Por eso de comerme el tiempo de alguna forma, me paseé la Plaza Mayor [por donde pude, claro, que entre las obras pantagruélicas y los coches aparcados a su bola, no hay forma humana de centrarse en ese foro bejarano en estos días]... según bajaba, vi que la librería Cervantes ha cerrado por jubilación de Ricardo y que la tiendita de dulces y pan de la esquina ha pasado a mejor vida... dos negocios menos en el barrio... por allí pululaban el pintor artístico de la zona con su purito, el taxista gimnasta haciendo sus sesiones sistemáticas de paseos a velocidad y levantando los brazos, la gitana gorda, el tuerto cansino, la viejina de los cafés a domicilio y una comandita municipal de mujeres que intentaban levantar una losa de granito de la calle entre risas y chascarrillos [el ‘Plan E’ de don Zapatero es fabuloso para contar... no sé si tanto para arreglar la crisis, aunque ayuda]... la Plaza Mayor está remojada estos días, como si hubiera salido de una inundación con terremoto inclui...
Bitácora de Luis Felipe Comendador