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Blanca Varela


Después de no saber nada de Belén durante un montón de tiempo, hoy me llega un paquetito suyo con un precioso regalo de cumple, un disco de Malicorn, «Marie», que me sabe a gloria bendita. Es estupendo que los amigos estén siempre, aunque sea en silencio, y Belén es una amiga a la que no querría perder nunca. Gracias por ser y por estar siempre. Un beso.
(22:42 horas) También es imposible ser libre en los mundos imaginarios, en los caminos pararlelos y en la suposición de la vida de los demás. Y es jodido darse cuenta de ello, sobre todo cuando has apostado toda la fortuna a esa baza. Yo aviso a los caminantes para que no se lleven desilusiones: Colegas, nunca podréis ser libres, en nada.
Ajo y agua.

También hoy me han llegado noticias por terceros de Luis Alberto de Cuenca y de Alicia Mariño. Me cuentan que están fabulosos y que siguen en su tono. Yo me alegro mucho a la vez que cierro los ojos fuerte, fuerte para que se convoquen los astros y propicien un temprano y gozoso encuentro, pues son unos colegas a los que quiero de verdad y a los que defiendo en cualquier circunstancia, y sobre todo de la mala idea que tienen sobre ellos algunos chavalines del mundillo literario en pañales. Luis Alberto es un poeta de una vez, clásico y moderno, intelectual y cercano, divertidamente ocurrente y profundamente lírico... Y Alicia, ay, Alicia... la mujer perfecta de poeta en carretera. Os quiero, colegas, os quiero de verdad. A ver si hay suerte y nos vemos pronto.

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