a las administraciones a pagar sus deudas en plazos cortos, procurar que las deudas con la Administración puedan ser compensadas con esas otras deudas que la Administración mantiene con los diversos sectores, achuchar a la banca y dejar de sostenerla porque sí [si se le dan fondos, hay que obligarlos a que ellos den oportunidades], ajustar los sectores públicos y moderar los sueldos en función del trabajo real que desarrolla el funcionariado, dar las mismas oportunidades sociales a los trabajadores autónomos [que tengan la seguridad de poder gozar del mismo desempleo y de las mismas protecciones de los que gozan los trabajadores por cuenta ajena]... es decir, reconocer de una vez que el sector de la pequeña y mediana empresa es fundamental para el mantenimiento de la economía de nuestro país.
Mis chicos me escuchaban y se notaba cierta sombra en sus ojos... ellos también creen [me pareció] que el empresario, por el mero hecho de llamarse empresario, es un sinvergüenza.
Así no vamos bien.

martes, enero 05, 2010

Ha muerto Lhasa de Sela


La mujer que mejor entendía la poesía dentro de la música, un ángel extraordinario en nuestro tiempo, la voz que más me sensibilizaba desde hace varios años... murió el día uno de enero en Montreal a los 37 años y no es justo.
Hoy estoy muy triste.




Temblad con una de sus últimas grabaciones [abril de 2009] junto a Patrick Watson.... a mí me pone blandito, gatinino y absolutamente erizado.

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Es la hostia... me levanto con la noticia de la muerte de Lhasa y me desubico varios grados más de los normales en esas crueles salidas matinales de la cama... me estiro sentado en el retrete y de pronto se me caen unas lágrimas... son buenas... Lhasa las merece... y me pongo al trasiego de reconocerme... mirada a mi desnudo en el espejo, cálculo mental de mi peso, movimientos de diversas articulaciones para ver si funcionan, caricia a mi rodilla dormida, mirada intensa a mis ojos y valoración a distancia de mi sexo... todo como siempre, jodido, pero no demasiado. Persiste mi angustia de estómago, aunque va a menos desde que comenzó el dolor en la noche de fin de año y las mucosas tabaqueras me hacen carraspear durante un rato... todo normal.
Me clavo en la ducha y, como soy el primero en utilizarla, me pinchan las primeras gotas frías hasta despertarme del todo... hostia, Lhasa ha muerto, es una putada grande que la muerte se lleve a los mejores, a los imprescindibles... desayuno dos dedos de leche fría y me tiro a la calle... humedad por todos lados, niebla, frío... llego el primero al curro y enciendo las luces y las máquinas... todo parece más triste que de costumbre... me conecto para ver la noticia de la muerte de Lhasa, como queriendo haberme equivocado al escuchar la noticia entre sueños... Lhasa ha muerto, coño, es verdad... y recibo a mi gente, que llega al curro como un goteo, y tomo los fondos de hucha SBQ y me acerco hasta La Caixa para hacer el ingreso y enviar pelas a Perú... allí saludo a Gerar y charlo un rato con él... me pregunta por mi salud y le cuento que ando chungo... toma una de sus tarjetas personales y en el envés escribe “Omeaprozol... protector estomacal”... y me dice “puedes tomar los que quieras antes del desayuno, que no tienen contraindicaciones... a mí me van de fábula... ah, y tienes que traer 60 euros para poner la cuenta al día...”... y me pongo a pensar en la situación cómica de que el director de uno de los bancos con los que trabajo me pase consulta y me recete... se lo agradezco y me vuelvo al trabajo sin muchas ganas... no hay curro y me viene a invitar a un café el amigo Joselín... subimos a PdT, donde está otro de los directores de banca que me prestan sus servicios, Andrino, que enseguida nos pide consumición mientras se pone futurólogo... “Felipe, te van a cortar el teléfono”... y me da la risa, porque se ha muerto Lhasa, Gerar me ha recetado Omeaprozol y Andrino está leyéndome el futuro... el mundo se descontextualiza solo sin que yo me empeñe en ello... es la hostia.
Luego Josetxo, que viene a ver las sillas de mi abuela para su local de arte “No te salves”... son el mejor lugar que pudiera imaginarse para esas sillas recuerdo que un día me quedé para que no se pudrieran en la basura... “...y, Felipe, ¿una silla antigua de despacho que tienes allí, que está rota... la puedo traer también y restaurarla?... es absolutamente divina”... es mi silla, Josetxo, en la que he escrito todos mis poemas, en la que he pasado los malos y los buenos momentos, en la que he pensado, en la que he muerto y vivido eternamente... es tuya, como el espíritu de Lhasa que hoy me trae mordido y remuerto de pena...
Y luego a casa, a comer... pero me quedo dormido antes en el sofá, estoy como mareado, ido, indespierto, triste de atar y desatar... y como mal mis espaguetis con carne y tomate, y como mal mi par de mandarinas... Lhasa, no puede ser, no debe ser... y paseo la niebla para volver al curro... y vuelvo a llorar a solas, caminando...
No hay lugar para los hombres penúltimos...

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domingo, enero 03, 2010

De Poesía... o el estudio de mi sombra.


La poesía consiste en construir lugares que de otra forma serían inexpresables... si nombro ‘pluma’ a mi pluma, la estoy enunciando en su calidad de objeto físico, y ese nombrar no es poesía, es mera comunicación con quien me escucha... si la pongo en relación con otras cosas nombradas [como papel, tinta, mano...], estoy aumentando la dosis de comunicación con el que está enfrente y me estoy haciendo entender hasta llegar a expresar usos y funciones [la pluma con tinta escribe en el papel y va de mi mano... la pluma sin tinta, aunque vaya de mi mano, no escribe en el papel], y ese relacionar lo nombrado no es poesía... puedo incluso hasta jugar con las palabras que representan esos objetos para, sin llevarlas a efectos físicos, buscarles las distintas posibilidades reales [con la pluma y la mano me puedo rascar la cabeza... con la tinta puedo manchar mi mano y cambiar su color... con mi mano puedo arrugar el papel y lanzarlo...], y ese trabajo mental sobre la posibilidad tampoco es poesía.
¿En qué consiste entonces la poesía que pueda hacerse con la pluma, la mano, el papel y la tinta?... pues sencillamente en llevar esos términos con representación real a planos en los que comiencen a descontextualizarse para configurar un universo distinto de pura construcción mental, un universo que precisa de belleza, autenticidad, ingenio y crecimiento libre en la cabeza de quien lo recibe [o sus contrarios si son buscados por el poeta]. Pero no debemos equivocarnos y pensar que la poesía debe ser un camino hacia la fantasía y que debe estar ajena a nuestra experiencia cotidiana [eso sería un error de bulto], sino que la poesía es pura atrevimiento en la construcción de una nueva realidad [algunos filósofos la llaman ‘realidad última’], cambiando los valores de lo nombrado y cambiando sus relaciones... y siempre buscando una comprensión última, siempre moviéndonos en un camino de conocimiento... así, conseguiremos ir creando un mundo distinto dentro del mundo... para que lo imaginemos mejor, es como si el mundo real fuese nuestro cuerpo físico y la poesía comenzase justo en la sombra que proyecta, que según le incida la luz, puede ser penumbra y sombra nítida a la vez o puede multiplicarse según el número y la posición de los focos... y aunque tú midas un metro con setenta centímetros, tu sombra puede medir diez metros o unos escasos 30 centímetros... y puede aparecer y desaparecer, girar a tu alrededor, quedarse a tu espalda o buscarte siempre el frente... puede adaptarse al terreno, ser suelo y pared, rocas informes e incluso estar sobro otro hombre o poseer poco a poco a una mujer... mirar tu sombra, seguirla, jugar con ella... puede perfectamente hacerte entender lo que es la poesía... así, la poesía siempre está más allá de la realidad que le da luz, componiendo y descomponiendo un nuevo universo que, cómo no, también es real [la realidad última]... y junto a ello está el lenguaje [y también el idioma, que es el encargado de la plasticidad] como única herramienta de ‘posibilidad’... con él nos hacemos humanos en su más hermosa dimensión, con él ordenamos el mundo, lo creamos y lo recreamos; desde él nos salimos de la dimensión física y llegamos a la dimensión poética, nadamos en su polisemia y nos ahogamos a veces en ella, con él nos equivocamos y acertamos, con él construimos y deconstruimos, con él encontramos claridad y también todo se hace turbio y confuso... así las cosas, debemos tener claro que la poesía no aclara conceptos, sino que abre caminos y alumbra nuevas dimensiones sobre las que trabajar para lograr una experiencia estética individual que puede ser llevada al otro [en el que probablemente será radicalmente distinta a la obtenida por quien poetizó]... la poesía no debe nunca demostrar, sino que debe quedarse en el ‘mostrar’ mediante la herramienta de la posibilidad [el lenguaje] los caminos de la imposibilidad.
Hacer un poema es una de las labores más altas y serias que puede plantearse el ser humano... e intentar un poema (?) sin saber qué es la poesía, lo que contiene, a lo que lleva, en qué consiste... es una de las formas más preclaras de no estar hecho como hombre.

sábado, enero 02, 2010

C'est tout.


Respondiendo a una pregunta complicada que Reyes me hizo ayer, cuando vino a recoger los materiales para vender en el mercadillo solidario de Beleña... no, mi vida no es una ingeniosa y fantástica construcción mental... lo tengo demasiado claro, pues es mi vida... y, sí, elucubro constantemente y trabajo mucho en el campo de la contradicción, pero siempre en base a mi experiencia propia y diaria. Lo que sucede es que me he adaptado a un sistema propio que me funciona [cuando digo que me funciona, estoy diciendo que me da satisfacción]... así, vivo sin renunciar a lo específicamente humano, sin estar ni sentirme segregado del mundo, pero cuidando un espacio individual diario en el que intento crecer interpretándome e interpretando el mundo... es decir, soy un hombre normal e intento comportarme como tal, aunque debo precisar que intento estar siempre alerta a lo que sucede en mi campo periférico sensible de hombre normal para llevar lo que me interese a esa historia de soledad en la que intento dar rienda suelta a lo fantástico.
Podría decirse que durante veinte horas diarias piso el suelo y que me guardo cuatro horas para hacer acrobacias en mi estudio pequeño y asfixiante, lo que arroja una diferencia grande de tiempo entre el viejo F normal y el viejo F equilibrista.
Sé que el crecimiento espiritual encuentra su material de trabajo en las figuras, los modos y los cambios del mundo externo [no me gusta llamarlo mundo real, porque no lo es]... y también sé que, trabajando en soledad con los problemas que me plantea ese mundo externo, puedo llegar a obtener mi expresión propia sobre el hombre, una expresión que a mí me enriquece y que propicia que cristalice en mí un magnífico sistema de huida del tedio y el fracaso que no sé si en algún momento puede tener una lectura del otro o hacia el otro.
Así, igual que el hombre genérico en su medio, me muevo por instinto, por sentimientos, por relación, por la asunción de representaciones [hasta aquí mi movimiento en lo que he llamado el mundo externo], pero en mis cuatro horas mágicas, lo hago sin ‘finalidad’, ese término extraordinario que construye y destruye al hombre en el mundo externo... yo no quiero conseguir nada físico en mis cuatro horas individuales, o por lo menos nada en relación con el mundo externo del hombre [es un poco difícil de explicar, pero creo que es fácil de entender]... en mi tiempo personal solo busco crecimiento interior [aunque la mayoría de las veces me topo con mis ruinas, y no es feo].
En ese tiempo, mi única pasión consiste en ‘comprender’ trabajando sin medida [física o mental] y en completa libertad... cuando llegan mis horas, cambia mi chip espiritual como si presionase un interruptor... el tipo que guarda las formas, el que baja la mirada porque no ha aprendido a mantenerla, el tímido, el incapaz de un acto fuera de las normas sociales, el atrapado por el sistema económico hasta no poder respirar... se convierte en un asaltante de caminos capaz de todo [y esa sensación es magnífica y absolutamente recomendable]... y crece la libertad extendiéndose a las palabras y a los trazos, y las ideas fluyen y van tomando asiento en los papeles, y lo hacen sin norte y sin prejuicios... se podría decir que en esas horas tomo una ‘actitud espiritual’ en la que la curiosidad y la desinhibición toman mis articulaciones, mis manos, mis ojos y me tornan capaz de una expresión sin fronteras de moral... incluso creo que sin fronteras lógicas.
De todo ello obtengo satisfacción, que a veces llega unida a cierta claridad de conceptos que resultaría impensable en mi opción de hombre del mundo externo. Lo único que sé con certeza es que me siento muy bien en mi sistema, que gracias a él se produce un fluir de la tensión que logra que no estalle en episodios de locura o de negra depresión.
¿Qué consigo de forma tangible en este plano individual? Nada, porque no quiero conseguir nada, ya que entiendo que cualquier consecución tangible [vamos a llamarla mejor ‘aprovechada’] me cerraría las puertas de ese tiempo que es en sí mismo mi tesoro... no puede mezclarse el mercantilismo, el afán de éxito, la preposición de utilidad con ese tiempo creativo y desatado, pues me llevaría a la autodestrucción.
En resumen, mi tiempo interior es una magnífica puerta de huida que me ayuda a seguir soportando el tedio de mis días como hombre gris y adocenado [una situación de la que tengo claro que no podré salir nunca, pues las sogas que me atan están tan bien anudadas, que cada intento de desatar un nudo hace que los demás nudos se aprieten y me asfixien... y así estoy bien, me siento bien, por lo menos, cuatro horas al día.
C’est tout.

* ebo anotar, para que esta entrada no se saque de contexto, que en todo momento me refiero a mi espacio creativo y no a otra cosa].

viernes, enero 01, 2010

El mundo es pura infección esta mañana.


Había salido, después del trabajo matinal, con la gente de mi empresa a celebrar el fin de año tomando unas cañas juntos... no me apetecía nada, pero tenía cierta obligación moral porque se había presentado Antonio Garrido para invitarnos a todos a una última caña como compañero de trabajo [hoy, definitivamente ya no pertenece a mi empresa]... pisamos PdT, bebimos en El Español [donde me manché la manga derecha de mi gabardina al meterla en plato de anchoas de Antoñito] y tomamos en Tapenade al son de las isas de Gasparín... y no me sentó nada el tometeo... me despedí de mis chicos y, sobre todo, de Antoñito, al que no supe qué decirle de nuevo y corrí hasta mi casa para tomarme un par de piezas de fruta [creo que fueron dos mandarinas]. Luego me vine a mi estudio par intentar pintar o escribir algo, y la tarde se fue retorciendo con un dolor de cabeza insoportable y un malestar general que me dejaba absolutamente impertinente para la fecha.
Sin ganas de celebrar, hice las visitas pertinentes de familia, esas visitas de besos y abrazos por el final de algo que no es final de nada... solo me quemó de verdad el abrazo que me dio Ángel, particularmente fuerte para lo que acostumbra... que me pareció como un abrazo de verdadera despedida y me dejó pensando mucho rato... y me amuermé entre la que llevaba y el abrazo de Angelito... y luego a la casa de mis padres, donde teníamos cena findeañera con mi hermana y con Malick.
Para intentar pasar el trago con cierta normalidad me tomé una aspirina, pero mi malestar no cedió y comenzó el banquete, que en casa de mis padres siempre son banquetes, que a las pruebas me remito:

MENÚ

Cucharada de lentejas recién hechas para que el año venga con suerte [costumbre italiana que este año ha asumido mi madre influida por mi hermana y que me jodió de entrada, pues tuve que tomar mi cucharada de ese plato que me da verdadera repugnancia desde que tuve que tomarlo un día sí y otro también durante mi tiempo de servicio militar].
Empanada caliente de jamón y queso derretido.
Canapés de hojaldre.
Langostinos.
Mejillones y pulpo.
Jamón Ibérico de bellota.
Ensalada fría de atún.
Filetes de lomo empanados [es una especialidad que mi madre borda y que mis hijos le piden siempre de rodillas].
Cordero al jerez [plato siempre presente cuando vienen a comer Malick o Youssouph].
Tarta de Manzana [otra de las especialidades de mi madre... está de rechupete]
Puding de leche [para morirse de gusto].
Uvas de la suerte.
Turrones, mazapanes, cava y sidra espumosa.

Yo, que no sé aguantarme con la comida deliciosa de la señora Carmen, comí en silencio de todos los platos a medida que iba notando que mi malestar crecía.
Todo se rompió con Felipe, que se puso borde para salir con sus amigos [está castigado por su mala cabeza] y a la una ya estábamos todos en casa y enfadados [menos mi Mari, que se había ido de cotillón con las amigas y se presentaría en casa a las diez de la mañana de hoy, vamos, hace un ratito... más cabreo]. Así que me metí en la cama y no dormí un clavel, daba vueltas como una gineta herida y sudaba a lo bestia... a las siete me levanté para vomitar como una fuente y después logré dormir hora y media... pero cuando llegó mi hija ya me levanté, me duché y me vine a escribir un ratito... justo al entrar a mi estudio, otra revolución de estómago y a vomitar de nuevo...
Esta ha sido mi salida y mi entrada de año, cabreado, medio enfermo, jodido por los hijos y por lo de Antoñito y con unas ganas enormes de mandarlo todo a la mierda y de tomar la determinación de que jamás volveré a celebrar estas jodidas fiestas.
En fin... la cucharada de lentejas...
Ahora estoy escuchando a Bob Dylan y me he servido una copita de jerez templado. Estoy solo y me dejo hacer por lo que dicta mi cabeza nublada mientras me fumo un Pall Mall [que ya no me da el monedero para Chester]... suena ‘Tweedle Dee & Tweedle Dum’ y me pienso en las arenas de las afueras de Trujillo, caminando sin un rumbo fijo junto a las huacas tapadas, solo caminando y respirando el aire caliente de la costa oeste sudamericana...
Todo es pura contradicción y de pronto me da por buscar mi ejemplar de obras completas de Girondo... y busco su poema ‘Cansancio’... un poema perfecto para hoy...

Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara vana en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidefalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y líbido y oficio
recansadísimo
de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintitos perversitos
y de las ideítas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio
remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento
y al silencio

Y lo mismo alguno comparte hoy conmigo esta sensación, este deceso ronco, esta malaformadestar, este yoquesé...
Y salí a la calle a comprar tabaco... estaban allí la gitana, el pintor alcohólico, los dos viejitos sin partida y una mujer con paraguas... eso era el mundo hace cinco minutos, eso y tres camareros solos, con camisa reblanca, en la barra del restaurante Español, el único local abierto a esta hora en mi entorno... los demás andan aún en la resaca de la noche, preparándose para la enorme tristeza de mañana, y para la de pasado mañana... y me propuse sobreponerme mientras Bob comenzaba ‘The times they are a-changin’.
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Estoy mal llovido, mal escrito sobre las aceras que piso, tengo las venas malcaminadas porque golpean a ceniza... pero le doy gracias a todo lo que nace, a la duda y estas semillitas de esponja que tengo en la cabeza y que me hacen volar como un albatros viejo... quizás aún pueda ser el huevo a punto de romper.
El mundo es pura infección esta mañana.