Ir al contenido principal

notas de mi cuaderno de abril.

Me apasiona fotografiar aves en vuelo. Esta toma es de ayer por la mañana.

  • La complejidad de los procesos es también sometimiento.
  • “Hijo, por este libro te doy 50 céntimos”... “no, señora, es un euro, que ya es muy barato, y encima es para una buena causa”... “¿qué mejor causa que yo me lleve el libro y 50 céntimos de ahorro en mi monedero?” (en el mercadillo solidario de libros).
  • A veces la diversidad es agobiante, sobre todo la diversidad humana.
  • Un hombre se puede llamar hombre a sí mismo cuando es capaz de relacionar, vincular, sumar, añadir, comprender y aprehender.
  • Odio a los que ya han renunciado. El hombre nunca debe sentirse amortizado aunque los demás lo den por hecho.
  • Me gustaría saber a quién representa el partido al que voto... si me lo aclarasen sería algo más feliz.
  • La igualdad no consiste en medir a todos con el mismo rasero, sino en hacer que todos sientan que son tenidos en cuenta.
  • No creo que la democracia sea el último paso de la gestión de las civilizaciones, es tan imperfecta.
  • Sospecha ante los objetivos inmediatos... el hombre siempre se hace de largo.
  • Recomiendo encarecidamente la lectura de “Indinez-vous”, de Stéphane Hessel. Podéis encontrarlo traducido en “http://www.attacmadrid.org/wp/wp-content/uploads/Indignaos.pdf”. Feliz lectura.
  • ¿Por qué tanta jodida pasión por el dinero?
  • Los indiferentes son el mal de nuestro tiempo.
  • Es fundamental mirar a tu alrededor todos los días y cabrearte como un mandril... aunque solo sean cinco minutos.
  • “Antes se vivía peor, pero se vivía mejor”... (un abuelete que me encontré hoy por la calle).
  • “¿Por qué los políticos no son gente de palabra?”... “Es que la palabra ya no tiene valor”... “Habrá que votar al menos malo”... “... y a su puta madre” (oído hoy en el café a dos tipos que tomaban una caña frente a mí).

Comentarios

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

Ocho días sin Mario

No sé cómo explicar que el decurso vital me sujeta al espacio que habito, que los proyectos urgentes me requieren al pie del cañón y que el trabajo de mierda que tramito a diario me impide hacer exactamente lo que debiera hacer. Cada día recibo fotos y vídeos de Mario: durmiendo, recién bañado, antes y después de la toma, tumbado como un rey con su pañal como único vestido..., y presiento a mi niño abrigado por sus padres, cuidado hasta el más mínimo detalle; pero me siento mal por no estar allí cada cinco minutos para contemplar su sueño, para asombrarme con cada uno de sus gestos o para colocar uno de mis dedos en su manita y sonreír mientras lo aprisiona levemente.
En todo caso, pienso en que sus padres ahora necesitan espacio, que nadie los moleste, y eso me calma un poquito..., y también me calma el tener muy claro que todo lo que hago también lo hago por Mario, para que algún día sepa que ser humanista es el camino correcto, que trabajar para un futuro con dignidad es un buen pl…